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Muere la actriz Catherine O’Hara, la madre de Kevin en ‘Solo en casa’, a los 71 años

La actriz canadiense, protagonista de ‘Bitelchús’ y ‘The Studio’ ganó un Emmy y un Globo de Oro por su papel en la comedia ‘Schitt’s Creek’

Catherine O'Hara

La actriz Catherine O’Hara, también escritora y guionista, ha muerto este viernes en Los Ángeles a los 71 años. Fue conocida por sus papeles de la madre de Kevin en Solo en casa (Mi pobre angelito, en América Latina), Delia Deetz en Bitelchús o Beetlejuice (y también en su reciente secuela), Moira Rose en la premiada comedia Schitt’s Creek, que le valió multitud de premios, y más recientemente por ser Patty, la satírica productora en la serie The Studio, por la que acababa de estar nominada a un Globo de Oro.

El medio TMZ ha dado la noticia de su muerte en exclusiva, y sus agentes la han confirmado, explicando que la intérprete ha fallecido tras una breve enfermedad. Los medios locales informan de que los servicios de emergencia recibieron una llamada desde su casa en el barrio angelino de Brentwood, uno de los más exclusivos de la ciudad, poco antes de las cinco de la mañana, y que poco después fue trasladada a un hospital. La actriz tenía diversos proyectos en marcha. De hecho, el próximo martes estaba prevista su participación en un evento sobre la segunda temporada de The Studio en Santa Mónica, en Los Ángeles.

Canadiense, O’Hara arrancó su carrera a mediados de los años setenta en la televisión. Participó en más de un centenar de producciones, convirtiéndose en un rostro popular de Hollywood. Desde 1992 estaba casada con el diseñador de producción Bo Welch, al que conoció en el set de Bitelchús, y tenían dos hijos, Matthew y Luke. Y también uno extra: Macaulay Culkin, a cuya aguerrida madre interpretó en 1990 en Solo en casa y también en Solo en casa 2: Perdido en Nueva York (1992). Su relación con el actor infantil se perpetuó a lo largo de los años y, como ella misma contaba, él la seguía llamando cariñosamente “mamá”.

Culkin ha sido de los primeros en llorar su pérdida, en un emotivo mensaje en Instagram con una fotografía de ambos: una de los años noventa y otra reciente, cuando ella le acompañó a recibir su estrella en el Paseo de la Fama en diciembre de 2023: “Mamá. Pensé que tendríamos tiempo. Quería más. Quería sentarme a tu lado. Quería escucharte. Pero tenía mucho más que decir. Te quiero. Nos vemos luego”.

Por nacimiento, O’Hara no estaba destinada a ser actriz. Nacida en Toronto en marzo de 1954, muy lejos del brillo de Hollywood, sus padres eran una agente inmobiliaria y un trabajador de los ferrocarriles canadienses, y su primer papel fue el de la virgen María en una obra navideña escolar. Tras estudiar y graduarse, empezó a trabajar de camarera precisamente en un teatro, lo que, como ella misma contaba en una entrevista con People hace apenas unos meses, le ayudó a descubrir el talento, a poder ver a decenas de actores sobre las tablas.

Sirviendo mesas le picó el gusanillo y decidió presentarse a algunos castings de ese teatro, aunque no lo tuvo fácil: los que luego serían sus compañeros no la animaban, más bien, le dejaban caer que era mejor que siguiera bandeja en mano. Pero ella siguió insistiendo en audiciones y más audiciones hasta que logró un papel. En ese escenario compartió espacio y guiones —y muchos ratos de improvisación— con quienes luego se convertirían en colegas para toda la vida, como Martin Short o Eugene Levy.

Esas improvisaciones sobre las tablas dieron el salto a la televisión para convertirse en Second City TV, una comedia que, gracias a medio centenar de episodios, la convirtió en un rostro muy conocido; además, le valió su primer Emmy, como guionista. Por entonces, apenas cobraba nada de ello. Le ofrecieron actuar en Saturday Night Live, y, aunque dijo que sí, finalmente volvió a Second City y nunca llegó a participar en el gran show nocturno estadounidense. Según contó en entrevistas, temió que eso le cerrara las puertas y ser tachada de vaga. El hecho de que Second City acabara en 1984 le permitió dar un pequeño giro a su carrera y pasar al cine.

O’Hara empezó a convertirse en secundaria en producciones de humor, y a partir de los años ochenta participó en películas tan populares como ¡Jo, qué noche! (1985), de Martin Scorsese, Se acabó el pastel (1986), Dick Tracy (1990) y Wyatt Earp (1994). Colaboradora de Tim Burton, trabajaron juntos en Beetlejuice en 1988 y en su secuela Beetlejuice, Beetlejuice, (o Bitelchús, Bitelchús) en 2024, y puso voz a Sally en Pesadilla antes de Navidad. Pero la fama global le llegó por interpretar a Kate McAllister, la aguerrida madre de Kevin McAllister, en Solo en casa.

Sin embargo, las mieles de la crítica tardarían en llegar, y lo hicieron curiosamente de nuevo de la mano de su buen amigo Eugene Levy, con el que dio sus primeros pasos. En 2015, los dos interpretaron a un matrimonio en la comedia Schitt’s Creek. De hecho, fue el propio Levy, junto a su hijo Daniel, quienes crearon esta sátira sobre una familia rica que lo pierde todo y se ve abocada a vivir en un triste motel de un pueblo perdido. Lo que empezó a emitir un pequeño canal de pago canadiense fue creciendo con el boca a boca, llegó a Netflix y se convirtió en todo un fenómeno hasta ganar el Emmy a la mejor serie de comedia en 2020 gracias a su sexta y última temporada.

Como ella misma contaba, después de 30 años, la gente dejó de decirle a la cara “¡Kevin!" (en referencia al papel de Culkin en Solo en casa) y a reconocerla como Moira, la protagonista de la serie. Siempre dio las gracias a los Levy —también cuando recibió el Emmy— por crear un papel tan divertido y auténtico para una mujer de su edad. Gracias a él también recibió el Globo de Oro, el premio del Sindicato de Actores y el Critics’ Choice, entre otros.

En los últimos años, no había parado de trabajar. Apareció en películas como Argylle y puso voz en distintos proyectos de animación, como Elemental y la nominada al Oscar en 2025 Robot Salvaje. Fue reseñable su rol de terapeuta en la segunda temporada de The Last of Us. Pero sobre todo destacó su papel de la resentida productora Patty en The Studio, la comedia de Apple TV ganadora del último Globo de Oro. A ella le valió también una nominación, la que sería la última de su vida.

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