‘La cronología del agua’: Kristen Stewart debuta en la dirección con estilo, arrojo y pretenciosidad
Es cine del cuerpo y acerca del cuerpo. El de la mujer. El de la mujer asaltada y abusada que se rebela contra su agresor. Una historia de supervivencia y de sanación

Que el debut como directora de Kristen Stewart no iba a ser convencional lo llevaba escrito en el rostro y dibujado en la actitud la estrella interpretativa desde que culminara su papel en la saga Crepúsculo y comenzara a trabajar, sucesivamente, con cineastas como Olivier Assayas, Kelly Reichardt, Pablo Larraín, David Cronenberg o Rose Glass. Artistas mucho más afectos al estilo que al relato, al aguijonazo formal que a la caricia de fondo. La cronología del agua, ópera prima de Stewart, niña prodigio de La habitación del pánico, ya con 35 años, es una película punzante, pretenciosa, brava y desequilibrada, que convierte la volcánica prosa literaria de la escritora estadounidense Lidia Yuknavitch, la de su libro homónimo de memorias, en prosa cinematográfica radicada en el montaje y la fragmentación. Cine del cuerpo y acerca del cuerpo. El de la mujer. El de la mujer asaltada y abusada que se rebela contra su agresor. Una historia de supervivencia y de sanación.
“Todo lo que era, era mi cuerpo sangrando”, escribió Yuknavitch, hija de un padre abusador, a través de una escritura fragmentada, de sensaciones, que Stewart ha convertido en largometraje por medio de la teoría de Sidney Lumet de la memoria, ejercitada en su película El prestamista: el recuerdo llega a través de ráfagas; cortas cuando asalta la mente y esta se rebela, y más largas cuando va ganando terreno y los esfuerzos por olvidar pierden terreno frente a la asunción de todo lo que pasó. Presentada en la sección Una cierta mirada del festival de Cannes, La cronología del agua se articula con incesantes cortes en el continuo secuencial, con flashes que (casi) nunca adquieren la consideración de flashbacks al uso, a veces de apenas unas cuantas imágenes. Poética visual y textual de enormes pretensiones, que a veces conmueve y otras solo carga, pero que siempre resulta osada.

Yuknavitch, aquí interpretada por la británica Imogen Poots, que pone hasta las tripas en su trabajo, está en constante combate con su propio cuerpo: por razones poderosas y trágicas. Supera una infancia cruda y una adolescencia agónica, que Stewart filma con abundantes primerísimos planos. Pieles, miradas, pequeños gestos, cicatrices exteriores e interiores. Y en la fotografía en 16 mm de Corey C. Waters, texturas duras y colores contrastados. Así, la protagonista va pasando, siempre con el agua y los fluidos (de todo tipo) como eje simbólico, por variados encuentros. Al fin, con el cariño y el tacto, alejados de la turbación, la violación y el asalto, aunque su mente y su pasado tortuoso no la puedan recibir con naturalidad. Pero también con las adicciones, con las drogas duras. Y, por supuesto, con las dificultades para gestionar el cariño que nunca le ofrecieron.
La natación germina como elemento sanador en una película que se divide en capítulos cuyos títulos se expanden hasta lo simbólico: Aguantar la respiración; Debajo del agua; La humedad; Reanimaciones; La otra cara del ahogamiento. Enunciados que siempre van más allá de su textualidad. Sin embargo, da la impresión de que la literatura del yo de Yuknavitch no da para una película de sensaciones de dos horas largas. Llega un momento en que la desbordante voz en off resulta agotadora y la potencia de las imágenes se hace reiterativa. Sobre todo, porque la escritura intuitiva de Yuknavitch —practicada con Ken Kesey, autor de Alguien voló sobre el nido del cuco y Casta invencible, en unos cursos de literatura creativa— no encuentra un paralelismo metodológico en Stewart.
Su sistemática puede parecer igual de impetuosa, y hasta cierto punto lo es, pero en realidad no puede estar más estudiada, tanto en la puesta en escena como en el montaje. De este modo, en el plan de estilo de Stewart están su cielo y su relativa caída. Los de una joven autora que pretende huir de lo ordinario, pero que acaba topándose con un cierto convencionalismo de la insolencia narrativa.
La cronología del agua
Dirección: Kristen Stewart.
Intérpretes: Imogen Poots. Thora Birch, Jame Belushi, Tom Sturridge.
Género: drama. Reino Unido, 2025.
Duración: 125 minutos.
Estreno: 9 de enero.
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