Los 12 discos de pop y rock que hay que escuchar hoy (marzo 2026)
Otra virguería de Gorillaz, la buena racha de The Black Crowes y la excelencia de Jorge Drexler y Rodrigo Cuevas, entre lo mejor del mes



- Gorillaz, ‘The Mountain’
¿Quiénes son? Aquella aventura que diseñó Damon Albarn para desconectar de Blur se ha convertido en su principal ocupación. Gorillaz, la banda cada vez menos virtual que formó con el historietista Jamie Hewlett, cumple 28 años y alcanza su disco número nueve.
¿Es tan bueno The Mountain? Aunque no lo parezca escuchándolo, porque desborda en ritmos alegres, The Mountain nace desde la pena, la que alcanzó a Albarn y a Hewlett al enterrar a sus padres con una diferencia de diez días. El disco funciona, pues, como reflexión sobre la pérdida; eso en cuanto a las letras, porque las músicas siguen explorando en los ritmos que le van apeteciendo al vocalista de Blur. Esta vez la India (participa la hija del mito Ravi Shankar, Anoushka), pero también Argentina (Trueno, Bizarrap) o la participación de figuras como Kara Jackson, Idles, Paul Simonon, Johnny Marr… Un aluvión de colaboradores, la voz tratada electrónicamente de Albarn y la experimentación latente de un músico que convive con su pasado (Blur), pero vive artísticamente comprometido con su tiempo y con lo que su espíritu inquieto va descubriendo. En la avidez musical de Albarn encontramos las pegas: el disco peca de largo (una hora y seis minutos) y quiere tocar demasiados palos.

- Pony, ‘Clearly Cursed’
¿Quiénes son? Una banda de Toronto, Canadá, conducida por la adorable Sam Bielanski, cantante, compositora y guitarrista. Este es su tercer disco
¿Es tan bueno Clearly Cursed? He aquí un álbum que te hace creer que tu vida es chispeante, aunque vivas en el más absoluto de los aburrimientos. Pony funde las guitarras distorsionadas con las melodías burbujeantes entonadas por la angelical voz de Bielanski. No saben los canadienses componer un tema que no sea pegadizo. Cuando se ponen más dulces recuerdan a Heavenly, y cuando sacan las garras se acercan a Echobelly.

- Tito Ramírez, ‘Sonido conquistador’
¿Quién es? Un descarado músico granadino apasionado por las tonadas latinas. Se ha inventado un nombre (Tito Ramírez), se ha puesto un antifaz y lidera una orquesta llamada Los Verdaderos Reales para alegrarnos la vida con su música que se baila o se baila.
¿Es tan bueno Sonido conquistador? Su tercer disco, que no se sale del objetivo de los anteriores, pero con mejor sonido y una más amplia aportación instrumental. Aquí se trata de insuflar energía y sentido del humor a géneros como el cha-cha-cha, el boogaloo, el soul latino, la rumba y el soul a la española (atención a la hilarante Cachito de cachopo). Un disco levanta ánimos, bien interpretado, que es solo un aperitivo para acercarse a ver en directo a este fiera de la jarana.

- Harry Styles, ‘Kiss All the Time. Disco, Occasionally’
¿Quién es? Aquel que sobrevivió al estigma de formar parte (y forrarse) de una boy band, One Direction. Styles, al igual que Robbie Williams (Take That) y Justin Timberlake (NSYNC), lo logró.
¿Es tan bueno Kiss All the Time. Disco, Occasionally? Son cuatro años desde su anterior trabajo, aquel que le impelió a lo más alto de la música pop, Harry’s House. ¿Mucho tiempo para una estrella en la época del fervor por crear contenido? Quizá, pero esta paciencia significa una virtud en estos tiempos trepidantes. Styles construye un trabajo sin buscar el éxito facilón, explorando sonidos casi siempre en el pop electrónico agradable y en algunos casos cerca del territorio del indie. Un disco atrevido para un músico que no necesita ser atrevido.

