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Los repartidores de Glovo se asoman al sindicalismo: “Es la primera vez que voto en España”

CC OO gana con un 48% de los votos en las primeras elecciones sindicales de la compañía en Madrid, posibles tras la laboralización a la que se ha visto obligada. La participación ha sido muy baja

“Es la primera vez que voto en unas elecciones en España”, dice un repartidor venezolano de Glovo que prefiere no revelar su nombre, después de votar en un local de la compañía en Madrid situado entre el Museo del Prado y el Parque del Retiro. Normalmente sirve como lugar de apoyo para los repartidores de la empresa, con estanterías llenas de mochilas, chaquetas y cascos amarillos, pero este sábado se transformó en un colegio electoral. Es una de las seis sedes en las que se celebraron las primeras elecciones sindicales de la compañía en Madrid este sábado. Glovo peleó durante años para evitar ser una empresa que acoja comicios como estos, en defensa de su modelo de autónomos y en contra del modelo asalariado que sustentan la justicia y la ley rider. En estas primeras elecciones ha ganado con contundencia uno de los partidos que apoyó esa normativa, CC OO, con 13 de los 27 delegados en liza.

El sindicato de Unai Sordo se ha quedado a un solo delegado de la mayoría absoluta. Fetico ha terminado en segunda posición con cuatro representantes, los mismos que ha obtenido el Sindicato Libre del Transporte (SLT). El sindicato asociado a Vox, Solidaridad, tiene tres asientos, los mismos que UGT, según confirman fuentes de CC OO, UGT y SLT. Por votos, CC OO ha logrado 155 (48,4%); Fetico, 50 (15,6%); SLT, 40 (12,5%); Solidaridad, 39 (12,2%); y UGT, 34 (10,6%). Ha habido un voto nulo y otro en blanco.

Solo han votado 320 de los 2.890 repartidores llamados a votar, el 11,1% de la plantilla madrileña. Es una tasa de participación bajísima. Podían votar en seis puntos diseminados por la región: en la capital en la céntrica calle Casado del Alisal; en Leganés; en Pozuelo; en Alcobendas; en Pinto; y en Torrejón de Ardoz.

Fuentes del sector venían anticipando la posibilidad de que ganase el sindicato Solidaridad, asociado al partido de ultraderecha Vox, pronóstico que no se ha materializado. La empresa no precisa la composición de la plantilla madrileña, pero los sindicatos apuntan que buena parte son venezolanos migrantes. Muchos son muy críticos con el régimen chavista y con el Gobierno español de coalición, al que asocian con los mandatarios de su país de origen.

Uno de esos repartidores críticos es Rafael Martín. “Que me digan cuál es el beneficio que hizo la ley rider. Hemos retrocedido de ganar más de 3.000 euros a ponerme en 1.200. Yo no vine para acá de flojo”, dice después de votar en la oficina del centro de Madrid. “Yo vine a este país a trabajar, a hacer dinero. Si el día tiene 24 horas y yo quiero trabajar 25, eso es problema de la persona”, agrega.

No es la posición mayoritaria de los repartidores que han participado en los comicios: entre CC OO y UGT suman el 59% de los votos. Aunque la gran vencedora ha sido la abstención, ya que 2.570 trabajadores de 2.890 no se han pronunciado

CC OO y UGT ganaron en otras provincias

No son las primeras elecciones sindicales de repartidores de Glovo. Ya se han celebrado comicios de riders en Pamplona (con ocho delegados de CC OO y uno del sindicato vasco ELA), A Coruña (nueve delegados de CC OO), Cáceres (tres delegados de UGT), Pontevedra (nueve de UGT) y Alicante (nueve de UGT y ocho de CC OO), según datos provistos por los sindicatos. El 27 de enero se celebran las elecciones de Almería.

Sin embargo, los comicios de Madrid tienen una transcendencia simbólica especial, al tratarse de la región con más repartidores y más importancia para la empresa. En esta ocasión se elegían 27 delegados, los encargados de defender los derechos de los trabajadores en una empresa muy cuestionada justo por lo contrario. Los procesos ya celebrados han sido impugnados por la empresa, a diferencia del acontecido este sábado en la región capitalina.

