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Rico, prestigioso y nacido para gobernar: así es Kevin Warsh, el candidato para presidir la Reserva Federal

Ex de Wall Street, fue en 2006 el banquero central más joven de la historia de la Fed. Su nombre ya estuvo sobre la mesa en 2018, pero Trump se decantó por Powell

Cuando a los 35 años te nombran gobernador de la Reserva Federal, es difícil no ambicionar la presidencia del mayor banco central del mundo. Kevin Warsh ha tenido que esperar 20 años para conseguirlo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este viernes que este abogado nacido en Albany, a unos 250 kilómetros al noroeste de Nueva York, es su candidato para presidir la Fed.

Warsh cumple los criterios de Trump. Defiende rebajas de tipos, pese a que en el pasado opinaba lo contrario, y ha avanzado que aceptará las sugerencias de la Casa Blanca en política monetaria. “La historia nos dice que la independencia en la gestión de la política monetaria es esencial”, señaló el pasado verano en una entrevista en la CNBC. “Pero eso no significa que la Fed sea independiente en todo lo demás que hace”. Además de todo ello, Warsh es guapo, rico y tiene contactos.

Hace nueve años ya estuvo a punto de alcanzar el puesto. Durante las entrevistas con los candidatos, Trump le preguntó: “¿Eres muy guapo, verdad? ¿Cuántos años tienes?”. En aquel momento, Warsh tenía 47 años. “Bueno, te ves bien para tener 47 años”, le dijo Trump. Warsh también es rico. Se casó en 2002 con Jane Lauder, heredera del imperio Estée Lauder, una de las familias más ricas de Estados Unidos. Su suegro, Ronald Lauder, fue compañero de clase de Trump, es también un reconocido donante del Partido Republicano y el muñidor de la idea de comprar, o invadir, Groenlandia.

Con esta carta de presentación, Warsh tenía todas las papeletas para alcanzar un sueño perseguido desde que fue el banquero central más joven de la historia. Llevaba, de hecho, meses haciendo campaña soterrada. “La Fed tiene una combinación de políticas completamente equivocada: tiene un balance general, como si estuviéramos en la crisis de 2008 o la pandemia de 2020, y tasas de interés demasiado altas”, aseguró hace unos meses en una intervención en el canal conservador Fox News, el favorito de Donald Trump. “Necesita reducir el balance de la Fed y recortar las tasas de interés. De esta manera, el ciudadano común puede obtener un costo de crédito mucho menor”.

Toda una declaración de intenciones de este abogado que hasta hace poco era conocido por ser un conservador, ortodoxo en lo económico y defensor de la institucionalidad. Su pensamiento encaja más con el tradicional Partido Republicano que con el populismo libertario de Trump, del que fue asesor económico durante su primer mandato. Hasta hace un par de años defendía el dogma de que “la inflación es una elección”. Alertaba de que la Reserva Federal solo actuaba con subidas de tipos cuando la economía ya estaba sobrecalentada y los salarios disparados. Lleva años advirtiendo sobre el elevado tamaño del balance de la Fed.

Una carrera meteórica en Wall Street

Warsh estudió en un colegio público en Albany, donde creció. Pronto se trasladó a California para matricularse en la Universidad de Stanford donde cursó políticas públicas, con especialización en economía y estadística. Con 23 años regresó a la costa este para estudiar derecho en la Facultad de Derecho de Harvard, donde se especializó en la intersección entre el derecho, la economía y la política regulatoria. También cursó estudios de economía y mercados de capitales de deuda en la Escuela de Negocios de Harvard y en la Escuela de Administración Sloan del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Con apenas 25 años fue contratado en el departamento de fusiones y adquisiciones de Morgan Stanley en las oficinas de Nueva York, donde tejió unas relaciones con el mundillo financiero de Wall Street que han sido fundamentales para su carrera. En 2002, renunció a su puesto de vicepresidente y director ejecutivo en el banco de inversión para trabajar como asesor del presidente republicano George W. Bush.

