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La justicia obliga a Airbnb a pagar una multa de 64 millones de euros impuesta por Consumo

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid rechaza las medidas cautelares solicitadas por la plataforma

Turistas con maletas caminan por la Rambla de Barcelona.Albert Garcia

El gigante estadounidense Airbnb va a tener que abonar la multa de 64 millones de euros que le impuso el Ministerio de Consumo en diciembre de 2025 por cometer distintas infracciones en la publicación de anuncios de viviendas en alquiler para turistas. Un auto del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, hecho público esta mañana por el Ejecutivo, rechaza su solicitud de medidas cautelares, por la que pedía la suspensión del pago de la multa hasta que se dictara sentencia firme. Ahora tendrá que abonar esa sanción, aunque al mismo tiempo podrá presentar un recurso de reposición ante el mismo tribunal.

El pago de esos 64 millones de euros equivale, según Consumo, “a seis veces el beneficio ilícito” obtenido por Airbnb como consecuencia de esas malas prácticas, mantenidas desde el apercibimiento formulado por el citado Ministerio hasta la retirada definitiva de los anuncios. La sanción impuesta por el departamento dirigido por Pablo Bustinduy se basaba en tres infracciones diferentes. La primera hacía referencia a la publicación de anuncios de alojamientos turísticos sin licencia, contraviniendo las obligaciones impuestas por la mayoría de las normativas autonómicas, que exigían indicar el número de registro en la publicidad. También mencionaba anuncios que usaban números de licencia o registro falsos o incorrectos, así como aquellos sin información veraz sobre la naturaleza jurídica de los anfitriones, lo que constituía publicidad engañosa.

Todas estas iniciativas se enmarcan en el objetivo fijado por Bustinduy de contribuir a atajar la crisis de la vivienda en España. “Hay miles de familias que viven al límite a causa de la vivienda, mientras unos pocos se enriquecen con modelos de negocio que expulsan a las personas de sus hogares”, señaló recientemente el ministro. En paralelo a la ofensiva legal de Consumo, el Ministerio de Vivienda, urgido por el crecimiento descontrolado de los pisos turísticos y la crisis inmobiliaria, promovió la creación del Registro Único de Alquileres. Este censo estatal obligatorio, que entró plenamente en vigor el pasado 1 de julio, obliga a los propietarios a identificar y controlar las viviendas que alquilan a turistas en plataformas como Airbnb o Booking, pero también cualquier otro inmueble que se comercialice como un arrendamiento de temporada. La gestión del sistema digital fue otorgada a los Registradores de la Propiedad, que tenían que evaluar si las viviendas cumplían los requisitos legales para poder comercializarse en plataformas a través de internet.

Su entrada en vigor propició un ajuste del número de viviendas turísticas y un cambio de comportamiento de Airbnb que, frente a la beligerancia anterior, empezó a colaborar de forma proactiva en la retirada de oferta ilegal y en la pedagogía con sus caseros para que todos contaran con número de licencia. En noviembre de 2025, según los últimos datos del INE, el censo de viviendas turísticas en España era de 329.764, un 12,4% menos que en el mismo mes de 2024, lo que representó un recorte de 46.700 inmuebles y una reducción de 272.000 plazas en 12 meses. Con esta rebaja, el porcentaje de pisos turísticos sobre el total de viviendas se situó en el 1,24%, el nivel más bajo desde febrero de 2023.

Consciente de las numerosas limitaciones que se le ha impuesto a su actividad en grandes ciudades como Madrid e incluso de las prohibiciones en otras como Barcelona, Airbnb ha optado por cambiar su estrategia y ahora está centrada en crecer en la España vaciada, a través del denominado Compromiso Rural en España, un plan a tres años dotado con 50 millones de dólares (43 millones de euros) para proyectos de promoción de nuevos destinos turísticos, ayudas al comercio de proximidad y proyectos de revitalización de localidades despobladas. En esa línea presentó recientemente un acuerdo con LaLiga para convertirse en el alojamiento de los aficionados que se desplacen a otras autonomías para seguir a sus equipos, cuyo primer gran hito es la posibilidad de vivir una experiencia única junto a Andrés Iniesta en Fuentealbilla (Albacete), el pueblo donde nació la estrella que jugó en el Barcelona.

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