Ir al contenido
_
_
_
_
champions league
Opinión

Encantador Barça, eficaz Atlético

Los de Simeone supieron entrar a tiempo en el encuentro mientras los azulgranas se precipitaban, impacientes por revertir la fatalidad europea acumulada desde la conquista de Berlín en 2015

Los jugadores del Atlético celebran en pase a las semifinales de la Champions mientras Lamine Yamal abandona el terreno de juego. Albert Gea (REUTERS)

Ahora mismo no hay un equipo futbolísticamente más generoso que el Barça. La mayoría de sus partidos son tan divertidos como emocionantes y nobles porque su propuesta es radicalmente infantil: gana el equipo que marca más goles y no se para de jugar hasta que el árbitro pita el final, momento en que el niño ya no tiene tiempo de ir a por el pan que le había encargado mamá a cambio de poder salir con la pelota a la Plaza Mayor.

Los azulgranas no miran el reloj ni el marcador, sino a la portería contraria porque la propia se confía al portero, que para algo es portero. La especulación no está permitida y la continuidad se impone porque el juego se asocia al riesgo, a la aventura, a la pasión de una joven generación de futbolistas —la media es de 24,95—, la mayoría culés de cuna, que compiten como si les fuera la vida en cada encuentro y torneo, también en la Champions.

El Barça jugó media hora primorosa por la armonía de su fútbol y la facilidad con la que igualó la eliminatoria. A diferencia de la ida, Flick dispuso de una formación más dinámica y agresiva, mejor dispuesta para presionar muy arriba y generar mucho fútbol por dentro, difícil de descifrar para el Atlético. Los barcelonistas eran más reconocibles que nunca por la presión, la efectividad, el sentido de equipo y la luminosidad de Lamine.

La actuación del 10 fue para recordar una vez recuperadas las señas de identidad colectivas. El 0-3 no llegó simplemente por las paradas de Musso. El meta evitó el gol de Fermín con una intervención estupenda que cortó la fluidez azulgrana, delató la vulnerabilidad de su flanco derecho y avaló la réplica rojiblanca, culminada a partir de la maniobra de Griezmann, la profundidad de Llorente y el tiro de Lookman. Nada se supo de Cancelo.

El Atlético supo entrar a tiempo en el encuentro mientras el Barcelona perdía el timing del juego a la salida del descanso, demasiado vertical, precipitado y acelerado, impaciente por volver a marcar, por alcanzar la semifinal, por revertir la fatalidad europea acumulada desde la conquista de Berlín en 2015. Ya no queda nadie de aquel equipo que derrotó a la Juventus y penalizó después en Roma, Anfield y Lisboa.

La mala relación con Europa, sin embargo, se mantiene y aquellos momentos memorables como el gol de Iniesta se han convertido en repetidos episodios crueles: el gol anulado a Ferran y la expulsión de Eric después de la sufrida por Cubarsí en el Camp Nou. Ya son 13 tarjetas rojas en 10 temporadas que denuncian la vulnerabilidad e ingenuidad del Barça. Al igual que en la Copa, el Barça se quedaba a un gol de la prórroga en la Champions.

No se rindieron los azulgranas ni con un jugador menos, una plantilla más reducida que la del Atlético, falta también de Raphinha y del brillo de Pedri. A media que transcurrió el tiempo, el partido se puso de color rojiblanco para desespero de Lamine, que solo se retiró del campo después de saludar a cada uno de sus compañeros, señal de grandeza de un equipo que sabe ganar y perder, eliminado después de vencer por 1-2.

Un triunfo que avala el proyecto de Flick. El Barça ha ganado la Supercopa, va camino de revalidar el título de Liga y ha sido abatido en las semifinales de la Copa y en los cuartos de final de la Champions como ya pasó en las dos rondas continentales anteriores con el Atlético en tiempos de Tata Martino y Luis Enrique. La generación nacida en Montjuïc necesita más meses y refuerzos para madurar, ganar oficio y coronar su apuesta futbolística en Europa.

El comportamiento del jovial equipo azulgrana fue en cualquier caso irreprochable, consecuente con su ambición, apuesta por dignificar el escudo y su forma de entender el juego, de competir con orgullo, sin traicionarse, tan transparente que sus victorias son tan fáciles de contar como sus derrotas para suerte del espectador. A pesar de no estar en su mejor momento, el encuentro del Barça sirvió también para agrandar la clasificación del Atlético.

El fútbol está de parte azulgrana; los resultados en cambio todavía pertenecen a los equipos expertos como el Atlético que dominan los detalles, los instantes y los capítulos decisivos de torneos como la Champions.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_