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Moha Attaoui: “Hay que arriesgar, ser valiente y decir, venga, voy a ponerme un reto”

Entrevista al plusmarquista nacional de 800m, que intenta batir el récord del mundo de 1.000m en la pista cubierta de Madrid

Moha Attaoui

Si la competición de atletismo no fuera un invento anglosajón, en vez de estar divididas las distancias (200m, 400m, 800m…) en fracciones de la milla disputadas en pistas de 400m, los óvalos medirían 500m y las longitudes de las carreras serían fracciones de 1.000m, siguiendo el sistema métrico decimal, y entonces, quizás, Moha Attaoui sería un atleta más feliz aún. “Mi distancia favorita, la que mejor me va son los 1.000m”, dice el atleta de Torrelavega, el español de más nivel en la pista. Nacido en la localidad marroquí de Béni Mellal, Attaoui llegó a España de niño, en brazos de su madre, y a los 24 años ha sido ya quinto en unos Juegos y en unos Mundiales en 800m (su mejor marca en las dos vueltas a la pista es de 1m 42,04s, la 12ª de la historia), y ha corrido los 1.000m (distancia no olímpica) al aire en 2m 12,25s, la tercera mejor marca de nunca. Y este viernes (21.10, streaming en RTVE Play), en la pista cubierta de Gallur (Madrid) intentará igualarla, o al menos bajar de 2m 14,20s para batir el récord del mundo bajo techo y en pista de 200m. Después de los de Grant Holloway en 60m vallas (7,29s en 2021) y Yulimar Rojas en triple salto (15,43m en 2020), sería la tercera plusmarca mundial conseguida en la instalación madrileña durante la celebración de su mitin en febrero.

Pregunta. ¿Cómo surgió la idea de ir a por el récord?

Respuesta. Creo que he nacido para correr el 1.000m. Es una prueba que me encanta porque está a mitad entre el ocho y el milqui. Desde pequeño yo siempre decía que era mi prueba favorita. Al aire libre ya he probado mi valor pero nunca la corrí en pista cubierta. Y justo vi que anunciaron que vendría el argelino Djamel Sedjati [un atleta de 1m 41,46s al aire libre en 800m] a intentar batirlo en Madrid. Me llamaron de la organización para invitarme y yo acepté enseguida. ‘Quiero intentarlo con él’, les dije. Al final, él se borró y me quedé yo solo, y han montado la carrera para mí.

P. ¿Está preparado o es una fanfarronada?

R. Al aire libre tengo 2.12, que ya es algo, y esta temporada he empezado muy bien. Corrí muy bien un 1.500m en Antequera y el otro día en los Millrose de Nueva York, sin hacer la carrera perfecta, ataqué un poco pronto y me ganó uno con el que no contaba, este quién es, hice marca personal en los 800m [1m 44,98s]… Creo que tengo mucho más en las piernas, para 1.44 pelados o por debajo. Estoy muy contento y con ganas. Muchísimo mejor que otros años. Y entrenando, y mejorando.

P. Por su forma de correr, la pista cubierta le debe de ir como un guante…

R. Pero nunca me he sentido a gusto en ella. Justo lo hablaba ahora con Thomas [Dreissigacker, su entrenador]… Esta es la primera vez que me encuentro cómodo y suelto en pista cubierta, y es porque lo hemos trabajado muchísimo este invierno. Sobre todo hemos insistido mucho con ejercicios de fuerza.

P. ¿La clave es tener fuerza y reservas para mantener la velocidad entre el ocho y el mil?

R. Eso, al aire libre es muy fácil, porque me abro a calle dos y puedo correr sin parones y volver a arrancar, pero en pista de 200m es como si no tuviera espacio para pasar. Hemos analizado las que hice el año pasado y hemos visto que adelantaba a uno y frenaba y tenía que volver a arrancar. Y eso me mata. Al aire libre, mira la semifinal del Mundial de Tokio, me abrí casi a calle tres… Tengo espacio para pasar de sobra.

P. Justo todo el mundo dice que perdió la final ante Wanyonyi y la medalla porque su exhibición en la semifinal puso a todo el mundo en guardia contra usted.

R. No, Wanyonyi en las finales siempre ha sido de reventar la carrera y lo habría hecho igualmente. Él sabe que así es donde más nos castiga a todos y no iba a especular ese día e intentar correr de otra manera diferente. Lo que habría sido diferente habría sido si yo no hubiese hecho el gilipollas intentando meterme por dentro para adelantar.