Los sindicatos participantes reconocen lo difícil que ha sido organizar los comicios, dada la atomización de las plantillas y la dispersión de los empleados. También destacan las dificultades para acceder a un censo detallado.

Hace más de una década que Glovo opera en Madrid, pero los repartidores aún no tenían representación sindical, pese a la gran cantidad de sus trabajadores que recorren en bicicleta la región. Los empleados han conseguido el derecho a elegir a sus representantes gracias a la laboralización en la empresa.

La estructura del comité de Glovo en Madrid difiere del habitual en las empresas españolas. Según la estadística de convenios colectivos del Ministerio de Trabajo, en 2025 6.200 representantes sindicales participaron en mesas negociadoras de convenios. De ellos, 2.047 son de CC OO (33%) y 1.999 de UGT (32%). En el tercio restante destacan los sindicatos vascos ELA (8%), LAB (4%) y el gallego CIG (2,3%), junto a los de ámbito nacional USO (3,5%) y CGT (1,9%).

¿Qué proponía cada sindicato?

Antes de las elecciones, CC OO y UGT han defendido los “beneficios” que la laboralización da a los repartidores, frente al sistema de autónomos que imperaba hasta 2025. CC OO también ha reivindicado que consiguieron el reconocimiento de la antigüedad que los empleados en la negociación para la contratación, en una línea parecida a UGT, que reclama “algoritmos justos”. Ambos protestan por el convenio que aplica actualmente a los trabajadores, el de mensajería de 2006, y que pretenden cambiar.

Es una queja en la que también inciden Fetico y SLT. Este sindicato planteaba que el convenio de aplicación sea el que ya rige en las flotas de Uber Eats y en el que este sindicato participó. Fetico protesta por los “numerosos incumplimientos” de la empresa pese a la laboralización, a la vez que cuestiona las virtudes de la ley rider. Solidaridad se ha caracterizado por sus críticas a esta normativa, a CC OO y UGT por apoyarla y ha intentado aglutinar a los repartidores que se oponían a esta ley.

Batalla a la ley rider

Glovo es la principal empresa de reparto de comida de España, un sector que completan Uber Eats y Just Eat. La tercera es la única que ha respetado la ley rider (que tuvo respaldo patronal y sindical) desde que entró en aplicación en 2021, la traslación legislativa de lo que ya venía señalando la justicia: un repartidor de comida no es un emprendedor y la relación con la plataforma que le emplea no puede darse por cuenta propia.

Glovo anunció la laboralización de su plantilla a finales de 2024, dos días antes de que el máximo dirigente de la compañía, Oscar Pierre, declarase ante la justicia acusado de un delito contra los derechos de sus trabajadores. Las millonarias sanciones impuestas por Inspección no alteraron su actuación, pero sí el endurecimiento del Código Penal. La promesa cristalizó el 1 de julio del año pasado, con la contratación de en torno a 14.000 repartidores.

La amenaza penal estaba en el horizonte de Uber Eats, que con la aprobación de la ley rider asumió el esquema asalariado, pero poco después volvió a los autónomos al constatar el empeño de Glovo en ese modelo organizativo. La semana pasada dio el paso definitivo y anunció su intención de “lo antes posible” pasar de nuevo a un sistema laboral. Sigue pendiente del castigo de Inspección por su modelo híbrido (una parte autónoma y otra asalariada), pero a priori evita el golpe penal con el que le amenazaba el Ministerio de Trabajo.

Subcontratas

Los repartidores que participan en estas elecciones no son los únicos que circulan en más de 900 ciudades españolas con mochilas amarillas. Hay un número indeterminado de empleados de Glovo en flotas, subcontratas a las que la compañía encarga parte de su operativa. Uber Eats y Just Eat, las otras dos grandes empresas del sector, también operan con ellas. Es más, Uber Eats no tiene intención de contratar directamente a sus repartidores autónomos, sino que espera que se integren en las subcontratas con las que opera.

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