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Tercera victoria de Ion Izagirre en el GP Indurain

El ciclista guipuzcoano remata a Quinn Simmons en el último repecho para imponerse en Estella en la carrera que sirve de prólogo a la Itzulia

Miguel Indurain felicita a Ion Izagirre en el podio de Estella.Villar Lopez (EFE)

Se diría que nada cambia en Estella el primer sábado de abril. Miguel Indurain se sigue mareando en el coche junto a Mitxelena, los aficionados de siempre siguen buscando el pincho de rebozados para pasar el vino en los bares de las esquinas antes de sumergirse en el guiso de potxas y los espárragos gordos y gustosos de abril, para mí, y Ion Izagirre no pierde la costumbre de ganar la carrera, esté la meta en la subida a la basílica del Puy, como hace 10 años, cuando su primera victoria, lo esté en el paseo de la Inmaculada amenazada su anchura por una parada de autobús, como este sábado. Más que una tradición es una necesidad, para él, para el ciclista guipuzcoano que, en el nuevo punto decisivo de la clásica navarra dedicada al gran Miguel Indurain, el muro de Ibarra, en la entrada de la antigua Lizarra, aprieta los dientes bajo el casco de conquistador, le da duro a los pedales y acelera y deja clavado al insidioso norteamericano Quinn Simmons. Es el triunfo de un cierto sentido del ciclismo, la tierra, el pueblo, Euskadi, que encarna como ninguno en estos tiempos difusos el corredor de Ormaiztegi.

Aun los años que no gana en Estella, Izagirre, de 37 años, la goza en Estella. Su familia, su mujer, sus hijos de la mano por la plaza, un helado después de la carrera, y un saludo siempre a José Miguel Echávarri, que este año, justamente, ha faltado al carrera que pasa por su pueblo, Abarzuza, sale de los Fueros, aurresku con flauta y tamboril, al lado de la tienda donde vendía café molido el mítico amigo de Poblet Jesús Galdeano, bautiza Indurain y financia como puede su amigo Oreja. Echávarri, el director, inventor del Reynolds y creador del Banesto, que hizo triunfar en el Hollywood de la bicicleta al ciclismo español, se recupera de una operación de espalda, pero aplaude desde su casa en Pamplona uno de los pocos gritos de victoria que puede exclamar el ciclismo español, más que silencioso, mudo, en los comienzos de 2026.

Liderando el Cofidis, Izagirre será uno de los españoles más parlanchines a partir del lunes en la Itzulia, la Vuelta al País Vasco en la que Juan Ayuso busca la consagración, Primoz Roglic la consagración y el rutilante Paul Seixas el amor y la admiración.

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