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Cartas al director

Regeneración política

Son demasiado habituales en estos tiempos los pelotazos urbanísticos, los contratos de obras y servicios a entidades de dudosa experiencia, las cesiones increíbles, las valoraciones que parecen responder al único interés de hacer perder dinero público... Tanto que la gente puede llegar a pensar que es lo normal. Además, personajes cogidos entre los fuegos de los órganos judiciales y las labores policiales, salen airosos del cuestionamiento social, manteniendo sus cargos públicos y aspirando a reelecciones. Sus partidos, al no cuestionar sus deseos, y permitir su permanencia e incluso candidatura, rematan la idea del cambio de moral.

Ya está bien de tolerancia corporativa y de inmovilidad bajo el argumento de que hasta que la justicia condene, la inocencia no se puede cuestionar. ¡Cómo si los hechos y los resultados económicos en cuentas personales, armarios y joyeros no fuera suficiente! Hay que limpiar las casas para demostrar que son creíbles los argumentos cuando se encienden las críticas y verborreas parlamentarias. También, cuando se producen en entidades de representación más local.

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