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La sangre joven de Paul Seixas pide paso contra Ayuso, Del Toro y el viejo Roglic en la Itzulia

El francés del Decathlon, de tan solo 19 años, se impone en la contrarreloj de Bilbao y arranca como líder destacado la Vuelta al País Vasco

Paul Seixas, ganador de la primera etapa de la Itzulia, con el 'maillot' amarillo de la carrera en Bilbao. Javier Zorrilla (EFE)

Juan Ayuso, Isaac Del Toro y Paul Seixas. Tres jovenzuelos. Tres fuerzas de la naturaleza llamadas a copar portadas desde el mismo momento en el que pisaron la élite y que se dan cita esta semana en las carreteras del País Vasco para reclamar la txapela que algún día, más pronto que tarde, reclamarán los cabellos dorados de Tadej Pogacar, a quien solo le falta un puñadito de victorias para darle la vuelta al calcetín del ciclismo profesional. No será este año, en cualquier caso, pues el esloveno, con la vista ya en la París-Roubaix del próximo domingo, pedalea relajado junto a su pareja Urska Zigart bajo el sol de la Costa Azul tras conquistar el pasado domingo su tercer Tour de Flandes.

Da pie, pues, el ogro del ciclismo contemporáneo, a que en la Itzulia se alineen algunos de los más portentosos talentos de entre los otros, los mortales. Ayuso, barcelonés de Jávea —los giros del Mediterráneo—, camina aparentemente recuperado tras su aparatosa caída en la París-Niza, donde impactó contra el asfalto a 73 kilómetros por hora cuando lideraba la segunda cita de un calendario que había estrenado semanas antes con triunfo en la Vuelta al Algarve. “Quiero ir día a día, a ver qué puedo sacar de aquí”, advierte el español del Lidl-Trek antes de disparar las pulsaciones y enduerecer los cuádriceps, siempre aerodinámico, en la contrarreloj inicial de Bilbao, 14 kilómetros de incesante montaña rusa bajo el tórrido sol de abril.

Por detrás, su excamarada Del Toro, un año más joven, se levanta y baila sobre la Colnago con el maillot de campeón mexicano. No importa. Ambos pierden segundos, uno detrás de otro, respecto al prodigio Seixas, que vigila relajado desde la silla caliente las pantallas del parque Etxebarria, balcón de la ciudad en el que las naves de fundición de acero dieron paso a los columpios, las flores y las verdes praderas a finales de los 80.

Paul Seixas

Francés del 2006 y con remotas raíces lusas, aunque francés al fin y al cabo, como demuestra la insoportable presión que ya le ha puesto sobre sus hombritos el país del Tour, Seixas devora un táper de pasta blanca tras haber fulminado por medio minuto el registro de Primoz Roglic, vencedor de la txapela en 2018 y 2021 pero de vuelta ya en el Red Bull Bora, donde no pueden evitar hacerle ojitos a la sangre nueva de Evenepoel, Lipowitz y Pellizzari.

“Buen trabajo, eh, bravo“, espeta Roglic, idéntica edad que el parque bilbaíno, al chocar la mano del francés, 17 años más joven que él. Dos horas pasaría sentado Seixas en el trono del mejor tiempo, risueño y pies en alto hasta que alguien le dice que está tapando el objetivo de la cámara y él, sonrisa traviesa, se recoloca y pide perdón.

Nadie acaba de comprender, ni él mismo, cómo Ayuso y Del Toro se dejan tanto tiempo en solo 14 kilómetros de un recorrido que se les presupone favorable: 1m16s el español; 51s el mexicano. Tampoco se preocupa el joven de Lyon en entenderlo, todo sea dicho. Solo sonríe y abre sus brazos con el maillot amarillo de la Itzulia, su primera carrera WorldTour y su primera victoria, tercera en el saco si se le añaden las logradas en la segunda jornada del Algarve y en la clásica Faun-Ardèche.

“Es increíble, la verdad. Hemos elegido muy bien la hora a la que salir [los equipos podían repartir a sus ciclistas a conveniencia durante la jornada] y el ritmo que implementar, así que estoy muy contento”, celebra quien ya el año pasado, en el albor de la temporada, acompañó en el podio del Europeo a Tadej Pogacar, indomable campeón continental que también lo recibió a su vera hace solo una semanas en el podio de la Strade Bianche. Muchos señalan por ello al de Lyon como la más acuciante amenaza del esloveno, con quien se verá las caras en la Lieja-Bastoña-Lieja del próximo 26 de abril. Nada importa, al parecer, lo que dicte su pasaporte. “Quiero ir paso a paso, aún soy muy joven; este es mi primer año como profesional”, resume él. “Supongo que ahora soy el principal favorito en la Itzulia porque llevo el maillot de líder, pero esto no ha hecho más que empezar”.

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