‘Pragmata’: el apocalipsis de los agoreros de la IA no termina de llegar
Open IA cierra Sora, su ‘app’ de vídeos ultrarrealistas, antes de que tengamos ninguna noticia de que una sola fotografía o vídeo falso se haya colado en algún medio importante


Pragmata es un videojuego de acción y ciencia ficción de Capcom, ambientado en un futuro cercano con una estética muy enigmática que mezcla exploración, narrativa y elementos tecnológicos avanzados; la historia gira en torno a un astronauta y a una misteriosa niña en lo que parece el espacio y (ahora que estamos de misiones Artemis) la Luna. El juego fue anunciado oficialmente en junio de 2020 y desde entonces ha sido uno de los grandes objetos de deseo digital.
Hay un hecho curioso alentado por el ecosistema conspirativo que internet propicia: desde que Capcom lo presentó, no han faltado quienes intentan encajarlo dentro del universo Mega Man. Es comprensible: ciencia ficción, tecnología avanzada y la presencia de una niña misteriosa evocan ciertos elementos que podrían recordar, aunque sea de forma superficial, a esa franquicia clásica.
Pues bien, lejos de permanecer ajena a esta teoría, Capcom ha entrado al trapo. El pasado miércoles fue 1 de abril, el conocido como April Fools’ Day, que funciona como equivalente anglosajón a nuestro día de los Santos Inocentes —bromas privadas para encabronar a los amigos, y cierto choteo desde la prensa para mosquear al personal—. De entre los muchos bulos bienintencionados que han poblado estos días el mundo de los videojuegos hay uno de la propia Capcom que incide precisamente en la teoría Mega Man, y en el que se ve a la protagonista de Pragmata al lado del futurista guerrero azul.
PRAGMATA is a Mega Man Game? April Fools! 😜#PRAGMATAMoonBytes - Part 6 pic.twitter.com/BWTk9t8zOK
— PRAGMATA (@PRAGMATAgame) April 1, 2026
El hecho de que juegue con esta teoría demuestra que Capcom tiene cintura y, a la vez, prácticamente descarta la unión entre los dos universos. Pero lo interesante es que su modo de entrar al trapo ha sido, lógicamente en los tiempos en que vivimos, un vídeo generado con IA que la propia compañía da por hecho que los usuarios identificarán como falso.
Perdón por el requiebro, pero este es en realidad el punto de esta columna: es curioso, pero si uno bucea en la web de estos días se da cuenta de que este April Fools’ Day no ha sido, en realidad, un intento de colarnos alguna noticia ahora que disponemos de más tecnología para engañarnos, sino que ha funcionado más como catálogo de prodigios técnicos. Ha habido miles de tráilers y vídeos imposibles recreados con IA, pero todos han sido más una demostración tecnológica de algo en principio imposible que un intento de colarnos una trola.
En este hecho aparentemente menor quizá se encuentre un motivo para el optimismo: cuando los agoreros decían que para esta fecha seríamos incapaces de distinguir lo verdadero de lo falso y que viviríamos en un mundo enfangado en perpetuos bulos y fake news, lo cierto es que el apocalipsis del engaño no termina de llegar. Es más, resulta que Open IA cierra Sora, su app de vídeos ultrarrealistas, antes de que tengamos ninguna noticia de que una sola fotografía o vídeo falso se haya colado en algún medio importante. Entiéndaseme: claro que hay bulos —y alguno difundido por medios de prestigio—, pero ninguno de ellos ha sido propiciado por esta nueva tecnología que, en teoría, iba a multiplicarlos y a confundir para siempre nuestras confundibles mentes.
Hace poco decíamos que la sustitución laboral a mayor nivel propiciada por la IA, sencillamente, no está teniendo lugar; y hoy podemos añadir los inevitables engaños hiperrealistas a la nómina de profecías apocalípticas de la IA que no se han terminado de cumplir. Da alas sensación de que, en el uso cotidiano, los usuarios de redes sociales han aprendido a levantar la ceja: la suspicacia frente a la imagen o el vídeo sospechoso es la respuesta instintiva global y parece que, dentro del ecosistema de las redes, entre creernos todo y no creernos nada la humanidad ha optado sensatamente por lo segundo. Con cierto derecho, es posible que, desde los medios tradicionales, podamos ver en ello un motivo de esperanza.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































