Por qué son tan buenos estos 20 discos que cumplen 50 años en 2026
En el año cero del punk, con la volcánica irrupción de los Ramones, también publicaron trabajos primorosos estrellas consagradas como Bob Dylan, David Bowie o Joni Mitchell


Hace justo 50 años nació un género que ha mantenido parte de su filosofía hasta nuestros días: el punk. 1976 se puede considerar como su año cero, con la edición de la primera canción de los Sex Pistols, Anarchy in the U.K., y del debut en disco largo de los Ramones. El choque generacional se mantuvo tenso durante todo el año, ya que la irrupción de estos jóvenes airados no eliminó a los grandes del rock, como David Bowie o Bob Dylan, que seguían grabando obras esenciales. En España, la reciente muerte de Franco abrió las compuertas de la música en libertad. Esta es una selección de 20 discos inolvidables que cumplen medio siglo este 2026.

- Thin Lizzy, ‘Jailbreak’
¿Quiénes son? A mediados de los setenta los irlandeses Thin Lizzy se encontraban en un momento crítico. La incorporación de dos guitarristas (Scott Gorham y Brian Robertson) llevaba ya dos álbumes y la banda ganó en solidez y versatilidad, pero las ventas no despegaban. Y la discográfica llegó con el ultimátum: o vendían en el siguiente o a la calle. El líder, Phil Lynott, debía conseguir himnos. Y rápido.
¿Por qué es tan bueno Jailbreak? Thin Lizzy no funcionaba solo en códigos de rock duro. Su propuesta era flexible, como demuestra este disco: los ritmos funk de Romeo and The Lonely Girl, los aromas a Van Morrison en Running Back (donde suenan teclados), la balada casi soul Fight Or Fall… Este es el trabajo donde suena The Boys Are Back In Town, su himno, ese que le pedía la discográfica. También figura Jailbreak como el disco donde perfeccionan las armonizaciones a dos guitarras o, lo que es lo mismo, dos guitarristas realizando el mismo solo al mismo tiempo, uno encima del otro. Una técnica que no inventaron ellos, pero que sí muchas bandas (como Iron Maiden) imitaron cuando escucharon a Gorham y Robertson. Más canciones rotundas: Cowboy Song. Y más motivos para adorar este disco: la voz de Lynott y sus historias de chicos malos y románticos.

- Dr. Feelgood, ‘Stupidity’
¿Quiénes son? La alianza de Lee Brilleaux (voz y armónica) y Wilko Johnson (guitarra, y alguna vez voz solista) se extendió por cuatro discos. Dr. Feelgood lideró el denominado pub rock, bandas que comenzaron tocando en clubes atestados de sudorosos trabajadores devorando pintas de cerveza. Su música fue el antecedente del punk.
¿Por qué es tan bueno Stupidity? No suele figurar este trabajo entre los mejores directos de la historia, y quizá debería. Empezando por su icónica portada, con Lee Brilleaux soplando la armónica y Wilko apoyado en su hombro con los ojos en órbita. La mayoría de los discos en directo se retocaban luego en el estudio en una trampa aceptada por la industria. Este no: los Feelgood eran tremendos en concierto y había que reflejarlo. Suenan tensos, tozudos, derramando litros de sudor. Rhythm & blues interpretado con mala leche, tanto en las piezas propias como en unas versiones (Chuck Berry, Solomon Burke, Bo Diddley) que siempre embravecían. Alcanzó el número uno en ventas en Reino Unido en 1976. Nunca volvieron a tocar el cielo.

- David Bowie, ‘Station to Station’
¿Quién es? Con 29 años, David Bowie afrontaba su décimo trabajo: un puente entre una etapa de sonidos negros estadounidenses y su periodo experimental europeo en Berlín. Station to Station estaba en medio. Le pilló en un periodo de deterioro personal y de salud importante: su menú consistía en leche y cocaína. Años más tarde llegó a decir que no se acordaba de las sesiones de grabación de este disco: “Sé que fueron en Los Ángeles porque lo leí”.
¿Por qué es tan bueno Station to Station? Tal vez haya algo de exageración de Bowie en lo relativo a la desmemoria sobre la elaboración de este disco. El músico llevaba una vida “miserable”, como llegó a decir, pero aquí tenemos ocho canciones bien estudiadas y ejecutadas. Las letras son enigmáticas y retorcidas, quizá afectadas por la obsesión por la cábala del protagonista en aquella época. Se precisa de valor para abrir con una canción de 10 minutos donde la voz de Bowie solo entra a partir del minuto 3,20. Un tema, Station to Station, ambicioso que alterna densidad con partes más afables. Golden Years llega a ser cálido; Stay pertenece al funk, género que afronta a su manera siempre distintiva The Thin White Duke (El Delgado Duque Blanco), la piel que adopta esta vez el camaleón. Un gran Earl Slick a la guitarra domina la parte musical con sus continuos detalles. Se cierra con la bellísima Wild Is the Wind, una canción a la que se enganchó Bowie tras escucharla en la voz de Nina Simone. Después de este trabajo el artista se refugió entre Francia y Berlín para recuperar la cordura, pero esa es ya otra historia.

