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Toros
Opinión

Feria de San Isidro (Plaza 1), es la hora del cambio

Los empresarios Rafael García Garrido y Simón Casas cumplen 10 años al frente de Las Ventas, instalados en una zona de confort, entre la ausencia de transparencia y la arrogancia

Parece que fue ayer, pero Plaza 1, la empresa que gestiona Las Ventas, liderada por Rafael García Garrido y Simón Casas, inicia este año su décima temporada al frente de la plaza madrileña. Y a los dos empresarios se les ve cómodos, instalados en una zona de confort que, al parecer, les produce más satisfacciones que dolores de cabeza. Dominan la situación, mandan, y, por si fuera poco, mantienen una excelente relación con la propiedad del edificio, la Comunidad de Madrid, regida por el Partido Popular.

A las dos partes se les cae la baba hablando del otro. El Gobierno regional jamás ha corregido ―al menos, públicamente―, decisión alguna de Plaza 1, y tanto la presidenta de la Comunidad como el consejero Carlos Novillo se deshacen en elogios sobre los empresarios venteños. Como es lógico, tanto García Garrido como Casas no encuentran ya epítetos para definir el apoyo incansable del Gobierno.

Y no se trata solo de una cuestión de cariño. A partir de 2022, con motivo de la segunda etapa de Plaza 1 en Las Ventas, el canon que los empresarios deben pagar anualmente a la Comunidad pasó de 2.800.000 a 975.000 euros, una sensible rebaja. Como para no estar contento… Claro que nadie explicó entonces el motivo de tan grande favor, y si existía, o no, alguna contrapartida a cambio. A tenor de esa y otras circunstancias (en la plaza no se pueden ocupar los tendidos en espectáculos no taurinos, pero la espectacular carpa instalada en el ruedo goza de una alta demanda) se podría concluir que García Garrido y Casas ganan dinero.

La Feria de San Isidro de este año es la prueba irrefutable de que a la empresa gestora se le ha agotado la imaginación

Pero eso está bien, sea el partido que sea el que gobierne. Es bueno que la empresa obtenga beneficios y que exista una sintonía entre casero e inquilino que, en pura lógica, debiera repercutir favorablemente en los clientes.

Claro que en esta vida nada es perfecto. Diez años son muchos, así como mandar durante tanto tiempo de modo omnímodo es un terreno propicio para la prepotencia y la soberbia; acostumbrarte a que nadie te chiste no es el mejor caldo de cultivo para acertar en la gestión.

Y al cabo de tan largo periodo de mandato se ve cómo se deshilachan algunas costuras.

Son buenos empresarios Rafael García Garrido y Simón Casas porque supieron alcanzar la cima deseada por cualquier taurino y han sabido hacer muy rentable la plaza en momentos de grave incertidumbre para la fiesta de los toros.

Pero son malos taurinos.

Por ejemplo, Plaza 1 no es amiga de la transparencia. Hace años que presenta los carteles de la Feria de San Isidro en una magnífica gala, pero no se somete a las preguntas de los medios de comunicación sobre las entretelas de las inclusiones de toros y toreros. Y los dos empresarios sienten pasión por lo políticamente correcto; es decir, hablar sin aportar nada. Mala costumbre es esa, consecuencia directa de la arrogancia.

Son malos taurinos porque hacen carteles como churros, y, desde el bombazo del bombo que decidió las combinaciones de la Feria de Otoño de 2018, no han tenido una sola idea innovadora con capacidad para ilusionar a quienes se acercan a las taquillas.

La Feria de San Isidro de este año es la prueba irrefutable de que se les ha agotado la imaginación. Es verdad que el escalafón actual no es el más brillante de la reciente historia; la retirada de Morante es traumática; no hay nombres que emocionen en el papel. No debe ser fácil combinar toros y toreros. Precisamente por eso se les debe exigir un esfuerzo adicional para que surjan ideas novedosas, combinaciones inesperadas, y sorpresas, en definitiva, que llamen la atención.

Para beneficiar a las figuras con fechas, compañeros y toros, aceptar los compromisos de los mejor recomendados, echar a los leones a los menos agraciados y dejar en la cuneta a toreros meritorios sin explicación alguna (la ausencia de Ginés Marín es incomprensible) no es necesario ser un buen empresario. Ser bueno es otra cosa.

Ah! Que no crean García Garrido y Casas que la plaza se llena o aumentan los abonos por sus méritos. Sería un craso error. Los mejores aliados de la tauromaquia actual son los que, con sus políticas erráticas, persiguen su desaparición. De ahí la imperiosa necesidad de conseguir que este florecimiento temporal se torne permanente con proyectos nuevos e ideas ilusionantes.

No puede ser imagen de la feria (Roca Rey) quien ha huido del liderazgo de un ciclo huérfano de un figurón con arrestos, con la excepción de Borja Jiménez

Y si algo está claro, por ejemplo, es que elegir a Roca Rey como imagen de la Feria de San Isidro no ha sido una buena decisión. Es una figura joven y atractiva para el público actual, pero no puede lucir su pecho descubierto y una mirada potente, cual portada de una revista de moda, quien ha huido del liderazgo de un ciclo huérfano de un figurón con arrestos.

Es normal que se sintiera molesto Borja Jiménez, el único torero que hace una verdadera gesta en la feria, cuando vio al diestro peruano en el escenario de la gala con un protagonismo que no le correspondía.

Es la hora del cambio, antes de que los enemigos de la fiesta cambien sus políticas y desaparezca ese hálito de rebeldía que aún llena las plazas más importantes. Es hora de huir de la zona de confort, de carteles anodinos, de nombres amortizados, de una feria maratoniana desbordante de inusual aburrimiento.

Hay que abrir las puertas de Las Ventas a la transparencia; que se sepan los méritos de cada cual y las razones de la ausencia de los demás. Plaza 1 es una empresa privada pero de enorme repercusión pública, y tiene el deber inexcusable de ofrecer explicaciones coherentes.

Es la hora de menos sonrisas y abrazos de la Comunidad de Madrid y más exigencias. Es bueno que García Garrido y Simón Casas ganen, pero que ganemos todos. Ellos, dinero, y los demás, emociones.

La rutina es mala consejera; y la arrogancia es la antesala del fracaso. Quien avisa no es traidor…

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