‘El silencio de Julie’: presiones, abusos y agresiones en el tenis femenino
Una película deliberadamente seca, desnuda y oscura, acerca de las presiones de la competición, y también las de la vida privada


A veces los nombres de los productores pueden decir mucho de las películas. Por extraño que parezca verlos juntos, o quizá simplemente por eso. Así, nunca hubiéramos imaginado compartiendo créditos a Jean-Pierre y Luc Dardenne, directores belgas de 74 y 71 años, con un cine tan reconocible y tan influyente en infinidad de autores de sucesivas generaciones, y a Naomi Osaka, tenista profesional de 28 años, ganadora de cuatro torneos de Grand Slam, que decidió frenar su carrera deportiva en beneficio de su salud mental.
A los tres los ha unido el también belga Leonardo Van Dijl, cuya ópera prima, El silencio de Julie, presentada en la Semana de la Crítica de Cannes 2024 y que se estrena exclusivamente en Filmin, se aproxima al mundo del tenis femenino en el camino del profesionalismo. Una película deliberadamente seca, desnuda y oscura, acerca de las presiones de la competición, y también las de la vida privada. Los primeros cinco minutos nos introducen en su drama: una joven tenista se ha suicidado, su entrenador es apartado del club, se inicia una investigación, y la protagonista de la historia es otra de sus pupilas.
En unas semanas en las que se va a acumular el cine deportivo en las pantallas —hoy viernes, además de El silencio de Julie, se estrena Ídolos, sobre motociclismo; la semana que viene, Marty Supreme, con el tenis de mesa de fondo, y en dos semanas, La fiera, ambientada en los deportes extremos y el salto BASE—, la película de Van Dijl destaca por huir de cualquier muestra de espectacularidad (no hay partidos oficiales) y por abordar únicamente su crudeza: la psicológica y la física. Las lesiones, los malos rollos, la dureza de los entrenamientos. Son la respiración de las tenistas y el sonido de la bola los que dominan, más que cualquier diálogo. Incluso las habladurías de sus compañeras se quedan fuera del objetivo de la cámara para captar únicamente las reacciones de la protagonista ante esos comentarios. Tomas de diálogo en fuera de campo que retratan a Van Dijl no como un cineasta de cine deportivo de entretenimiento, sino como un director afecto al drama social europeo, heredero de los Dardenne.

En el relato, más que sus palabras —y ya desde el título—, destacan sus silencios. Eternos silencios, a veces rotos por efectos dramáticos que podrían entroncar con el mejor cine de terror de autor. Y en esa línea brilla ese sutil momento en que el agresor manda sucesivos mensajes a su exjugadora mientras ella hace deberes en su escritorio, y ante su nula respuesta, incluso la llama. Una insistencia espeluznante que no se explicita, marcada solo por el vibrador del teléfono sobre la mesa, y que Van Dijl compone a través de un meridiano contrapicado, con la cámara bajísima, haciendo más grande a la protagonista. Justo en ese instante, ella ha decidido empezar a dominar el partido contra su abusador. De hecho, en la única secuencia en que la adolescente y el preparador investigado y expedientado por su club comparten plano, es de nuevo el lenguaje corporal el que sobresale por encima del texto. ¡Esas manos! O cómo funciona el acoso, entre las loas gratuitas, los simulacros de cariño y la violencia soterrada.
Es posible que el guion de Van Dijl sea demasiado escuálido por falta de desarrollo, pero a cambio hay notables ideas en la puesta en escena. La ínfima profundidad de campo, que marca aún más la soledad y el aislamiento. El resto de personajes como apenas sombras que se intentan acercar a su exterior y a su interior. Y la ausencia de planos cortos en los roles secundarios: los únicos primeros planos de la película son los de la joven actriz Tessa Van den Broeck.
Por establecer un paralelismo con una obra audiovisual cercana en el tiempo que trata temas en común, mientras Yakarta, la serie de Diego San José ambientada en el bádminton, es una creación fundamentalmente de guion, El silencio de Julie es un trabajo de dirección. Mucho más conceptual y, para entendernos, difícil, pero al mismo tiempo igual de vigoroso.
El silencio de Julie
Dirección: Leonardo Van Dijl.
Intérpretes: Tessa Van den Broeck, Laurent Caron, Grace Biot, Alyssa Lorette.
Género: drama. Bélgica, 2024.
Plataforma: Filmin.
Duración: 99 minutos.
Estreno: 23 de enero.
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