Cuatro años más tarde fue propuesto para formar parte de la junta de gobernadores de la Reserva Federal. Corría el año 2006 y se había convertido en el más joven en alcanzar ese puesto. La élite política y económica de Washington achacó su ascenso a sus lazos familiares, pero no tardó en demostrar que estaba preparado. En el verano de 2008 se produjo la gran crisis financiera; al final de ese verano cayó Lehman Brothers. Sus conexiones forjadas durante los años en Wall Street le permitieron ayudar a diseñar los mecanismos de rescate a los bancos. Rápidamente, se convirtió en la mano derecha de Ben Bernanke. Participó en varias operaciones que permitieron salvar entidades como Wachovia o la aseguradora AIG. Durante aquellos años, con la economía en descomposición, reclamó tipos más altos.

Jack Janasiewciz, analista de Natixis, explica que “los inversores consideran a Warsh un fiel seguidor de Trump, ya que recientemente ha expresado opiniones sobre política monetaria que coinciden con las del presidente”. Recuerda cómo “ha sido un halcón en materia de política monetaria durante la mayor parte de su carrera, por lo que tal cambio de tono supondría sin duda un giro radical con respecto a sus inclinaciones anteriores”. No obstante, Warsh ha propuesto algunos cambios en la Fed, entre los que destaca una reducción agresiva del tamaño del balance. “Además, Warsh ha abogado por un cambio en el enfoque que utiliza la Junta en relación con las previsiones de inflación y la política monetaria asociada, aunque ha dado pocos detalles que respalden estas opiniones”, añade Janasiewciz.

Los analistas consideran que tendrá que ejercer un liderazgo fuerte pero inclusivo. Deberá ejercer su influencia y desarrollar labores negociadoras para aglutinar mayorías suficientes en la junta de gobernadores, donde votan los 12 miembros y, aunque él dirige las sesiones, solo tiene un voto.

Los inversores consideran que defenderá una política monetaria menos reactiva. En lugar de responder a cada episodio de tensión del mercado con recortes de tasas de interés, expansión cuantitativa o nuevas líneas de crédito, probablemente toleraría una mayor volatilidad como coste para restaurar la credibilidad, sostienen los analistas de Realinvestment. “En la práctica, esto implica condiciones financieras más restrictivas, menos ajustes a mitad de ciclo y un mayor margen de maniobra para la intervención”, remarcan.

Warsh lleva años quejándose del tamaño del balance de la Reserva Federal, con múltiples programas de compras de bonos. De hecho, se recuerda que renunció a la Fed en 2011, poco después de que el entonces presidente Bernanke iniciara una segunda ronda de compras destinadas a estimular la economía. Además de recortar las tasas, Warsh planea una reestructuración profunda de la institución. Al replantear todos los aspectos, desde la forma en que la Fed aborda la inflación hasta su dotación de personal, pretende reestructurar una organización que, en su opinión, ha perdido el rumbo.

En 2016 pronunció un célebre discurso donde sintetizó su pensamiento del papel del banco central: “Hablo hoy con el espíritu de reformar la conducción de la política monetaria. Para quienes creemos firmemente en la importancia del banco central, la causa de la reforma no puede esperar”. Durante esta intervención abogó por reformar los modelos económicos en los que se basa la Fed para tomar decisiones, sugirió cambiar las fuentes de datos y anticiparse a los ciclos de la economía. “La Reserva Federal no ha pronosticado con precisión una recesión en Estados Unidos con 12 meses de antelación desde la Segunda Guerra Mundial. Para ser justos, tampoco lo ha hecho la Casa Blanca ni el consenso de los principales analistas. ¿Existe una alternativa mejor? Paul Samuelson dijo célebremente: ‘Los índices de Wall Street predijeron nueve de las últimas 5 recesiones’. Bueno, en mi opinión, eso es mejor que 0 de 12″.

Durante los últimos años, Warsh ha trabajado como investigador en la Institución Hoover y profesor en la Escuela de Posgrado de Negocios de Stanford. Es socio del despacho familiar Duquesne Family Office y forma parte del consejo de administración de UPS y Coupang, la empresa coreana líder en comercio electrónico.

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