La encrucijada de la CEOE
Para cualquier observador con voluntad de análisis imparcial difícilmente habrá podido pasar inadvertida la difícil andadura de la CEOE, por lo que se refiere a sus declaraciones públicas desde el pasado verano a estas fechas. Desde la convocatoria de elecciones generales al resultado de los comicios; desde el decreto ley del 29 de diciembre a la expropiación de Rumasa, y desde la huelga de banca a la nacionalización de la red de alta tensión, las posturas de la patronal se han movido por el estrecho sendero de la prudencia, a cuyos bordes se abrían los abismos de una firmeza excesiva, que podría ser calificada de desestabilizadora, y una comprensión contemporizadora, que algunos podrían calificar de debilidad.Es necesario hacer un esfuerzo de comprensión ante la maraña de problemas económicos y sociopolíticos por los que atraviesa el país para no caer en la tentación de descalificar las actitudes de la cúpula patronal ni rasgarse las vestiduras por algunos silencios explicables o algunas denuncias en tono menor y acaso de trascendencia poco significativa. Es más, los síntomas de que se está produciendo una marginacíón de la CEOE en las consultas, negociaciones, pactos e incluso simples audiencias por parte del actual Gobierno son igualmente evidentes.( ... )
En estas circunstancias cualquier postura de la patronal contraria a la política económica, a los compromisos electorales del partido en el poder o a las simples conductas políticas de algunos de los miembros del Gobierno tendría todos los efectos desestabílizadores o colaboracionistas que cabría esperar, por escasa que fuera la intención de producirlos.(...)
7 de mayo


























