- Stevie Wonder, ‘Songs in the Key of Life’
¿Quién es? En 1976, Stevie Wonder tenía 26 años y había editado (atención) 17 discos. El número 18, Songs in the Key of Life, venía precedido por una racha imparable: Music of My Mind (1972), Talking Book (1972), Innervisions (1973) y Fulfillingness’ First Finale (1974). Complicado encontrar una concatenación tan sublime. Pero quedaba el mejor…
¿Por qué es tan bueno Songs in the Key of Life? Después de conseguir la renovación de contrato discográfico (con la Motown) más suculenta hasta la fecha, Wonder se obsesionó con su nuevo paso. Tardó dos años y medio en grabarlo, utilizó cuatro estudios y participaron alrededor de 150 personas. Salió un álbum doble, de 21 temas y una hora y 45 minutos de duración. Encontramos temas descomunales y otros muy buenos. Nada por debajo de ese nivel. Utilizó un sintetizador enorme, un Yamaha GX-1, con unas prestaciones sorprendentes para mediados de los setenta: podía grabar capas de sonido hasta conseguir orquestaciones. Las músicas son variadísimas (soul, pop, jazz-rock, funk, experimentos electrónicos, baladas) y las letras hablan de espiritualidad, de un mundo sin guerras, de africanismo y, claro, de amor. ¿Algo más? Sí, que deja dos temas ya clásicos en la historia de la música pop: Isn’t She Lovely, que trata su reciente paternidad en aquella etapa, y Sir Duke, dedicado a su ídolo, Duke Ellington.

- Ramones, ‘Ramones’
¿Quiénes son? Cuatro desharrapados de Queens (Nueva York) ataviados con chupas de cuero y vaqueros desgastados que esnifaban pegamento y perpetraban pequeños hurtos. Y, entonces, se pusieron a ensayar en un garaje mugriento y consiguieron realizar una de las carreras más alucinantes del rock construida solo sobre cuatro acordes.
¿Por qué es tan bueno Ramones? El disco fundacional del punk aunque, o quizá por ello, sus componentes tenían gustos musicales menos aguerridos: Abba, Bay City Rollers, los grupos femeninos de la Motown, los Beatles… Grabado en un puñado de horas con un escuálido presupuesto, resultó un fracaso de ventas. Sin embargo, puede que sea uno de los discos más influyentes del rock. La forma enérgica y a la vez dulce de cantar de Joey, el crudo sonido del bajo de Dee Dee, el muro guitarrístico de Johnny y la batería científica de Tommy crearon un clásico que integró, junto con los tres discos siguientes, un periodo inigualable de los neoyorquinos. Los cuatro músicos que participan en este debut murieron prematuramente: con 49 (Joey), 50 (Dee Dee), 55 (Johnny) y 65 (Tommy) años.

- Carlos Cano, ‘A duras penas’
¿Quién es? Franco ha muerto y las compuertas se han abierto. El sello discográfico Gong capitaliza un excitante momento artístico y edita sin parar discos que hoy, además de un gran valor musical, cuentan mucha sociología de aquella época. En Andalucía se desarrolla una contracultura con ganas e ideas para capitalizar un movimiento cultural. Surgen los primeros discos de Lole y Manuel, Goma, Triana, Gualberto... y Carlos Cano, un granadino corajudo que quiere pasar por encima de los tópicos en los que está atrapada su tierra.
¿Por qué es tan bueno A duras penas? Así canta Carlos Cano, con una rabia que derrochaba que helaba la sangre: “Nadie se mueva, manos arriba. / Quédense quietos. / La poesía. / Vayan saliendo topos del nido, que la alegría os ha vencido”. La canción se llama De Como Antonio Machado Resucita Y Limpia La Casa de Las Sombras y es una de las joyas de un disco andalucista y poético, con el aura flotando de Machado, Lorca, Blas de Otero… Como dice Íñigo López Palacios en Los 50 mejores discos españoles del último medio siglo: “Como un Leonard Cohen granadino que canta, grita, se esperanza y se lamenta, Cano grabó un disco que abrió un camino que rompió cadenas y clichés”.

