La economía de la zona euro mejoró en 2025 al crecer un 1,5% pese a la guerra comercial
La actividad del último trimestre aumentó un 0,3% y ayudó a superar los datos de 2024


La economía europea ha sorteado la guerra comercial en 2025 y los nubarrones que auguraba el inicio de esa contienda a comienzos del año pasado. La zona euro ha crecido un 1,5% respecto a 2024 y en el conjunto de la Unión Europea, un 1,6%, según ha dado a conocer este viernes Eurostat, la agencia estadística europea. En 2024 el crecimiento interanual de la zona euro se limitó al 0,9%. Señalaba en diciembre la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, que el área monetaria estaba en “una buena posición” en este ejercicio y los últimos números que se han conocido parecen darle la razón. Cuando hace algo más de 12 meses Donald Trump volvió a la Casa Blanca con la declaración de una batalla arancelaria bajo el brazo, sus potenciales consecuencias y la incertidumbre que conlleva hacían temer un año peor.
Ya los números del primer trimestre del año auguraron que el ejercicio podía ser bueno. El adelanto de las importaciones en Estados Unidos provocó un crecimiento inusual del producto interior bruto (PIB) entre enero y marzo, el 0,6%. Los trimestres siguientes no han mantenido ese tirón. Pero sí el suficiente −entre octubre y diciembre el avance fue del 0,3%− como para que el año acabe mejorando los resultados de 2023 y 2024, cuando la economía de la UE y de la zona euro casi estuvo paralizada. Hace dos años llegó a juguetear con la recesión, se libró por décimas.
Si no se llegó a este extremo fue, entre otros motivos, por el desempeño español. Durante todo este tiempo, España ha destacado en las cifras de Eurostat por sus buenos balances. Lo habitual ha sido que superara los números de casi todos los demás Estados miembros, especialmente los de los grandes. Y eso ha sucedido, de nuevo, este viernes. Los datos divulgados por el INE y la oficina europea de estadísticas hablan de una economía que crece un 0,8% en el último trimestre del año y que acabó el año con un salto del 2,8% respecto a 2024.
Pero la mejora de 2025, al menos en el último tramo, también está vinculada a que Alemania ha salido del estancamiento de los trimestres centrales del año. Italia y Países Bajos, por su parte, registran una tendencia creciente a mejorar la economía. Francia, por el contrario, ha frenado.
Este cóctel ha acabado por “mejorar ligeramente” las previsiones, explican los economistas del banco holandés ING. “La aceleración del crecimiento en Alemania, España e Italia, en menor medida, compensó el lento crecimiento de Francia”, certifican. Además, apuntan que “la economía de la zona euro parece destinada a mostrar un crecimiento acelerado en los próximos trimestres y, si se observa el indicador de confianza económica de la Comisión Europea, se puede ver cómo esto ocurre muy pronto”. Esto implica un alivio para un país cuya actividad había menguado en 2023 (-0,9%) y en 2024 (-0,5%).
Añaden también en este servicio de estudios que la industria parece que empezó a levantar cabeza a finales del año pasado y que puede continuar en 2026 por las previsiones de que el Gobierno alemán despliegue su plan de inversiones públicas tanto en gasto en defensa como en infraestructuras. No obstante, hay grandes riesgos de que el camino de la mayor economía de la UE se tuerza: su modelo productivo orientado hacia la exportación está en cuestión y las sacudidas externas que puedan llegar desde Washington o Pekín no están en su mano.
Hay otro elemento que puede torcer el camino alemán hacia la recuperación: la excesiva fuerza que está mostrando el euro. Una moneda europea muy fuerte frente al dólar encarece, sin duda, las exportaciones y diluye, total o parcialmente, el efecto beneficioso del final de la guerra comercial. La cara positiva de la fuerza de la divisa de la UE es que abarata las importaciones, especialmente las energéticas (petróleo, gas natural licuado), cuyo encarecimiento cuando comenzó la invasión de Ucrania por Rusia agravó mucho la crisis estructural que padece la economía germana.
Hay otro síntoma que apunta a un mejor futuro inmediato. Los indicadores de confianza que publica mensualmente la Comisión Europea anuncian que las sensaciones mejoran. El índice se ha situado este enero en 99,2 puntos, todavía por debajo de 100 -el dato que marca la frontera entre lo positivo y lo negativo-, pero aún así es el mejor desde julio de 2022. La mejoría, además, es generalizada en casi todos los sectores: industria, servicios, comercio minorista y consumidores miran al futuro con algo más de optimismo y, por tanto, lo lógico es esperar más inversión y gasto. La construcción, en cambio, ha empeorado algo su visión.
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