La Federación negocia llevar a Qatar la Supercopa de España de 2027
La próxima edición no puede celebrarse en Arabia Saudí al coincidir con la Copa Asia, que se juega en el país del 7 de enero al 5 de febrero


La Real Federación Española de Fútbol lleva meses buscando ubicación para la Supercopa de 2027 por una colusión de calendarios que se conoció a principios de 2023, justo después de que el torneo se hubiera jugado por tercera vez en Arabia Saudí. En aquel momento, el país fue escogido como organizador de la Copa Asia, que se disputará el año que viene entre el 7 de enero y el 5 de febrero, con lo que se solapa con las fechas habituales de la Supercopa de España. Los saudíes comunicaron hace más de un año al presidente de la RFEF, Rafael Louzán, que resultaba inviable que coincidieran ambos eventos y el mandatario comenzó a buscar nuevo sitio. Las negociaciones se han ido reduciendo a unos pocos países de la zona, entre los que Qatar se perfila como organizador más probable, según fuentes federativas.
Las conversaciones con el país del Golfo han avanzado en paralelo a las que han derivado en el acuerdo recientemente anunciado para disputar el 27 de marzo en Doha la Finalissima, el partido que enfrenta a España y Argentina como últimas ganadoras de la Eurocopa y la Copa América.
No será la primera vez que el torneo se dispute fuera de Arabia Saudí desde que Luis Rubiales firmó en 2019 el primer contrato para llevar el torneo fuera de España. La primera edición contemplada en aquel acuerdo, que aportaba 40 millones de euros anuales a la federación y cuatro millones a Gerard Piqué en concepto de comisiones, se disputó en Yeda en enero de 2020, meses antes de que la covid sacudiera el mundo. La pandemia y sus restricciones hicieron que la edición de 2021 se quedara en España y que se desarrollara sin público en los campos. Las semifinales se jugaron en La Rosaleda, en Málaga, y el Nuevo Arcángel, en Córdoba; y la final, en el estadio de La Cartuja de Sevilla.
En aquella ocasión, el contrato inicial con Arabia de tres años se alargó uno para compensar la edición española, pero la RFEF y los clubes participantes se quedaron sin el dinero saudí. Louzán no quería que en esta ocasión sucediera lo mismo. Considera que estos ingresos son fundamentales para financiar con unos 20 millones de euros anulaes el fútbol femenino y el fútbol de base.
El calendario futbolístico español no deja hueco para ubicar el torneo en un momento distinto a los primeros días de enero, por lo que el presidente de la RFEF trabajó con los socios saudíes para pactar poder llevarlo a otro país dispuesto a compensar las esperables pérdidas. Aunque mantiene abiertas vías con otros candidatos, el acuerdo que ultima con Qatar se acerca a las cifras que tiene comprometidas Arabia hasta 2029.
Antes de cerrar el contrato para 2027, Louzán tiene previsto mantener conversaciones estos días en Yeda con los saudíes para cerrar las condiciones en las que se traslada esa edición del torneo, según fuentes de ambas partes conocedoras de los preparativos. Consideran que lo más razonable es extender el acuerdo actual hasta 2030, de modo que la Supercopa se juegue allí tantas veces como se había firmado.
El mandatario de la RFEF tiene otra tarea pendiente estos días en Arabia, adonde voló desde Barajas este martes por la tarde. Su intención es que la Supercopa de España siga viajando a aquel país varios años después del horizonte del contrato actual. Ya lo anunció el día de la final del año pasado: “La idea de la Real Federación Española de Fútbol es extender la Supercopa de España en Arabia Saudí hasta 2034”, el año en el que se disputará allí la Copa del Mundo.
El equipo de Louzán ha sondeado en varias ocasiones el mercado en busca de alternativas a poner la Supercopa de España en manos de la monarquía teocrática saudí, un régimen con graves deficiencias en materia de derechos humanos. Sin embargo, siempre se ha encontrado con que las ofertas económicas son muy inferiores. Justifican que las grandes diferencias de posibles ingresos que han encontrado les llevan a mantener, y tratar de alargar, un acuerdo que ha permitido al régimen saudí modelar su imagen exterior y facilitar a su población un entretenimiento muy valorado.
Aparte de por sus derivadas políticas, la disputa de la Supercopa de España allí también ha recibido críticas de aficionados y futbolistas. El último fue Iñaki Williams el 30 de diciembre: “Para mí jugar en Arabia es una mierda. El tener que llevar una competición nacional a otro país no es fácil para los aficionados”. Ya en Yeda, el capitán del Athletic trató de rebajar el tono, aunque no el sentido: “Quizás las palabras no fueron las adecuadas pero no me arrepiento. Sigue siendo una faena parta los athleticzales. Las formas igual no fueron las correctas, pero seguramente mañana [por la semifinal de hoy contra el Barça] será como jugar fuera de casa porque no tenemos muchos aficionados”. En 2027 no se jugará en Arabia, pero tampoco en España. Y la RFEF confía en que sea así al menos hasta 2034.
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