La próxima final de la Copa del Rey en La Cartuja depende de si el Betis cae en las primeras rondas eliminatorias de la Europa League
La federación española de fútbol busca alternativas a Sevilla y estudia retrasar la Supercopa de España a febrero de 2026. Atlético y Athletic aumentan en un millón de euros sus emolumentos por jugar en Arabia Saudí


La Real Federación Española Fútbol (RFEF) está inmersa en la tarea de cerrar definitivamente el calendario de esta temporada y el de la que viene: busca una fecha para la final de la presente edición de la Copa del Rey; también sede y días para la próxima Supercopa de España que no podrá celebrarse en Arabia Saudí por acoger este país la Copa de Asia de Naciones de 2026. El engorro más próximo es el de la final de Copa del Rey, cuya fecha ideal era el domingo 26 de abril, pero coincide con la Feria de Sevilla que comienza el miércoles 22. Alojar a las aficiones de los dos finalistas por la alta ocupación hotelera ya contratada y los elevados precios de los escasos hospedajes que queden disponibles es el principal inconveniente con el que se ha encontrado la federación, además del de la seguridad, focalizada esos días en el mantenimiento del orden en la Feria.
El presidente federativo, Rafael Louzán, que este jueves visitó a las delegaciones del Real Madrid y del Atlético de Madrid en Yeda, transmite en privado que una de las posibilidades para que el estadio de La Cartuja y Sevilla, ciudad con la que la federación tiene un contrato para albergar la final copera hasta 2028, mantenga la sede pasa por la trayectoria del Betis en la Europa League. Si el conjunto verdiblanco fuera eliminado en las primeras rondas eliminatorias, se podría mantener Sevilla como sede por ese hueco que dejaría libre el Betis, que actualmente utiliza La Cartuja por la remodelación del Benito Villamarín.
Las fechas de la próxima Supercopa también están por definirse y, según fuentes federativas, la intención es desplazarla a la primera semana de febrero. Si se mantuvieran las fechas actuales, los participantes tendrían que desplazarse el 4 de enero a la sede que finalmente sea escogida, con Qatar y su capital Doha como favorita. También se ha abierto la posibilidad de que sea en Estados Unidos, con (entre otras candidatas) Miami como sede, ya que aún no ha podido acoger el partido de Liga que la patronal del fútbol español tanto anhela. Ahora que la relación entre la federación y LaLiga es buena, Miami sería una manera de paliar esa intención de expansión del fútbol español en territorio estadounidense que aún no se ha dado.

La FIFA está elaborando una normativa que permita que se jueguen partidos de liga fuera de los propios países, siempre y cuando haya consenso entre los participantes. Lo que tiene que definir la FIFA es si ese consenso tiene que ser de todos los clubes o si es suficiente con la aprobación por una mayoría no unánime de LaLiga, como sucede ahora. Todo apunta a que la entidad que preside Gianni Infantino opte por esta última opción, lo que contaría con la oposición del Real Madrid. El contrato de la RFEF con Arabia Saudí expira en 2029, pero lo normal es que se amplíe un año más para compensar que la próxima se disputará en otro país. La puja entre Arabia y Qatar para acoger la competición a partir de 2030 está abierta porque la federación admite que su actual mecenas está interesado en mantenerla. Para la federación mantener los 40 millones de euros anuales es primordial porque con ellos riega la pirámide del fútbol por abajo.
Louzán comenzó su ronda de visitas institucionales por la entidad blanca con la intención de tender puentes ante sus principales representantes en Yeda: el director general, José Ángel Sánchez, y el de relaciones institucionales, Emilio Butragueño. Fuentes federativas califican de cordial la reunión mantenida durante 50 minutos.
Posteriormente, el presidente del fútbol español visitó durante 25 minutos al Atlético de Madrid. Louzán se reunió con el presidente rojiblanco, Enrique Cerezo. Entre los temas tratados estuvo el de las cantidades a percibir por la participación en esta Supercopa de España. El Atlético de Madrid ha elevado su caché hasta los 2,8 millones de euros de los 1,9 que percibía antes. El Athletic, que se quejó ya el año pasado del reparto, ha visto incrementados los 800.000 euros que percibía a 1.800.000. La federación ha doblado los ingresos por la venta de los derechos audiovisuales a Movistar en esta edición, de tres millones de euros a seis, lo que ha permitido este incremento ante las quejas de los clubes por las diferencias de los emolumentos que reciben Real Madrid y Barcelona, ambos seis millones de euros.
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