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Marco Pérez, listo y decidido, por la puerta grande

Corrida de gran estampa de Santiago Domecq, con cuatro toros muy válidos

Marco Pérez, a hombros tras cortar dos orejas a su lote.Manuel Bruque (Efe)

La corrida de Santiago Domecq, bien presentada y armada, tuvo cuatro toros más que potables, y dos, quinto y sexto, deslucidos. Aquellos cuatro fueron ideales para el toreo moderno, nobles, dejando estar en todo momento y sin oponerse a cuanto hacían o querían hacer los toreros. Pero también fue una corrida de decepción, porque se esperaba un lote más encastado como ha sido costumbre última. Varios de ellos fueron recibidos con aplausos al aparecer en el ruedo.

El primer capítulo de la corrida pasó como de puntillas. Poco dijo el colorado que abrió plaza y poco dijo Perera ante él. De todo el conjunto de una faena sin relieve, un natural muy enroscado en una de las dos tandas que por ese lado recetó al toro. Nada más. Casi nada.

Un castaño oscuro saltó como sobrero en cuarto lugar. Buen toro. Pronto en la embestida, con fijeza y mucha nobleza. Faena de Perera deslavazada, amontonando pases, casi todos sin ton ni son, y sin aprovechar las bondades de un toro que pedía otro tipo de fiesta a la que Perera le dio. Para rematar al mismo nivel de la faena, un pinchazo en el sótano y una estocada también baja dejaron al de Santiago Domecq listo para las mulillas. Lástima de toro.

Un buen toro el hermoso segundo, que fue ovacionado al aparecer en el ruedo. Hondo, bien armado, con cuajo, fue toro de gran bondad. Se le cuidó en varas, en trámite cumplidor simplemente. A los cinco estatuarios que le dio Víctor Hernández para abrir el telón de la faena siguieron tandas compuestas y asentadas. Sin redondear, sin llegar de verdad a la gente, entre dos tandas por la izquierda, siempre echando la pierna derecha adelante, destacó un natural bien enroscado a la cintura. Todo lo demás fue correcto, pero con la impresión final de que el toro pedía algo más.

El llamativo quinto, un salinero de buena estampa, no fue del mismo palo que sus hermanos. Topó más que embistió a la muleta, con cabeceo y rebrincado. Pero tuvo su movilidad y sus posibilidades. Aunque no era toro para el toreo moderno que quiso imponer Víctor Hernández en una faena sin gobierno, con poco temple y anodina. Larga y sin sentido.

Al salir de un par de banderillas, el tercero hizo hilo al banderillero José Antonio Prestel que al intentar ganar el burladero se estrelló contra él. El toro intentó sacarlo por tres veces; sin embargo, no hizo carne. Buen toro ese tercero. Marco Pérez levantó la faena a lo grande, con gran acogida de la gente: un cambiado por la espalda y, a continuación, de rodillas y en redondo. La faena fue de un torero listo, de saber lo que quería la gente y darlo en dosis amplias. Pérez respondió a la fijeza y prontitud del toro con habilidad, en faena larga y populista. No hubo gran ajuste al natural, pero daba igual, la gente celebraba el volcán de voluntad del joven torero. Con el tendido entregado, las cercanías finales, encerrado en tablas y un desplante a cuerpo limpio, levantaron un clamor. A la estocada, algo pasada, le siguió una petición sonora, ruidosa. Una oreja, suficiente premio.

El sexto también fue toro deslucido, incómodo. Pero Marco Pérez le montó su fiesta particular con el beneplácito del respetable. Listo, desplegando una gran habilidad, la faena no fue un dechado de pureza, pero sí de sinceridad. De saber ganarse el tendido, de entender al toro a la manera más directa. El estoconazo final, del que rodó el toro sin puntilla, perdiendo muleta, le abrió la puerta grande.

Santiago Domecq / Perera, Hernández, Pérez

Toros de Santiago Domecq, el cuarto lidiado como sobrero al ser devuelto el titular, bien presentados y bien armados. Quinto y sexto, deslucidos; los demás, nobles y cómodos de torear.

Miguel Ángel Perera: pinchazo bajo, media baja, descabello, -aviso- y otro descabello (silencio); pinchazo muy bajo -aviso- y estocada también baja (saludos).

Víctor Hernández: estocada tendida, pasada y atravesada (vuelta al ruedo); pinchazo y cinco descabellos (silencio).­

Marco Pérez: estocada pasada -aviso- (oreja con petición de la segunda); estocada sin puntilla (oreja). Salió a hombros por la puerta grande.

Plaza de toros de Valencia. Séptimo festejo de Fallas. 17 de marzo. Algo más de media entrada (6.001 espectadores según la empresa). El banderillero José Antonio Prestel fue asistido en la enfermería de una herida en el labio superior que penetra en la cavidad bucal, de pronóstico reservado.


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