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juego de tronos
Columna

DLSS 5: Nvidia y la voluntad de cargarse los criterios estéticos de toda una generación

El último invento con IA de la mayor empresa del mundo amenaza con homogeneizar el apartado artístico de los productos digitales

Imagen de Nvidia con la diferencia entre no usar y usar DLSS 5.

Y, de pronto, la revolución. La semana pasada, Nvidia volvió a sacarse de la manga una de esas tecnologías que, sobre el papel, prometen cambiarlo todo y, en la práctica, dejan un reguero de dudas difícil de ignorar. Se llama DLSS 5 y es la nueva evolución de la tecnología de reescalado de vídeos digitales de la empresa (Deep Learning Super Sampling). El caso es que significa un cambio importante respecto a versiones anteriores: mientras que DLSS 2, 3 o 4 se centraban en mejorar el rendimiento generando más resolución (o más frames) en un vídeo, DLSS 5 introduce algo mucho más ambicioso y peliagudo: el uso de inteligencia artificial para crear partes de la imagen en tiempo real. Es decir, no solo mejora lo que el juego ya ha renderizado, sino que añade detalles como iluminación, materiales o incluso pequeños elementos visuales mediante IA. El resultado es un cambio profundo que se puede ver a simple vista.

Muchos dicen que el resultado se ve artificial, como si los videojuegos sobre los que se aplica tuvieran un filtro encima. Otros han observado caras deformadas, expresiones extrañas, iluminación poco natural. Algunos jugadores temen que esto reste valor al trabajo artístico, o que haga que los juegos pierdan identidad. Otros se han enfadado por lo que significa de imposición estética. Es decir: este cambio ha generado polémica porque altera la filosofía de cómo se generan los gráficos, y encima el resultado es algo que se siente poco natural. La gran mayoría de la comunidad gamer ha expresado opiniones furibundas en contra porque lo ven como un misil a la línea de flotación del estilo artístico de los juegos (que por si alguien no se ha enterado aún, no solo buscan realismo, sino también una estética concreta diseñada por artistas). En plata: muchos señalan que, de imponerse algo como el DLSS 5, de repente los criterios estéticos en los que se ha formado toda una generación correrían el peligro de ser abolidos por este rodillo. Entonces, ¿a qué demonios viene este interés de Nvidia por meter las narices en el apartado artístico de una forma tan burda que ha encorajinado a toda la comunidad de jugadores? La respuesta es quizá tan simple como descorazonadora: la empresa más valiosa del mundo no tiene nada mejor que hacer.

Porque es hora de ser claros: todo el dinero invertido en IA se ha apostado a que va a salir una cosa que no está saliendo. Es decir, los modelos de lenguaje son geniales para agilizar ciertos procesos y, usada como herramienta, la IA es una opción muy efectiva para mejorar la productividad en muchos campos. Pero si Nvidia vale más que Alemania no es para que un programa gratuito que habla como un humano pueda echar una mano a los oficinistas que trabajan con Excel. No; si el mundo ha decidido que en 2026 se van a invertir 2,5 billones (el PIB de Italia) en IA es porque se supone que en algún momento no lejano a una empresa le va a salir rentable echar a la calle a un programador y sustituirlo por una versión de pago de Claude o Chat GPT. Pero la verdad es que eso, sencillamente, no está pasando.

Dice el refranero que, cuando el diablo se aburre, mata moscas con el rabo. Sinceramente, parece que eso es lo que está pasando con Nvidia. ¿Qué no sabemos cómo llegar a las expectativas de revolución laboral y social (y hasta existencial) que nuestros propios gurús habían proyectado para nuestra tecnología de IA? No pasa nada, ya se nos ocurrirá algo que hacer con esta tecnología y estos millones. Y lo que se les ha ocurrido es un parche visual brusco que no es ni siquiera un filtro: es un rodillo, una apisonadora homogeneizadora que barre cualquier atisbo de intención artística y hace clónicos los apartados visuales. Es como si a todas las películas estrenadas en cine se les impusiera la iluminación de una teleserie de Telecinco.

Quedan pues muchas dudas en el aire. ¿Quién firmaría una imagen parcialmente generada en tiempo real por un modelo, el artista, el estudio, Nvidia… o nadie? ¿DLSS 5 busca abaratar costes de desarrollo —es decir, menos artistas, menos tiempo de renderizado— o simplemente vender GPUs más potentes para poder llevar a cabo esta “revolución”? Quizá la cuestión real de fondo no sea si la IA va a estropear los videojuegos, sino qué tipo de videojuegos queremos en una era donde lo técnicamente posible crece más rápido que lo culturalmente deseable. El riesgo no es que los gráficos se vean peor (o más raros), sino algo peor: que aceptemos sin discusión una estética generada por defecto, optimizada para máquinas y no para miradas humanas. Si eso pasa, entonces sí que debemos empezar a preocuparnos.

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