- Marvin Gaye, ‘I Want You’
¿Quién es? La década de los setenta comenzó demostrando el imperioso talento de Marvin Gaye con dos discos brutales: What’s Going On (1971) y Let’s Get It On (1973). Son tan grandes estas obras que eclipsaron trabajos tan extraordinarios como I Want You.
¿Por qué es tan bueno I Want You? A las puertas de la explosión de la música disco, Gaye se anticipa con un trabajo etéreo, sensual (y sexual), sedoso, exhibiendo su tremenda capacidad para transmitir con el falsete y acompañado en la producción, siempre barroca, de Leon Ware. Gaye factura un soul moderno que influyó a estrellas como Prince o el recientemente fallecido D’Angelo.

- Jackson Browne, ‘The Pretender’
¿Quién es? Con 28 años, Jackson Browne ya sumaba tres discos fantásticos que le habían colocado como uno de los cantautores rock con más penetración poética. Browne representaba el sonido de Los Ángeles, por aquel entonces centro creativo de la música pop. Y, de repente, la tragedia oscureció su vida…
¿Por qué es tan bueno The Pretender? Mientras se grababa The Pretender, su cuarto álbum, su pareja, la modelo y actriz Phyllis Major, se suicidó. Este disco se impregna de ese dolor infinito, sobre todo en la canción Here Comes Those Tears Again, que coescribió con su suegra y madre de Major, Nancy Farnsworth. Pocos cantan con una pena tan detectable como Browne, pero musicalmente no estamos ante un disco sombrío. Producido por John Landau, que venía de triunfar con Born to Run, de Bruce Springsteen, The Pretender acoge ese pop-rock decorado con la guitarra country de David Lindley que tanto caracterizó el sonido del primer Browne. Después de este trabajo el músico se lanzó a la carretera para luego publicar Running on Empty, con muchos temas de aquella gira, entre ellos la versión de Stay, tan popular en la España de finales de los setenta.

- Graham Parker and The Rumour, ‘Howlin’ Wind’
¿Quién es? A mediados de los setenta la música británica seguía dominada por estrellas tan consagradas como Elton John, Rod Stewart, Genesis o Pink Floyd. Se necesitaba una renovación. Bandas como Dr. Feelgood y solistas como Graham Parker cumplían esta misión: jóvenes inconformistas tocando música rabiosa un poco antes de que naciera el punk.
¿Por qué es tan bueno Howlin’ Wind? Las publicaciones de la época sitúan este álbum a medio camino entre Van Morrison y Bruce Springsteen. No está nada mal. Pero Parker derrochaba personalidad: una voz furiosa, una temática que no eludía el compromiso social y la confrontación con el poder, gusto por la sección de metales, además de una reunión emblemática de los que iban a fundar la nueva ola: Nick Lowe a la producción y Dave Edmunds y Brinsley Schwarz en el plantel de músicos. Luego llegarían los debuts de Elvis Costello y Joe Jackson, pero el primero fue Graham Parker, que ese mismo 1976 publicaría el también sensacional Heat Treatment. Vaya año el de este hombre.

- Miguel Ríos, ‘La Huerta Atómica’
¿Quién es? Miguel Ríos celebró la muerte de Franco en una casa donde se había mudado situada a medio kilómetro de la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid). A aquella granja la llamó La Huerta Atómica, por el contraste que componían la arboleda y la naturaleza con el trasiego de aviones de la base y su ruido infernal. Allí compuso este disco.
¿Por qué es tan bueno La Huerta Atómica? “El modelo era aquel discazo de Genesis, The Lamb Lies Down on Broadway [1974]”, dijo Miguel Ríos refiriéndose a su álbum en una entrevista con este periódico en noviembre de 2025. Subtitulado Un relato de anticipación, este ambicioso proyecto progresivo contaba una historia de ciencia ficción en la que tras un ataque nuclear lo único que queda en pie es La Huerta Atómica. Estamos ante un álbum complejo, que da la espalda a las radios, complicado de vender. El capricho de un artista ya con un recorrido importante, y lo que le quedaba. También es un trabajo político: alerta sobre la locura nuclear que amenazaba al mundo y critica a Estados Unidos y su afán imperialista. Ríos canta maravillosamente y los pasajes musicales conforman un ambiente sinfónico prácticamente inédito en el pop español. Miguel Ríos, como siempre, arriesgando.

