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‘Josephine’: la Berlinale encuentra su favorita en la ganadora de Sundance

Channing Tatum y Gemma Chan encarnan a los padres de una niña testigo accidental de una violación, un hecho que le corroerá de miedo

Desde la izquierda, la directora Beth de Araújo y los actores Mason Reeves, Gemma Chan y Channing Tatum posan ante la prensa este viernes por la tarde.Ebrahim Noroozi (AP)

Con Josephine, que cierra la sección Competición, la Berlinale sabía que se estaba guardando la mejor carta para el final. En realidad, la organización había programado los títulos con más peso para las últimas jornadas, como si fuera el vino de las bodas de Caná. Ganadora del Gran Premio del Jurado y el premio del público en la sección Drama del pasado festival de Sundance (los dos galardones con más enjundia), Josephine ahonda en lo que su actriz protagonista, Gemma Chan, define así: “La película plantea la pregunta: ¿cómo lidia una cría con la violencia del mundo? Y, en realidad, eso puede aplicarse a todos nosotros. ¿Cómo perseveramos, cómo respondemos, cómo podemos superar el miedo, el odio y el trauma, y ​​aun así mantenemos la humanidad?”.

Porque Josephine es una niña de ocho años que ve, de manera accidental en un parque de San Francisco, una violación. Su mirada se cruza un segundo con la del violador, y como la cámara se mantiene a la altura de las rodillas de los adultos (un punto de vista que le funcionó muy bien a Montxo Armendáriz en No tengas miedo, otra película de agresiones sexuales), los espectadores acompañan en el horror que ve la criatura.

Y que además, se pudre y crece en su interior, porque sus padres, hábilmente interpretados por Chan (Eternals, Crazy Rich Asians) y Channing Tatum (que en los últimos tiempos está bregando por cambiar la dirección de su carrera, como muestran este filme, Parpadea dos veces y Roofman), deciden no llevarla al psicólogo. Él es un padre cariñoso que en el fondo se comporta como elefante en cacharrería. Ella, una madre fría que vuelca en su hija traumas propios. Así es imposible que la niña ni siquiera verbalice lo vivido.

Porque Beth de Araújo ha mejorado mucho desde la ya interesante El club del odio. Repite algún borrón simplista, pero mantiene la idea del terror como motor narrativo: la pobre Josephine imagina que por las noches le visita y vigila en cuclillas el violador.

En la Berlinale la niña Mason Reeves, a la que la directora encontró en un mercadillo semanal en San Francisco, posó ante los fotógrafos, pero no subió al estrado a hablar con la prensa. Un acierto.

Sí habló el resto del reparto. De Araújo contó que la semilla de la historia está en su propia vida, cuando, con ocho años, paseaba con su padre por el Golden Park de San Francisco. Allí interrumpieron una violación. “Con el tiempo quise decidir explorar el miedo irracional con la hpervigilancia que me quedó”, explicó. Ha necesitado 12 años para sacar adelante el proyecto, que iba a ser su primer largo. “Pero era un reto para el que necesitaba tiempo y soluciones, y por el camino se adelantó El club del odio”. Por cierto, sí apuntó que ella no tuvo que testificar ante un juez en el juicio por aquel delito (su padre, sí), y esa parte surgió durante la investigación. “Con más de cinco años ya les pueden llamar a testificar... Decidí comprometerme con contar tal y como es el sistema legal”.

Tampoco fue una gran comparecencia ante la prensa. Channing Tatum regateó todo lo que pudo cualquier cuestión, y la moderadora no logró que respondieran a esas preguntas o que se respetaran algunas cuestiones más políticas, el tema candente de la Berlinale. Cuando le preguntaron a Tatum por la carta de los 81 cineastas criticando a la organización por su tibieza por el genocidio de Gaza y si había pensado en sumarse, un periodista israelí pidió a gritos que se recordara las matanzas de Hamas, momento en que el actor decidió escaquearse y la moderadora, pasar el turno de palabra.

La directora habló sobre el lenguaje físico de la niña para revelar lo que pasa por su interior, y Channing Tatum recordó una historia ocurrida con su hija en preescolar, tras una pelea en el colegio: “La conversación que tengo bajo el puente con Josephine la tuve con mi hija: nunca tendrás problemas conmigo si te proteges a ti misma”. En su caso, la niña peleó para proteger a una amiga. “Si alguien está haciendo algo que tú pides que no lo haga y no te escucha, tienes todo el derecho a protegerte. Y yo te apoyaré siempre”, le explicó. ¿Por eso hizo Tatum Josephine? “Por eso, y por estar involucrado en algo honesto, bonito e importante”.

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