Un billete sin una cara se convierte en blanco de coleccionistas
Domingo Peña, propietario del bar Virginia en Torrejón de de Ardoz, se quedó blanco cuando recogió un billete de 5.000 pesetas que le había entregado uno de sus habituales clientes, Jacinto Fernández, de 56 años. Eran las 13.15 horas y tenía que cobrarle un café y un anís, pero al ir a meter el dinero en la caja registradora observó como el billete, de tacto normal, tenía una de sus caras sin imprimir.Domingo se lo hizo notar a Jacinto. Este momentos antes había sacado del cajero automático de la sucursal de Caja Madrid, situada en el número 40 de la avenida de Madrid, tres billetes de 5.000 pesetas. En el bar Virginia se armó el revuelo y Jacinto, empleado en la empresa Cotinental Auto, se encaminó a la sucursal bancaria. Allí le dijeron que el billete en cuestión "valía mucho más de 5.000 pesetas" para los coleccionistas.
El segundo paso en su particular peregrinación fue la Casa de la Moneda en Madrid. El billete era auténtico y lo sucedido fue calificado como "un error de impresión" por los responsables de la entidad, quien no obstante se ofrecieron a Jacinto a cambiarle el billete por otro válido por la misma cantidad. El afectado rechazó la oferta.
Domingo Peña se mostraba inquieto a las once de la noche después de haber tenido en la mano, durante toda la mañana, el billete de 5.000 pesetas. Su Cliente, Jacinto, desapareció durante todo el día. Domingo asegura que en su bar a su afortunado cliente le llegaron a ofrecer ayer por la mañana hasta 150.000 pesetas por el "curioso ejemplar de 5.000".


























































