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Ni Alcaraz, ni Sinner, ni tampoco Sabalenka: Melbourne no admite el brazalete de la discordia

Pese a la aprobación de la Federación Internacional, los cuatro grandes rechazan el uso de la pulsera inteligente para monitorizar datos de rendimiento y recuperación

Jannik Sinner

Le sucedió primero a la número uno del mundo, Aryna Sabalenka. Después, a Carlos Alcaraz. Y ahora, en tercera instancia, el que recibe la orden del árbitro antes del inicio del partido es Jannik Sinner: brazaletes fuera. “Las reglas son las reglas, no volveré a utilizarlo”, dice el número dos del mundo, clasificado para los cuartos de final del Open de Australia tras batir a su compatriota Luciano Darderi por 6-1, 6-3 y 7-6(2), en 2h 09m. Pillo él, portándolo pese a estar sobre aviso: “El árbitro me ha preguntado si [lo que llevaba oculto bajo la muñequera] era el rastreador [la pulsera Whoop]. Dije que sí y me pidió que me lo quitara. Está bien, no hay problema. Ok”.

La ciencia, la tecnología y los análisis de datos han ido apoderándose del deporte, rodeado hoy día de cifras y más cifras, de mediciones y métricas por todos lados. Tecnificación o nada. Todo se prevé, todo se estudia. “Hay un afán por controlar la más mínima incidencia”, opina y plasma Toni Nadal. Los hay, sin embargo, quienes tienen una perspectiva radicalmente distinta y piensan que el tenis ha ido quedándose rezagado en ese sentido. Alcaraz y su equipo, en cambio, rastrean y recurren a cuanto pueda resultar interesante desde el punto de vista del rendimiento, la gestión de las cargas y la recuperación.

Desde una tira nasal —para abrir las fosas nasales y optimizar la respiración— hasta una bomba diamagnética —regenerar tejidos, reducir inflamaciones y controlar el dolor en músculos y huesos—, pasando por las bandas de oclusión (BFR) que reducen parcialmente el flujo sanguíneo para favorecer la hipertrofia y ganar fuerza. No es extraño ver al murciano con algún aderezo o dispositivo en los entrenamientos. Le pilló la jueza, eso sí, antes de enfrentarse en los octavos del domingo a Tommy Paul. Adiós brazalete. “No pasa nada, se quita y a funcionar”, relativizaba.

Dice Alcaraz que ese tipo de ayudas sirven “para cuidarse más”, de ahí su uso ya extendido. “Nos gustaría monitorizar una serie de datos en la pista”, esgrimía este lunes Sinner; “se trata más bien de que se puedan ver después del partido. Y también nos gustaría usarlos en los entrenamientos, porque a partir de ahí se pueden ajustar a la frecuencia cardíaca, las calorías quemadas y todo ese tipo de cosas”, precisa; “podríamos usar el chaleco [muy común en el fútbol], pero me resulta incómodo. Sientes como si llevaras algo en los hombros”. Y acepta: “Las reglas son las reglas. Lo entiendo y no volveré a usar el brazalete”.

Contradicciones

La ATP, que regula el circuito masculino pero no los cuatro grandes torneos, aprobó el uso de esta tecnología en 2024, mientras que las tenistas de la WTA la emplean desde 2021. El tenis está desde hace tiempo en el punto de mira por el desgaste continuado —el sistema del ranking fuerza a competir— y la erosión constante de los profesionales, mientras los organismos defienden que toda medida va encaminada a preservar su salud. “Bloquear este tipo de datos no protege al deporte”, lamentaban tras el episodio de Alcaraz en la empresa Whoop, fabricante de los brazaletes inteligentes; “los datos no son esteroides”.

En este sentido, el deporte estadounidense ha ido abriendo paso y potenciando el uso de la tecnología aplicada a los protagonistas tanto en el baloncesto (NBA), como en el fútbol americano (NFL) o el béisbol (MLB). El futbolista Cristiano Ronaldo o el golfista Rory McIlroy son partidarios de la pulsera. No así, por ahora, los Grand Slams. En Australia, la directriz es clara. “¿Por qué no se permite a los jugadores que tengan acceso a estos datos?”, se preguntaba Lleyton Hewitt, el último hombre australiano que conquistó un major; “no tiene sentido, nuestras reglas son contradictorias. Una dice una cosa y otra la contrario”.

El exnúmero uno demanda que los diferentes organismos que rigen el tenis unifiquen la normativa y los criterios, teniendo en cuenta que a veces colisionan: ATP, WTA, los cuatro grandes e ITF. El reglamento de la Federación Internacional de Tenis (ITF) defiende en su regla 31 que el deporte “se beneficie de la tecnología sin poner en peligro la esencia del juego” y “aprueba todos los productos PAT (siglas en inglés, tecnología de análisis de jugadores) para proteger la integridad del tenis”. Ahora bien, estipula que deben estar aprobados previamente y no se puede acceder a la información que generan durante el juego.

“¿Podemos tener las mismas reglas, por favor?”, incide Hewitt en referencia a la segmentación. Entretanto, el brazalete de la discordia —a un precio de 232 euros, con 12 meses de suscripción— figura en el listado de productos aprobados por la ITF y fue inscrito oficialmente en su catálogo en diciembre de 2025. No pudo llevarlo Sabalenka, se le negó también a Alcaraz y Sinner tampoco pasó el corte. Tecnología, sí, pero dependiendo de las circunstancias y según quién decide.

SINNER SE REPONE Y SE SUPERA: 19 ‘ACES’

A. C. | Melbourne

Después del episodio de sufrimiento del sábado, de esos calambrazos que sufrió y pudieron costarle su continuidad en el torneo, Sinner disfrutó de una jornada bastante más agradable este lunes. El italiano, de 24 años, despachó a su compatriota Darderi y se lució.

Si estos días se analiza el saque de Alcaraz, retocado, también son noticia los de Novak Djokovic o el del italiano. Este último ha firmado ya 60 aces —un promedio de 15 por partido— y, por si fuera poco, ante Darderi registró su récord personal, con 19.

“Hemos dedicado mucho trabajo a esto. Hemos cambiado un poco el movimiento [a partir del otoño, en realidad] y ahora siento más confianza, aunque aún puedo mejorar”, pronunció el transalpino, citado próximamente con Ben Shelton (3-6, 6-4, 6-3 y 6-4 a Casper Ruud).

Por otra parte, la organización del torneo confirmó el horario del cruce de este martes entre Alcaraz y el australiano Alex de Miñaur (sexto del mundo). Como se preveía, el español saltará a la pista en busca de las semifinales al cierre de la jornada. Esto es, hacia las 10.45 (Eurosport).

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