Lindsey Vonn, tras su terrible accidente: “Mi cirujano me salvó de que me amputaran la pierna”
La esquiadora estadounidense aspiraba a medalla en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026, pero sufrió una brutal caída tras engancharse con una de las puertas del descenso de Tofane


Han pasado ya 16 días desde que el sueño olímpico de Lindsey Vonn quebrara en mil pedazos en la vertiginosa ladera de Tofane, allí donde las pendientes alcanzan porcentajes imposibles y los esquís se disparan ingobernables hasta los 140 kilómetros por hora, y la esquiadora estadounidense, leyenda de su disciplina, ha querido abordar de una vez la gravedad de lo ocurrido en un vídeo compartido en sus redes sociales.
“Mi cirujano, Tom Hackett, me salvó de que me tuvieran que amputar la pierna”, ha asegurado Vonn, que a sus 41 años había llegado a los Juegos de Milán-Cortina solo ocho días después de romperse el ligamento cruzado en una caída fatal durante la Copa del Mundo de Crans Montana (Suiza). En la final olímpica, la misma con la que había soñado desde su regreso a la élite en 2024, la estadounidense tuvo un enganchón con una de las primeras puertas del frenético descenso y sufrió una violentísima caída que la dejó inmóvil sobre la nieve durante varios minutos.
Tras recibir la asistencia de los servicios médicos, Vonn fue evacuada de la pista y trasladada en helicóptero al hospital Ca’Foncello de Treviso, a unos 100 kilómetros aéreos del lugar del accidente. Allí, la de Colorado fue operada de urgencia de su pierna izquierda, intervenida ya en dos ocasiones previas por Hackett, presente en Cortina con la única misión de ofrecer un seguimiento constante a la maltrecha rodilla de Vonn.
“Si no me hubiera roto el ligamento cruzado unos días antes, Tom [Hackett] no hubiera estado en Cortina conmigo, por lo que no podría haberme salvado la pierna”, ha añadido la esquiadora, que sufrió un síndrome compartimental tras la caída, esto es, una presión excesiva en el músculo que puede provocar lesiones de extrema gravedad si no se tratan de urgencia. “Él me abrió el músculo, lo dejó respirar y me salvó de la amputación. Siempre digo que todo pasa por algo y esto es solo un ejemplo más. Me siento muy afortunada y agradecida por su ayuda”.
“Pasará aproximadamente un año hasta que todos los huesos de mi pierna sanen. Cuando llegue ese momento, decidiré si quiero sacar todo el metal de mi cuerpo o no. Solo entonces volveré a la cirugía para arreglar de una vez por todas mi ligamento cruzado anterior”, ha explicado Vonn, que también se rompió el tobillo y necesitó una transfusión de sangre vital después del accidente. “La vida es así, hay que aguantar los golpes según te vienen y tratar de sobreponerte”.
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