Rusia acusa al Reino Unido de cooperar con Ucrania en el bombardeo de una fábrica de armamento
El ataque, celebrado por Zelenski, fue realizado con misiles británicos Storm Shadow y causó seis muertos

Rusia ha acusado al Reino Unido de complicidad en el ataque llevado a cabo el martes por Ucrania, con varios misiles británicos modelo Storm Shadow, contra una planta de la región fronteriza de Briansk en la que se fabrica armamento. Las autoridades locales han informado de que el bombardeo dejó seis muertos y más de 40 heridos. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, se apresuró a celebrarlo. El ataque forma parte de la estrategia de Kiev de hacer frente a la invasión rusa golpeando infraestructuras energéticas y militares en territorio ruso.
“El lanzamiento del misil Storm Shadow contra Briansk no habría sido posible sin la ayuda del Reino Unido”, ha manifestado este miércoles el portavoz de Vladímir Putin, Dmitri Peskov, aunque no ha dejado claro si su acusación contra Londres será acompañada de alguna respuesta de Moscú. “Somos conscientes de ello, lo sabemos bien y, naturalmente, lo tenemos en cuenta”, ha insistido. El Kremlin siempre se ha quedado en la denuncia dialéctica y nunca ha respondido a este tipo de ataques más allá de mantener su ofensiva contra Kiev.
De hecho, Peskov sí ha prometido venganza contra Ucrania. “Los militares decidirán la respuesta a este ataque”, ha deslizado, antes de justificar una vez más su invasión de Ucrania. “La operación militar especial [la invasión de Ucrania lanzada en 2022] sigue adelante. Debe avanzar y tener éxito para que este tipo de ataques no se repitan”, ha añadido el jefe de comunicación del presidente ruso en alusión al bombardeo del martes.
La realidad cotidiana de la guerra está salpicada de ataques por parte de ambos bandos. El último gran bombardeo ruso sobre territorio ucranio tuvo lugar el pasado sábado: 11 personas murieron en Járkov, segunda ciudad del país.
El incidente del martes se produce en un momento en el que, en plena ofensiva de EE UU e Israel contra Irán, Rusia no busca elevar el tono contra el presidente Donald Trump, aunque Moscú es consciente de que Washington ayuda a Kiev a nivel de inteligencia. A su vez, Zelenski ha enviado un equipo de especialistas a Oriente Medio para asesorar en la intercepción de drones iraníes lanzados contra países del Golfo como los que Rusia lleva cuatro años lanzando a Ucrania.
Informado en la tarde del martes por el jefe del ejército, Oleksandr Sirsky, el presidente Zelenski se apresuró a dar cuenta del objetivo alcanzado y a celebrar el éxito de la misión. “Acaba de llevarse a cabo con éxito una operación: una planta en Briansk ha sido alcanzada. Esta planta fabrica sistemas de control para todo tipo de misiles de la Federación Rusa”, señaló el mandatario durante una comparecencia. “Lo único que puedo hacer es felicitar a nuestras Fuerzas Armadas. Bien hecho”, agregó.
El gobernador de Briansk, Alexánder Bogomaz, ha declarado un día de luto tras el ataque. Según el alto cargo, Ucrania disparó siete misiles Storm Shadow contra la planta, especializada en la fabricación de componentes microelectrónicos para los cohetes con los que Rusia bombardea a su vez Ucrania. “Seis personas murieron y 42 resultaron heridas. Fueron hospitalizadas 29 personas, incluyendo un menor, cuyo estado es estable”, ha detallado Bogomaz en su canal de telegram.
El gobernador informó de que los servicios de emergencia extinguieron el fuego a la medianoche. Bogomaz lanzó una alerta de ataque a través de su canal el martes alrededor de las 18.00, hora de Moscú (las 16.00 en la España peninsular). Una hora después anunció el impacto de misiles en el distrito Sovietski de Briansk, sin especificar su objetivo, y recomendó a los vecinos “limitar su tiempo al aire libre” debido a la presencia de humo y la combustión de productos químicos en la zona.
El Comité de Investigación ruso ha abierto un caso penal “por acto terrorista”. Sin embargo, el organismo no menciona ningún país extranjero en su pesquisa, que incluye a las fuerzas armadas y “la cúpula política” ucranias.
Cerrada la puerta a los misiles Tomahawk estadounidenses, empleados estos días por Washington contra Irán, Kiev ha de emplear armas de menor alcance contra objetivos en territorio ruso. El Tomahawk es un misil de crucero subsónico de largo alcance —hasta 2.500 kilómetros—, mientras que los británicos Storm Shadow pueden alcanzar objetivos a una distancia de 250 kilómetros. La proximidad a la frontera de regiones rusas como Kursk o Briansk permite emplear este tipo de misiles con los que no se puede llegar, por ejemplo, a la capital, Moscú.
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