- AC/DC, ‘High Voltage’
¿Quiénes son? En 1976 AC/DC era un tesoro local: habían editado dos discos solo en Australia (donde a mediados de los sesenta emigró la familia escocesa Young) y ya llenaban los locales de Sídney, Melbourne o Perth. Era el momento de conquistar otras partes del mundo.
¿Por qué es tan bueno High Voltage? Todo en este disco exuda rock: la portada, con un tipo pirado (Angus Young) vestido ridículamente de colegial, con la lengua fuera y con una guitarra eléctrica con un rayo amarillo saliendo de su pie derecho; la lista de canciones, con varias con las palabras mágicas, “rock and roll”; un sonido primitivo, sin pulir, agresivo, con la voz salvaje de Bon Scott afirmando que la vida era sexo y juerga, y la guitarra de Angus quemando amplificadores. El High Voltage de 1976 se editó para dar al grupo a conocer en el mercado internacional y se compone de la suma de las mejores canciones de sus dos predecesores australianos, High Voltage y T.N.T., ambos editados en 1975. Las gaitas en It’s A Long Way To The Top (If You Wanna Rock ‘n’ Roll), los gruñidos de Bon Scott, el ritmo marcial de T.N.T., los solos frenéticos de Angus y el muro de riffs de Malcolm. En otras palabras: las bases sobre las que se construyó una leyenda.

- Blondie, ‘Blondie’
¿Quiénes son? Nacieron en Nueva York a mediados de los setenta y frecuentaban el CBGB, pero el radar de Blondie iba más allá del punk. Formados por la figura más fotografiada de los setenta, Debbie Harry, y por el guitarrista Chris Stein editarían mejores discos que el que seleccionamos aquí, como Parallel Lines (1978), pero todo comenzó con este impetuoso debut.
¿Por qué es tan bueno Blondie? Arranca con X Offender, una historia de una prostituta que quiere seducir al policía que la detiene. Nueva York en vena. Blondie malvivió en un loft neoyorquino mientras componía este disco, tocaba sin parar en los garitos de la ciudad y solo les pagaban las bebidas. El lumpen que se vivía en las calles se cuela en unas canciones donde vuelcan su pasión por los grupos de chicas de la Motown, el garage y también el punk en temas como Rip Her To Shreds. Este es el álbum donde nace una leyenda, Debbie Harry. Solo por eso ya merece integrar esta selección.

- Boston, ‘Boston’
¿Quiénes son? Una de las historias más fantásticas de la historia del rock. El protagonista atiende al nombre de Tom Scholz, un cerebro de la tecnología, ingeniero mecánico que compatibilizó su trabajo en Polaroid con la grabación de este disco. Con la ayuda del vocalista Bradley Delp se encerró en un pequeño estudio montado en el sótano de su casa y durante seis años grabó las canciones de este trabajo, tocando casi todos los instrumentos. Todas las discográficas lo rechazaron, salvo Epic, que lo editó: se convirtió en uno de los discos más vendidos de la década de los setenta.
¿Por qué es tan bueno Boston? El enfermizo perfeccionismo de Scholz permitió un sonido inmaculado que no podía no gustar. Este disco inauguró las emisoras FM de rock y todavía hoy se sigue programando. Se trata de un álbum de rock capaz de gustar hasta a los que odien el rock. La aguda y elegante voz de Delp se desliza por una catarata de guitarras cristalinas. Los estribillos se superponen en una orgía musical difícil de resistir. Boston editó un digno segundo álbum pero descarriló años después amargamente, con Scholz convirtiéndose en el rey de las demandas (a managers, discográficas, antiguos miembros) y con el suicidio de Delp en 2007 con 55 años. Queda este magnífico disco.

- Joni Mitchell, ‘Hejira’
¿Quién es? Con 33 años en 1976, Joni Mitchell ya había editado siete discos, al menos cuatro sobresalientes y, por encima de todos, el colosal Blue. También se había atrevido a visitar otros estilos que se escapaban de la figura de la cantautora de folk-rock a la que se le asoció. Así, el jazz y los ritmos latinos ya habían entrado en su mundo. Y llegó Hejira.
¿Por qué es tan bueno Hejira? Aquí tenemos a la Joni Mitchell confesional, a la autora que con más convicción retrata las heridas de la ruptura amorosa, en este caso la que tuvo con el batería John Guerin, que a pesar de todo toca en varias canciones en este disco. El virtuoso bajo de Jaco Pastorius también participa, además de la armónica de Neil Young. Hejira viene a significar un viaje que se emprende saliendo de una situación peligrosa. Eso es lo que realizó la cantante: se metió en un coche sola y recorrió kilómetros, visitó tugurios y escribió en moteles las canciones de este trabajo. Su voz serpenteante, doliente y cálida a la vez narra historias no siempre agradables. Pero quién quiere siempre finales felices. La canción que abre el disco, la sinuosa Coyote, fue la que interpretó en El último vals, el epílogo de The Band rodado por Martin Scorsese.

