Prisión permanente revisable para el principal acusado del triple crimen de Chiloeches
La jueza impone 40 años de cárcel a Fernando Peña por el asesinato de un matrimonio y de su hija en 2024 y dicta penas de prisión más bajas para los otros dos acusados en el juicio


La Audiencia Provincial de Guadalajara ha condenado a 40 años de cárcel y prisión permanente revisable a Fernando Peña, el principal acusado por el triple asesinato el 13 de abril de 2024 del matrimonio formado por Ángel Villar y Elvira Fernández, de 52 y 53 años, y de su hija, Laura, de 22, en la vivienda de Chiloeches (Guadalajara) en la que residían. La sentencia tiene en cuenta el veredicto de culpabilidad que el jurado popular emitió por unanimidad en el juicio celebrado el pasado mes de noviembre contra los tres implicados en el crimen. La jueza le considera culpable de tres delitos de asesinato con alevosía —el de la joven Laura, “hiperagravado”— y le condena a 4 años, 7 meses y 15 días por un delito de robo con intimidación y violencia en las personas en casa habitada y con uso de armas, y a dos años más de prisión por un delito de daños por incendio.
Peña, de 26 años, no estuvo sólo la noche de autos. Según el relato de la Fiscalía y de la acusación, actuó ayudado por otros dos amigos, los primos David Moreno Álvarez y Cristian Borja Moreno, de 27 y 25 años, con los que habitualmente consumía drogas y con los que conformaba la llamada “mafia de Pioz”, otra localidad cercana a Chiloeches. La jueza culpa a ambos del delito de robo con intimidación y violencia en casa habitada. A David —que la madrugada de los hechos acompañó en coche a Peña hasta la vivienda de los Villar— le impone 2 años, 1 mes y 16 días de prisión como “cómplice”, y a Cristian, expareja de Laura, 4 años, 3 meses y 1 día de prisión, como “cooperador necesario”, por proporcionar información sobre los accesos a la casa y los objetos de valor que el matrimonio guardaba en ella.
La tesis de un robo que se fue de las manos fue el argumento que la defensa de Peña esgrimió para conseguir una rebaja de la pena. La sentencia descarta la atenuante por consumo de drogas que los tres acusados alegaron durante el juicio e, incluso, la atenuante de confesión de David al acudir a la Guardia Civil, horas después del crimen, para confesar los hechos tras quedar “horrorizado”, según manifestó durante su declaración, por las noticias. Peña llevaba una bayoneta de casi 40 centímetros consigo cuando asaltó la vivienda de los Villar en la urbanización Medina Azahara. Al padre, que se despertó alertado por los ruidos en el dormitorio conyugal, le asestó 29 cuchilladas; a la madre, que se encontraba en la cama, 14, y a Laura, que trataba de escapar de la escena por las escaleras, siete.
Peña huyó de la vivienda no sin antes prenderle fuego y fue detenido al día siguiente, junto a su pareja y el botín robado—varios relojes de lujo—, en un hostal del municipio madrileño de Daganzo de Arriba. Testigo de todo ello fue Yeray, el hijo menor de los Villar, con 21 años entonces, y que consiguió escapar de la casa por la ventana de su habitación para dar aviso al 112 tras escuchar los golpes y gritos en la planta superior y encontrarse a su hermana tirada en las escaleras. La resolución establece una indemnización para él de 400.000 euros: 300.000 por la muerte de sus padres y 100.000 por la de su hermana. Peña también deberá indemnizar con 163.000 euros a la aseguradora de la vivienda que cubrió los daños causados por el incendio que provocó para eliminar cualquier rastro.
El triple crimen de Chiloeches es recordado como uno de los más graves de los últimos años en España. La sentencia relata que las víctimas murieron a consecuencia de las heridas, “compatibles con el filo de la bayoneta”, infligidas por el autor material de los asesinatos y que causaron heridas “profundas y directas” a órganos vitales. La sentencia, que podrá ser recurrida en un plazo de 10 días, considera este nivel de ensañamiento una prueba “clara” de la intención de Peña de acabar con la vida de Ángel, Elvira y de su hija Laura, y disipa cualquier duda sobre el papel “clave” desempeñado por los otros dos acusados, obviando los atenuantes en los que estos tres amigos intentaron escudarse. “Claramente, no es el robo del siglo”, llegó a decir el abogado de Peña durante el juicio.
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