‘Si pudiera, te daría una patada’: primer plano del viaje al abismo de Rose Byrne
El desasosegante ‘tour de force’ de la actriz australiana muestra la demencial escalada de una madre superada por la enfermedad de su hija

Si pudiera, te daría una patada es una película oscura, muy oscura, que se propone que el espectador viva (sufra) el derrumbe de una madre superada por la responsabilidad ante la enfermedad de su hija. Una escalada demencial que se sostiene sobre los hombros de la extraordinaria Rose Byrne, una actriz capaz de interpretar a la hilarante pija de La boda de mi mejor amiga y a la desesperada y enajenada mujer de esta película firmada por Mary Bronstein.
Bronstein nos habla del descenso a la locura de Linda, la madre que interpreta Byrne, manteniéndose firme en su punto de vista. El espectador se adentra en este espacio de dolor en el que debe discernir qué hay detrás de lo que ve. La distorsión permanente de la realidad forma parte de la cabeza de su protagonista, pero eso no quiere decir que todo lo que ocurre no sea verdad. Asistimos a un desbordamiento, a un hundimiento, ese lugar en el que cualquier cosa, también una tontería, puede romper el equilibrio.
En Si pudiera, te daría una patada pasan muchas cosas, algunas pertinentes y acertadas, otras menos, aunque todas dentro de un orden que se escapa a la razón, porque están filtradas por la mente de una mujer que está perdiendo pie y lucha contra algo imposible de atrapar.

El asunto de fondo es la enfermedad de la hija, pero el primer plano es para la culpa de la madre y su compleja gestión. La patología sobre la que gira la película (que se adivina muy pronto a través de un gesto revelador) es crucial para entender la deriva de una mujer enredada en su frustración y sus obsesiones. La película no se detiene en la enfermedad de la niña; no hace falta. Es esencial, pero ocurre fuera de campo porque el detonante de la caída de la madre son los pequeños golpes de cada día. Es a ese descalabro lleno de contradicciones al que asistimos. El uso de las voces (de la hija, del marido ausente) emite señales para situar al espectador en su abismo.
Bronstein acierta al poner el foco en los sufrimientos cotidianos que padece la protagonista y en cómo el derrumbe del personaje se establece en el orden práctico de la vida, aparentes nimiedades capaces de acabar en naufragio. Además, en ese ámbito doméstico convertido en laberinto existencial, hay un matiz importante: aunque la ola está a punto de romperse, la quiebra no acaba de manifestarse y ella, una terapeuta profesional con recursos, se mueve en una inquietante frontera mental. Vemos a Linda peleando contra todo, arrastrados por el desasosegante tour de force de Rose Byrne.
La entrega de la actriz es total aunque, sobre todo, su dificilísima exploración de la locura no es exhibicionista ni autocomplaciente. Ganó el Globo de Oro hace unos días y todo predice que estará entre las candidatas al Oscar. Y aunque no lo estuviera, si algo deja claro Si pudiera… es que, tanto en papeles secundarios aparentemente banales como en una película como esta, en la que soporta de frente cada plano, Rose Byrne siempre va más allá.
Si pudiera, te daría una patada
Dirección: Mary Bronstein.
Intérpretes: Rose Byrne, Delaney Quinn, ASAP Rocky, Conan O'Brien, Danielle Macdonald, Ivy Walk.
Género: drama. Estados Unidos, 2025.
Duración: 113 minutos.
Estreno: 16 de enero.
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