- Iceberg, ‘Coses Nostres’
¿Quiénes son? Venían de acompañar a, nada menos, Tony Ronald, pero aquel pop agradable no iba con ellos. Capitaneados por las destrezas de Max Sunyer a la guitarra y Josep Kitflus Mas a los teclados. Después de un primer disco de cierto éxito, Tutankamon, y de actuar en el que se puede considerar el primer festival de rock relevante en España, el de Burgos de 1975 (que algunos diarios de la época denominaron despectivamente “festival de la cochambre”), se lanzaron a este exquisito Coses Nostres.
¿Por qué es tan bueno Coses Nostres? Este álbum será conocido, entre otras cosas, por ser el que contiene la célebre sintonía del programa musical televisivo Popgrama, con el que muchos nos aficionamos al pop y al rock. Se trata de la canción que abre el álbum, Preludi I Record, la más breve, 2,14 minutos. Las otras seis piezas pertenecen a la categoría de canciones largas con desarrollos intrincados, música instrumental con el protagonismo de las teclas de Kitflus y la guitarra de Sunyer. Influidos por Camel, Yes o Focus, Iceberg se atrevieron con ritmos flamencos y jazz-rock para elaborar una cumbre del rock progresivo español.

- Bob Dylan, ‘Desire’
¿Quién es? Bob Dylan con 35 años, viendo cómo su matrimonio con Sara Lownds se desmoronaba y huyendo de esa situación con amigos y maleantes en una caótica y teatral gira llamada Rolling Thunder Revue.
¿Por qué es tan bueno Desire? Las cosas de Dylan: un día conduciendo por Nueva York ve a una gitana tocar el violín en la calle; detiene el coche, le pregunta si quiere unirse a su banda y el trato queda sellado. Ese sonido del violín de Scarlet Rivera, la música callejera, definiría Desire. Dylan grabó el disco entre las dos partes de la gira Rolling Thunder Revue, y estrenó varias canciones en aquellos recitales antes de editarlas. Bob era inalcanzable en aquella época, como confirmó el guitarrista Mick Ronson, que participó en esas actuaciones: “No me dirigió la palabra en toda la gira”. Desire es un álbum de narrativa prolija, donde Dylan despliega sus obsesiones por las historias del viejo oeste, los mafiosos y referencias a los Testamentos. Toca mucho la armónica, canta maravillosamente, con dentelladas de rabia, y visita géneros variados: rock, folk, tex-mex o country. El álbum se cierra con Sara, una canción que mientras grababa la destinataria escuchaba en el estudio. El tema sirvió para establecer una tregua en la pareja. Finalmente se divorciaron en 1977. Desire también proporciona la satisfacción de escuchar a Dylan cantar en español eso de “no llores, mi querida, Dios nos vigila”.

- Bob Seger & the Silver Bullet Band, ‘Night Moves’
¿Quién es? Bob Seger ya llenaba recintos en el área de Detroit y en el medio oeste de Estados Unidos, pero le quedaba conquistar todo el país, y eso llegó con Night Moves.
¿Por qué es tan bueno Night Moves? Aunque le compararon con Bruce Springsteen, Seger no poseía la ambición lírica y compositiva del autor de Born to Run, disco que se editó un año antes que este. Seger se acerca más a Rod Stewart, pero cantando historias sobre perdedores en lugar de sobre mujeres y juerga, temática predilecta de Rod. En un álbum lleno de rock and roll, lo llamativo es que la canción que tiró del disco fue Night Moves, un medio tiempo casi balada sin apenas guitarras eléctricas y con la presencia permanente del piano. Además de rocks, Seger podía, con esa voz rajada que atesoraba, afrontar temas menos directos, como Mainstreet, que funciona como un Jackson Browne pasado por el soul.