P. ¿Cómo se ha entrenado este invierno?

R. He estado en altura en Sudáfrica y en Sierra Nevada. La base ha sido casi la misma que otros años, sobre 120-140 kilómetros a la semana, pero ahora contamos con una entrenadora en el gimnasio y he mejorado muchísimo en fuerza. Hago muchas pesas. He mejorado la técnica de carrera. Antes iba siempre crispado desde el principio, con los hombros supertensos. Superincómodo todo el rato, pero he visto el video de Nueva York y me veo de maravilla, sueltísimo. Nunca había pasado los 400 en 51 largos corriendo tan cómodo y tan fácil. Ha cambiado mi forma de correr, lo hago muchísimo mejor.

P. Antes su cambio al final era una explosión, ahora parece más progresivo…

R. Sí, sí. Antes cambiaba a 300m y a falta de 100 ya me había hundido. Ahora, por lo menos soy capaz de aguantar.

P. ¿Cómo será la carrera del récord?

R. Me han puesto dos liebres. Uno es Alejandro Matienzo y el otro, Filip Ostrowski, un polaco que tiene 1.44 en 800. Las liebres son perfectas. Y, además, estrenan luces led para guiar en el pabellón, lo que facilitará la tarea de ir a ritmo. El plan es pasar el ocho en 1.46 largo y sin cambios de ritmo. Cuanto más estable sea la carrera, mejor, porque al final puedo cambiar. Si es muy estable hasta el ocho puedo cambiar mucho el último 200 y bajarlo. Por ejemplo me acuerdo del mil al aire libre. Casi todos los que hacían 2.12 o 2.13 pasaban a 1.44, y yo pasé a 1.45 9 y acabé muy fuerte el último 200. Al final es lo más importante para mí, ser capaz de correr el último 200, porque si hago un paso rápido, que soy capaz, al final el último 200 me hundo.

P. Parece fácil el plan. Ir pegadito a las liebres, no malgastar nada y explotar al final…

R. Sí, desde fuera parece fácil. Me lo decía Thomas, es que es sencillo, pasar a 1.47 y acabar en 27s o 26 largo. Eso no es nada, parece, pero, claro, en pista cubierta cuesta bastante. He pedido esos pasos y voy a arriesgar.

P. ¿Qué significaría batir el récord del mundo, acostarse por la noche, poder decir, no hay nadie en el mundo más rápido que yo en un kilómetro?

R. Y en pista cubierta… Es algo secundario, pero al mismo tiempo es increíble. Si lo hiciese en otro sitio, pues la verdad es que no me mataría, dormiría igual, pero el que sea aquí, en Madrid, es lo que más me ha animado y más me motiva, que sea delante de nuestro público, con el ambiente que va a haber. Si lo consigo, bien, y si no, pues también. De vez en cuando hay que arriesgar, ser valiente y decir, venga, voy a ponerme un reto, porque si dijese voy a correr el mil y ya está, no tiene la misma gracia. Voy a intentarlo. No hay nada que perder.

P. ¿Qué hará el día siguiente?

R. Volveré a la altitud de Sierra Nevada, y luego los Nacionales en Valencia. Hasta finales de marzo, con los Mundiales de Torun, no llega lo importante. Allí correré solo el 800. No intentaré doblar con el 1.500. No salió bien el año pasado y, encima, este año, solo hay 40 minutos entre una prueba y otra. Donde sí que quiero doblar es al aire libre. Correr 800m y 1.500m en los Europeos de Birmingham.

P. ¿Salió con mal cuerpo de la experiencia del año pasado?

R. En pista cubierta no hay tiempo para nada y con el nivel que tenemos en España en el medio fondo es muy difícil. Quiero centrarme totalmente en el 800, que es mi prueba al aire libre y quiero que lo sea también en pista cubierta. El año pasado me frustré. No estaba tan en forma y quería rendir igual que en verano, y, claro, al final te acabas frustrando y dije, igual es que tácticamente no soy bueno en el ocho y por eso me subí al milqui, donde, me dije, tengo más margen de maniobra y demás, pero no, no. El ocho es mi prueba, está clarísimo. Solo tengo que estar en forma, y ya está.

P. Es como si las dudas le ayudaran a equivocarse y así aprender más rápido…

R. Eso es lo bueno, cometí muchos errores y ahora estoy aquí, más fuerte que nunca. Voy con todo al ocho, en el que todavía tengo mucho que sacar.

P. La preparación para Torun coincide justo con el ramadán (17 de febrero a 19 de marzo), que termina la víspera del Mundial. ¿Cómo conciliará el ayuno con el entrenamiento?

R. Bueno, el año pasado ya me tocó lidiar con ello, me tocó justo antes de los Europeos de Apeldoorn y lo que hice fue saltármelo los días de competición y recuperarlos en invierno, los días más cortos, porque luego tengo todo el año para recuperarlo antes de que empiece el ramadán siguiente. Los días de preparación sí que suelo ayunar y sigo entrenando normal por la mañana pronto después de comer y luego por la tarde antes de poder comer también y entre esas horas intento dormir lo máximo posible y descansar.

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