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trono de juegos
Crítica

‘Pragmata’: ‘hackear’ la Luna para reinventar el videojuego

La nueva IP de Capcom se revela como uno de los títulos más sólidos y refrescantes del curso

Imagen promocional de 'Pragmata'.

Si hace unos días hablábamos de la broma que la compañía japones Capcom hacía a cuenta de la posible pertenencia de su nuevo juego, Pragmata, al universo Mega Man, una vez que el juego ha salido hay que reconocer que es de todo menos una broma: Pragmata es uno de los grandes juegos del año, una novedad excepcionalmente refrescante y una obra solidísima en lo narrativo que sabe innovar en lo mecánico. Un juego imprescindible, vaya.

El juego presenta una historia ambientada en un futuro cercano en el que la humanidad enfrenta una crisis tecnológica en una estación lunar (aparentemente) abandonada, en la que un astronauta (Hugh Williams) y a una misteriosa niña androide (Diana) deben unirse para ver qué ha salido mal y detener un mal que amenaza a la Tierra. Y lo primero que hay que señalar es que el diseño de enemigos y personajes es estupendo, pero palidece frente al gran hallazgo arquitectónico del juego: su diseño de niveles. No son demasiados (porque, como bien nos ha acostumbrado Capcom, el juego no es demasiado largo) pero son perfectos: de los entornos más tecnológicos a los más naturales o urbanos (gran parte de la trama gira en torno a la tecnología que replica lugares de la Tierra en la Luna), el espacio escénico funciona como un reloj.

Volviendo el diseño visual, hay que señalar que hay un hilo estético que emparenta el imaginario de Pragmata con el del último Hideo Kojima; el de los más futuristas Metal Gear pero, sobre todo, el de Death Stranding. Hay una misma línea visual en los escenarios y acabados interiores de la base lunar y el mundo de Death Stranding; entre las armas de Pragmata y las que usa Sam Bridges; en ciertos movimientos y físicas que se sienten similares en ambos juegos; en los espacios seguros, que son casi iguales en ambas obras; entre el hecho de que Sam lleve un bebé en el pecho y Hugh una niña a la espalda; e incluso entre el traje espacial del protagonista de este juego y el astronauta que pone una bandera en la Luna en la imagen corporativa de Kojima Productions. Esa similitud está ahí, y no se puede negar, pero en modo alguno empeña la originalidad del nuevo título de Capcom. Pragmata es una de las más potentes nuevas IP del mundo de los videojuegos, porque el eje central de su propuesta no es estético (que también), sino mecánico, y se articula en torno a un combate dual que supone todo un acierto y un soplo de aire fresco.

Conviene explicar cómo funciona el combate: en Pargmata disparamos a los robots que se han vuelto locos en la inmensa base lunar, y lo hacemos a la manera canónica: el gatillo que manejamos con el índice izquierdo nos pone en posición de apuntado, y con el gatillo que manejamos con el índice derecho disparamos. Pero el hallazgo jugable es que, a la vez, debemos resolver un pequeño puzle con los botones que manejamos con el pulgar derecho. Es un puzle sencillo, que consiste tan solo en seguir un camino ortogonal cuadrícula a cuadrícula hasta llegar al cuadrado final, en el que se activa la función de hackeo que usa nuestra amiga Diana para exponer los puntos débiles de nuestros enemigos y poder hacerles daño real (si se les dispara sin haberlos hackeado apenas les reducimos la vida). Es una idea fresca, bien ajustada y divertida, que marida perfectamente con lo que el juego propone a nivel narrativo y visual y que lejos de ser un añadido es el eje de un juego que demuestra (sin revoluciones, pero sí con inteligencia) por qué las mecánicas son la parte más importante de los videojuegos.

Por último, hay que señalar también la década prodigiosa en la que Capcom parece haberse embarcado. Desde su bajón a principios de los 2010, y tras remontar el vuelo de forma inmejorable con Resident Evil VII, la compañía nipona no ha podido hacerlo mejor: Resident Evil 7: Biohazard, Monster Hunter: World, Resident Evil 2 Remake, Devil May Cry 5, Resident Evil 3 Remake, Monster Hunter Rise, Resident Evil Village, Resident Evil 4 Remake, Street Fighter 6, Dragon’s Dogma 2. Una década que remató este mismo año con el fantástico Resident Evil Requiem y ahora corona con la aventura lunar de Hugh y Diana. Quizá no sea el mejor juego de un año en el que la sombra de GTA VI se percibe ya en el horizonte, pero sin duda estará en la terna de las obras a tener más en cuenta. Feliz coincidencia (o acierto con el calendario), justo los mismos días en los que el ser humano volvía a la Luna llegaba al mercado un juego radicado precisamente allí. Ambos viajes nos han dado, desde la ciencia y desde la ficción, una nueva visión de nuestro querido satélite. Ambas aventuras han resultado, felizmente, igual de emocionantes.

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