La inflación en la zona euro cae al 1,7% y se acerca a los niveles de la pandemia
La debilidad del dólar y la contención de los precios sobrevuelan la reunión del BCE de este jueves


La inflación en la zona euro lleva tiempo perdiendo fuerza. Tanto es así que en enero el índice de precios al consumo (IPC) se ha moderado al 1,7% respecto al mismo mes del año anterior, tres décimas menos que en diciembre, según Eurostat. Para encontrar porcentajes de precios menores hay que retroceder hasta los primeros meses de 2021, cuando la pandemia de la covid-19 seguía obligando a adoptar restricciones económicas que frenaran los contagios. Otro precedente a tener en cuenta se produjo en septiembre de 2024, cuando el dato de evolución de los precios fue exactamente el mismo que ahora.
Hay una diferencia entre aquel momento y este. Entonces todavía había recelos de que los precios repuntaran. Se estaba saliendo de la crisis inflacionaria de 2022 y 2023, y el IPC se resistía a bajar a la misma velocidad a la que había subido. También estaban vigentes buena parte de las medidas adoptadas por los Gobiernos para suavizar el impacto del encarecimiento de la cesta de la compra para los hogares y de los suministros para las empresas. En el Banco Central Europeo (BCE), temían que el final de esas ayudas provocara un repunte de precios.
Y lo hubo. Pero fue solo de décimas y ese momento ya ha quedado atrás. Se percibe en que la inflación lleva meses anclada a datos que oscilan muy cerca del 2%, décima arriba o abajo. En enero, en cambio, ha caído incluso más: tres décimas por debajo del objetivo pétreo del BCE. Ese control sobre los precios es el que ha llevado a la presidenta del banco, Christine Lagarde, a hablar de que la zona euro está “en buena posición”. Permite a la máxima autoridad monetaria de la UE actuar con más margen que otros bancos centrales, especialmente que la Reserva Federal, bajo el fuego de la Casa Blanca para que abarate el precio oficial del dinero.
No obstante, el margen del BCE se ha reducido en las últimas semanas. Los precios ya no presionan. De hecho, todos los pronósticos apuntan a una inflación en torno al 2% en 2026 y 2027. Y la economía de la zona euro no crece con la fuerza de otras potencias. Además, un elemento nuevo entra en juego: la debilidad del dólar. La depreciación del billete verde frente al euro encarece las exportaciones europeas y castiga, especialmente, a Alemania, un país con un modelo productivo exportador bajo una crisis estructural desde hace años.
“Las especulaciones sobre una nueva bajada de los tipos del BCE se han intensificado en las últimas semanas ante la ralentización de la inflación importada, impulsada en parte por la debilidad del dólar estadounidense. De hecho, los precios de las importaciones siguen siendo moderados en la actualidad”, apuntan los economistas del servicio de estudios del banco holandés ING.
El principal componente a tener en cuenta es la energía, que ha sido clave en la bajada general de la inflación. Según los datos divulgados por Eurostat, los precios energéticos han retrocedido un 4,1% respecto a lo que se pagaba hace un año. La debilidad del dólar abarata las importaciones de materias primas como el petróleo o el gas natural, que cotizan en la divisa estadounidense.
Estos factores añaden interés a la reunión que este jueves celebra el Consejo de Gobierno del BCE. Nada hace indicar que de este encuentro vaya a salir una rebaja de tipos. Las declaraciones de Lagarde y los miembros del comité ejecutivo no apuntan en esa línea, aunque sí se han oído voces, como la del gobernador del Banco de Austria, Martin Kocher, que han dejado caer la idea de mover ficha por la fortaleza el euro. Por eso, crecen las expectativas sobre posibles menciones de Fráncfort al momento del tipo de cambio.
La caída del índice general armonizado no ha sido la única. Le han acompañado la inflación subyacente, en la que se excluyen los productos en los que los impuestos determinan mucho su precio final (tabaco y alcohol) o los que tienen tarifas más volátiles, como los alimentos frescos y la energía, que ha bajado al 2,2%.
En el análisis por países, se aprecia que el retroceso español de cinco décimas en el IPC armonizado ha jugado un papel destacado, pese a que el 2,5% en que cerró enero se sitúe todavía ocho décimas por encima del dato agregado. Esa rebaja, unida a la de Francia, de tres décimas hasta el 0,4%, e Italia (del 1,4% al 1,2%), compensan el ligero incremento alemán, que pasa del 2% al 2,1%.
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