Ferrero no olvida a Alcaraz, pese a que lo intente: “Si abro Instagram, me sale por todas partes...”
El técnico cree que todavía “hay una charla pendiente” entre ambos y admite que ver a alguien de “confianza” como Samuel López en el banquillo “duele un poquito”


Dice Juan Carlos Ferrero en una entrevista concedida a El Cafelito —espacio dirigido por el periodista Josep Pedrerol y emitido por medio de YouTube— que la maniobra de dejar de seguir a Carlos Alcaraz en las redes sociales no responde ni mucho menos al despecho, “en absoluto”, del mismo modo que el valenciano, de 46 años, admite que ese unfollow era necesario y supone una mera protección: “No le sigo porque necesito un poquito de tiempo, por separar. Si veo Instagram, me sale por todas partes; sigues cuentas de tenis y de torneos, así que te sale igual…”. De modo que, casi tres meses y dos títulos después, el técnico no termina de olvidar al jugador, quien a mediados de diciembre anunció que el idealizado nexo entre los dos se había terminado: “Llegan tiempos de cambio para ambos”.
Desde entonces, Alcaraz ha triunfado en el Open de Australia y después lo hizo en Doha, mientras él se ha ligado al proyecto del golfista Ángel Ayora en condición de coach mental. A lo largo de la entrevista, Ferrero apunta que desde el punto de vista anímico se encuentra “bien”, pero al mismo tiempo reconoce que no ha terminado de pasar página porque “después de siete años y todo el tiempo invertido” junto al número uno del tenis, “pues cuesta, duele, da pena…”. A la vez, el preparador valenciano admite que hoy por hoy todavía alberga sentimientos contrapuestos cuando enciende el televisor. Es decir, la herida no ha cicatrizado del todo, en su caso: “Por una parte, el verlo jugar quieres que le vaya muy bien, pero, por otra, te entristece un poco el no estar ahí”.
A pesar de haber recibido “muchas ofertas” que le “tranquilizan”, porque eso significa que “la gente ha visto y valora el trabajo”, Ferrero prefiere de momento mantenerse al margen del circuito de élite. Por ahora, compagina los días en su centro de formación de Villena (Alicante) con algunas escapadas puntuales para asesorar a Ayora, aunque, precisa, reservó un par de instantes para ponerse en contacto con Alcaraz, con quien no se ve desde que ambos dieran carpetazo a la temporada en Turín, a finales de noviembre: “Le escribí después de Australia [1 de febrero] y también de Doha [21], al igual que al resto del equipo. No tengo ningún problema. Además, tengo ganas de verle para darle un abrazo y despedirnos; no despedirnos, sino normalizar todo lo que ha pasado y poder jugar a golf si sale”.
El técnico remarca que la ruptura responde fundamentalmente a diferencias contractuales, y no a un desencuentro en términos personales entre ambos ni a la mudanza definitiva del tenista a Murcia para ejercitarse a diario. “No ha habido entendimiento y se ha estropeado una historia muy bonita”, resuelve. Preguntado sobre si el círculo familiar de Alcaraz había sido determinante en la decisión del jugador, responde: “Bueno, algo habrá influido”. “Por supuesto, al final este tipo de situaciones importantes se hablan con la familia”. “No pensábamos igual en la forma de seguir, en las mismas condiciones. Es simplemente por eso, ya está”. “No ha pasado nada malo, en serio”, recalca. Y agrega Ferrero: “Lo aceptamos y nos adaptamos”.
“No podría decirle que no”
Hoy día, el ocupante del banquillo del murciano es Samuel López, cofundador de la academia de Villena que desde hace tres años lleva el nombre de Ferrero. El alicantino (56 años) se incorporó al equipo en diciembre de 2024, como apoyo, pero a raíz de la ruptura se convirtió en el titular. De su mano, Alcaraz continúa triunfando. “Tengo que dejar claro que yo fui el que le animé a que estuviera con Carlos, porque al final es una persona de confianza y sé que va a hacer un trabajo importante, y además le conoce bien porque sabe muy bien el trabajo que se ha hecho todos estos años”, cuenta Ferrero; “al mismo tiempo, ver a una persona de tanta confianza ahí, pues duele un poquito. Tengo que decir que cada vez voy llevándolo un poquito mejor. Al principio fue complicado, pero ahora cada vez estoy mejor”.
En cualquier caso, el valenciano considera que no se trata de un capítulo cerrado y que hay una conversación pendiente entre él y el tenista, al que empezó a dirigir con solo 15 años —después de una primera experiencia, más bien fallida, con el alemán Sascha Zverev— y con el que conquistó 24 trofeos; entre ellos, seis de los siete Grand Slams que posee: “Yo creo que sí, a mí me gustaría. Simplemente por recordar todo lo que hemos vivido, tomarnos un café tranquilamente y darnos un abrazo. A mí me encantaría. Yo creo que la tenemos pendiente y que se va a hacer”.
Cuestionado sobre un hipotético reencuentro en el futuro, constesta: “Volveré al circuito, siento que aún tengo mucho que ofrecer y he recibido ya muchas ofertas, pero aún no tengo la ilusión necesaria para aceptar ninguna de ellas. Sé que si Carlos alguna vez me pidiera volver, no podría decirle que no”.
Por último, Ferrero disocia el final de la relación profesional de la docuserie emitida a partir de abril, Alcaraz: A mi manera (Netflix y Morena Films), que reflejaba interpretaciones divergentes y en el que el técnico emitía la siguiente frase: “Su entendimiento del trabajo y el sacrificio es diferente al nuestro. Me genera dudas de su así puede llegar a ser el mejor de la historia”. Los hechos, por ahora, validan la apuesta de Alcaraz. “A mí nunca me ha dicho que le haya dolido. Es una frase que yo podría mantener, pero, a la vez, cuando eres entrenador tienes que entender que debes adaptarte al jugador que tienes, y Carlos es diferente al resto”. “Está demostrando que sí lo puede hacer, que puede mezclar esos dos mundos. ¿El futuro? Nadie lo puede adivinar… ¿Le va a servir? Espero que sí… Ojalá yo me equivoque”.
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