Max Richter, el genio de la música que nunca ha sido candidato al Oscar hasta ‘Hamnet’
El compositor alemán criado en Reino Unido recibe la Berlinale Camera honorífica en reconocimiento a su influencia en el cine mundial


Cuando este miércoles Max Richter (Hamelin, 59 años) ha levantado la Berlinale Camera, uno de los premios de honor del festival alemán, el compositor ha sentido una oleada de cariño por parte de un público más melómano que cinéfilo, en el que triunfaba el sentimiento general de “ya era hora”. No solo por este galardón, sino que, por fin, es candidato al Oscar, en concreto por la película Hamnet.
Max Richter es un compositor fundamental para el cine del siglo XXI por su influencia más que por sus partituras para el audiovisual. Que han sido estupendas, aunque escasas en comparación con compositores coetáneos. Y que no han recibido el reconocimiento merecido en premios, por mucho que críticos y músicos compañeros subrayaran su talento. Ahí están sus trabajos en Ad Astra, Vals con Bashir o en la serie The Leftovers. Y, por supuesto, su pieza On the Nature of Daylight, que merece un comentario aparte.
Cada vez que un tráiler o un drama se pone intenso en el cine actual, se escucha On the Nature of Daylight. Hasta el punto de que en La llamada, de Villeneuve, como su presencia apabullaba tanto, la Academia de Hollywood eliminó la candidatura de Jóhann Jóhannsson en la carrera a los Oscar: consideraban que se basaba en demasía en la pieza de Richter. Su uso ha sido tan abusivo en los últimos tiempos que Tom Service, crítico musical de The Guardian, ha calificado como “el cliché predilecto para momentos de profunda contemplación o intensidad emocional”. Es cierto: se escucha también en Más extraños que la ficción, Shutter Island, la serie The Last of Us, y sí, también en Hamnet, porque la impuso la directora Chloé Zhao por encima del mismo Richter, que ya había entregado su partitura completa, un trabajo por el que por primera vez es candidato a los premios de Hollywood.
A los Oscar de este año llegará a una semana de cumplir 60 años. Y una década después de editar Sleep (Deutsche Grammophon), una obra de ocho horas de duración escrita para cuarteto de cuerda, piano, órgano, voz y electrónica: acumula más de 2.000 millones de reproducciones desde el año pasado sumando todas las plataformas y lidera, desde hace meses, la lista de éxitos de Apple Music Classical. Todo un triunfo para su estilo posminimalista y para una pieza creada ex profeso para ser escuchada en duermevela.
En el discurso laudatorio de Zhao antes de entregarle la Berlinale Camera, la cineasta confesaba que en numerosas ocasiones lleva, cuando va a actos con mucha gente, Sleep en auriculares. “Es curioso cómo él no habla mucho de sus sentimientos, sino que crea espacios donde plasmarlos”. Zhao ha recordado cómo su música “nos conecta con lo que somos, y eso es fundamental en la sociedad actual”. Y logra “ampliar las emociones y calmar los nervios”.
En el escenario, Richter, que actualmente está compaginando estreno de nueva obra y partitura para un ballet, recordó lo afortunado que ha sido en la vida. “Con tres o cuatro años, aún vivíamos en Alemania, ya me enamoré de la música oyendo un disco de Bach. La combinación de aquella pieza y de la luz del sol que entraba por la ventana me hizo regocijarme y entender ya con esa edad qué era la perfección. Y he tenido el privilegio de trabajar con numerosos artistas impresionantes, como Chloé”. Nacido en Hamelin (en la Baja Sajonia) y criado en Bedford, conoció la música minimalista a los 13 años gracias al lechero, aficionado a la música moderna, que le prestó discos de Terry Riley, Philip Glass y John Cage. “Hasta entonces, creía que la música moderna era Stravinski”, contaba Richter al periódico alemán Die Zeit.

En Berlín, tras escuchar una de las piezas de Hamnet, ha recordado, con su inglés pausado, aquellos años: “Me abrumó. La música es un lenguaje emocional. Cuando te gusta una pieza musical, no hay otra manera de definir ese momento como que caes enamorado”. ¿Qué intenta con su trabajo en el cine? “Probablemente, que la música conecte con el tema del filme de diversas maneras, no solo de forma directa”. En Hamnet (apuntó tras proyectarse dos secuencias del filme) y en muchas otras obras le gusta subrayar “la inevitabilidad de la vida”. De Zhao recordó lo mucho que hablaran entre ellos, y la sensación de conocer a una gran creadora “que ya llegaba con imágenes muy claras”. Y tras otro vídeo de Ad Astra, rememoró que se reunió en Londres con su director, James Gray, y a la primera decidió que “trabajaría con él”. ¿Incluso con todos los silencios que marcan ese filme de ciencia ficción? “Es que el silencio también es música”.
Como estaba en Berlín, Richter recordó que creó Sleep durante la época en que vivió en la capital alemana. “Mi pareja y socia creativa, Yulia Mahr, seguía por streaming mi gira por otros países, en horarios a veces muy complejos. Una vez me llamó tras despertarse de un duermevela, y me animó a componer una pieza sobre el sueño. Entendió lo disfrutable que es la música en ese estado de vulnerabilidad. Y acertó”.
Antes de acabar la charla de 40 minutos tras recoger el galardón, el presentador le preguntó si era capaz de definir su método de trabajo: “Pues sí, es como compostar [risas]. Estás todo el rato laborando en tu interior con emociones, amalgamándolas”.
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