La izquierda acusa a Vox de alentar acosos y agresiones a periodistas
PP y Junts sostienen que el Gobierno pretende controlar las redes sociales


Los distintos portavoces de la izquierda, secundados por el PNV, fueron señalando directamente a Vox —y algunos también al PP como “cómplice”— por alentar acosos y agresiones a tertulianos y profesionales de la información. El PSOE había llevado este martes al pleno semanal del Congreso una declaración para instar al Gobierno a defender la libertad de expresión y manifestar el respaldo de la Cámara a los medios de comunicación públicos. Los ultras ni se inmutaron por las acusaciones. Su diputado Manuel Mariscal salió en defensa del agitador Vito Quiles, cuyas prácticas han reprobado las principales asociaciones profesionales y al que la analista televisiva Sarah Santaolalla acaba denunciar por agresión. Mariscal lo redujo a una especie de travesuras por parte de “un chaval que hace preguntas incómodas”.
Los socialistas no lograron reclutar para su declaración ni al PP ni a Junts. Ambos grupos pusieron el foco en el Gobierno, al que atribuyeron la pretensión de controlar los contenidos de las redes sociales. Y pasaron por alto los acosos y amenazas que han denunciado tertulianas de posiciones izquierdistas como la propia Santaolalla o Laura Arroyo, quienes siguieron el debate desde la tribuna de invitados.
“No estáis solas”, las animó desde al atril de oradores el diputado socialista Antidio Fagúndez. Tras denunciar los discursos de odio en medios y redes, Fagúndez conminó al PP: “¿Con quiénes van a estar ustedes, con las víctimas o con los acusadores? ¿van a estar con la democracia o van a volver a contratar a Vito Quiles?”. La popular Aurora Nacarino obvió por completo ese emplazamiento y consumió todo su tiempo en atacar al Gobierno. Sostuvo que este pretende acallar a los medios críticos tachándolos de “seudomedios o fachosfera”. También descalificó las iniciativas para frenar los discursos de odio: “Ustedes van a señalar lo que es odio bueno y lo que es odio malo”.
Junts, desde su ruptura con el PSOE, se ha alineado a menudo con las derechas de ámbito estatal en asuntos económicos y de seguridad ciudadana. Más sorprendente resultó que en este tema su discurso de fondo también coincidiese en muchos puntos con el de los populares. La diputada Pilar Calvo censuró las leyes anunciadas para regular los contenidos de las redes y limitar el acceso a ellas de los menores de edad: “Son instrumentos peligrosos que se pueden utilizar para limitar la disidencia”. Calvo se valió de un ejercicio de política ficción para preguntarse si el Gobierno emplearía tales medios represivos contra los independentistas durante los días del procés. “155 síes”, se contestó a sí misma. Esas alusiones indignaron al portavoz de ERC, Gabriel Rufián, quien arremetió: “Hace falta tener cara para venir a mezclar eso con Puigdemont y el 1-O”.
Los grupos que apoyan al Gobierno vincularon los acosos y amenazas a analistas e informadores con la estridencia de ciertos discursos de oposición. Mertxe Aizpurua, de EH Bildu, denunció el “grado de grosería, insultos y descalificaciones” que imperan en el Congreso. Joseba Agirretxea, del PNV, consideró que esas actitudes violentas responden a “llamamientos directos o sutiles por parte de líderes políticos”. Néstor Rego, del BNG, y Àgueda Micó, de Compromís, aprovecharon para denunciar que el PP impide la información libre en las televisiones autonómicas de sus respectivas comunidades. Por Sumar, la diputada Tesh Sidi salió en defensa de la utilidad de las redes sociales como un instrumento de “democratización del acceso a la información”, pero apretó al Gobierno para que agilice las leyes que permitirían “castigar” las malas prácticas de las plataformas.
Varios de los intervinientes pusieron el acento en que los ataques se producen más a menudo contra mujeres. “Esto no es una casualidad, es un patrón, porque somos mujeres, feministas y de izquierdas”, afirmó Ione Belarra, de Podemos. Rufián arrancó un aplauso en todas las bancadas de la izquierda cuando comentó: “A mí me han agredido y me han insultado, pero nunca me han dicho que esté aquí por un favor sexual”. El portavoz de ERC acabó con una advertencia al PP: “Están alimentando una bestia que un día les comerá. De hecho, ya les está comiendo”.
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