Trabajar o tener hijos
El miércoles 21 de septiembre de 1988 viene a la escuela infantil, donde trabajo, un hombre joven (25 años más o menos), a pedir información acerca de qué debía hacer para que su bebé viniese a este centro.Yo, que le atiendo, le explico que los niños se admiten mediante una selección de solicitudes que se entregan y recogen en el mes de abril para en mayo proceder a dicha admisión.
Este muchacho plantea abiertamente que necesita saber seguro si tendrá plaza para el curso 1989-1990, a lo que le contesto que no lo sé, porque ello dependerá de la demanda que exista.
Ante la necesidad tan rotunda que me transmite, le pregunto que por qué, aclarándome por su parte que su pareja y él están pensando en tener un hijo, pero que no se deciden a ello hasta que no tengan segura una plaza en la escuela infantil donde llevarlo cuando nazca, ya que ellos trabajan en Madrid en una empresa de electricidad con turnos partidos, lo cual supone estar fuera de casa un tiempo muy amplio, y en el lugar donde residen no tienen familiar alguno con quien poder contar.
Al oír en el telediario de ese mismo día la preocupación del ministro Almunia sobre la natalidad, y su disposición a favorecerla a través de apoyos sociales a las familias trabajadoras, se nos ha ocurrido que esta anécdota puede dar alguna idea en ese sentido.-


























