- Rainbow, ‘Rising’
¿Quiénes son? La banda que armó Ritchie Blackmore cuando decidió que las peleas en Deep Purple ya ocupaban más tiempo que la música. El gran acierto del guitarrista fue confiar en Ronnie James Dio, desde entonces uno de los mejores vocalistas de rock duro. Rising es el segundo disco de Rainbow.
¿Por qué es tan bueno Rising? Dio y Blackmore formaban en esta época una pareja tremendamente productiva: el primero escribiendo letras sobre magos y dragones y cantando con voz profunda, potente y sentida, y Ritchie elaborando composiciones épicas y solos de guitarra veloces pero a la vez elegantes y emocionantes, algo que no entendieron los héroes guitarreros posteriores, que solo querían ser raudos. La incorporación de Cozy Powell a la batería aportó consistencia a un disco de seis canciones (algunas de ocho minutos) que forma parte de lo mejor del rock duro de siempre.

- The Modern Lovers, ‘The Modern Lovers’
¿Quiénes son? Desde el nombre del grupo (Los amantes modernos) todo pintaba bien, pero aquí viene otra desdichada historia de banda muerta casi antes de nacer. Este disco se grabó en 1972 y cuando se publicó, en 1976, ya no existían los Modern Lovers. Los desacuerdos entre los miembros a la hora de elegir discográfica y finalmente sus intereses contrapuestos demoraron la salida del álbum y acabaron con el futuro de The Modern Lovers.
¿Por qué es tan bueno The Modern Lovers? Jonathan Richman, cantante y cabecilla de los Modern Lovers, era un obseso de The Velvet Underground. Cuando Lou Reed y compañía actuaban en Boston, la ciudad de Richman, este salía con ellos. También los visitaba en Nueva York. El sonido de este álbum es un claro deudor velvetiano. Con una gran diferencia: mientras la Velvet retrababa a personajes torturados y ciudades sombrías, los Lovers aportaban luminosidad (Richman odiaba las drogas), aupados por la voz traviesa y muchas veces encantadoramente desafinada de Richman. Son canciones de apenas tres notas, casi krautrock, pero ausente de agresividad, a pesar de ser considerado como un álbum antecedente del punk. También hay espacio para las canciones relajadas, como las encantadoras Girlfriend y Hospital, donde un enamoradizo Richman canta: “Cuando salgas del bar de citas estaré ahí para volver a tu vida. / No soporto lo que haces, pero estoy enamorado de tus ojos”.

- Eagles, ‘Hotel California’
¿Quiénes son? Paradójico: el grupo que definió el sonido California no contaba con miembros californianos. Los Eagles se supieron adaptar a lo que pedía la época y con el enorme talento de sus integrantes publicaron en cuatro años (de 1972 a 1976) cinco discos colosales que finalizaron con Hotel California, uno de los más vendidos de la historia.
¿Por qué es tan bueno Hotel California? Don Henley, uno de los cabecillas, lo definió como “álbum conceptual” ya que algunas canciones versan sobre la decadencia de Los Ángeles y por extensión funciona como una crítica al Estados Unidos postmoderno. El grupo pierde los detalles country para abrazar un sonido para todos los públicos y, sobre todo, para no dejar de sonar en la radio. Pero transforman los códigos de los disjokeys: Hotel California y sus seis minutos y medio obligó a doblar el tiempo que tenían prescrito radiar por canción, que era de unos tres minutos. Eclipsados por el tema principal, se precisa prestar atención a temas enormes como New Kid in Town, Victim of Love o Pretty Maids All in a Row. Hotel California es un álbum impoluto, a pesar de que muchos lo tachen de “blando”. Esnobismo puro y duro.
Otros grandes discos editados en 1976
No podemos dejar de citar estos grandes discos que podrían haber formado parte de la selección general: Bob Marley, Rastaman Vibration; Genesis, A Trick of the Tail; Steve Miller Band, Fly Like An Eagle; Rush, 2112; Peter Frampton, Frampton Comes Alive!; Tom Petty & The Heartbreakers, Tom Petty & The Heartbreakers; Queen, A Day at the Races; Kiss, Destroyer; Judas Priest, Sad Wings of Destiny; ABBA, Arrival; Electric Light Orchestra, A New World Record; Aerosmith, Rocks; Tom Waits, Small Change; Flamin’ Groovies, Shake Some Action; Led Zeppelin, Presence; Electric Light Orchestra, A New World Record; Warren Zevon, Warren Zevon: Al Stewart, Year of the Cat; Kansas, Leftoverture; Rod Stewart, A Night on the Town; The Rolling Stones, Black & Blue...
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