- Bill Callahan, ‘My Days of 58’
¿Quién es? Los más veteranos puede que localicen a Smog, una banda de rock alternativo con querencia hacia la americana. El cabecilla era Bill Callahan, que lleva ya años editando discos en solitario.
¿Es tan bueno My Days of 58? El título se refiere a la edad que tenía Callahan cuando escribió las canciones (hoy ya cumplió 59). Con un estilo de hablar-cantar que recordará a Lou Reed, a Callahan le ha llegado la hora de confesarse sobre los cosas que importan: su codición de ser padre y marido, la asunción de la muerte, las heridas aún palpitantes de una relación compleja con su padre o el poder sanador de las canciones. Los coros femeninos aportan un contrapunto atractivo a la voz profundamente masculina del protagonista, los arreglos son acertados, las guitarras suenan estimulantes y punzantes y en algunas ocasiones hasta desborda el humor. Un disco tranquilo, reflexivo y bonito.

- The Black Crowes, ‘A Pound of Feathers’
¿Quiénes son? Los hermanos Robinson (Chris y Rich), que se han peleado casi más que los Gallagher (Oasis), pero no lo han aireado tanto. En 2024 publicaron su primer disco en 14 años, Happiness Bastards, y este es la confirmación de que están en racha.
¿Es tan bueno A Pound of Feathers? Orgullosamente desubicados de las corrientes musicales actuales, The Black Crowes siguen llevando pantalones de campaña y fulares de seda. Su rockerismo funciona como una tabla de salvación, resulta enternecedor y funciona si las canciones son buenas, que es el caso. Todo empieza con un riff a lo Keith Richards, continúa con densos ritmos inspirados en Led Zeppelin y se detiene en los ataques eléctricos de Angus Young. Las canciones rock son tan honestas que el álbum pierde fuelle cuando rebajan las revoluciones. En cualquier caso, el disco de rock del momento.

- Jorge Drexler, ‘Taracá’
¿Quién es? Tiene Jorge Drexler la buena costumbre de publicar disco cada cuatro/cinco años. Los cocina a fuego lento, le esperamos con ganas y le salen obras plenas como este Taracá.
¿Es tan bueno Taracá? La canción Ante la duda, baila, corazón de este disco sensacional, cuenta las muchas veces que el baile ha sido perseguido. Acaba con el reguetón, tan demonizado por los supuestos adalides del purismo musical. Escúchenlo bien, igual alguien descubre de qué va esto. Drexler regresa a su Montevideo natal para grabar este álbum que viaja zumbón con los tambores y las percusiones al mando. Recupera ritmos folclóricos como el candombe en un trabajo que funciona como homenaje a las reuniones musicales donde se bebe, se baila y se canta. Todo con sonoridades contemporáneas, inevitables en un músico que vive en su tiempo. Las letras son lindas y claras, porque cuando se escribe bien no se necesitan laberintos. El mensaje es claro: ama, baila y disfruta.

- Mitski, ‘Nothing’s About to Happen to Me’
¿Quién es? Nacida en Japón pero criada en Nueva York, Mitski es de esas cantantes que nunca serán masivas porque no quieren renunciar a unos valores musicales para vender más. Este es ya su octavo álbum.
¿Es tan bueno Nothing’s About to Happen to Me? Criatura extraña y misteriosa, Mitski tiene claro que para soportar este mundo lo mejor es aislarse, ya sea pasando la tarde de observadora en un bar donde nadie te conoce o, directamente, convirtiéndote en un fantasma. De esto van las letras de un disco que gravita sobre la deliciosa y a la vez hiriente voz de la protagonista. Contiene furia guitarrera, tonadas campestres y hasta insinuantes baladas a lo Serge Gainsbourg.

- Rodrigo Cuevas, ‘Manual de belleza’
¿Quién es? Después de Manual de cortejo (2019) y Manual de romería (2023) llega del mismo protagonista Manual de belleza. Rodrigo Cuevas, el músico al que mejor le sienta el fajín-corsé.
¿Es tan bueno Manual de belleza? Para Rodrigo Cuevas un mundo feliz es aquel donde en los colegios no se estudia inglés, donde el tabaco no crea adicción, donde gobiernan las señoras jugando al parchís que toman decisiones borrachas de anís y donde las bicicletas no tienen sillín (ya tú sabes). Con estos anhelos comienza un disco donde las segundas lecturas y las insinuaciones sexuales apelan a la inteligencia y provocan la sonrisa. De su trilogía de manual estamos ante su trabajo más de pista de baile. Sigue el asturiano fundiendo folclor con contemporaneidad y acertando, con romances arreguetonados o pasodobles traperos. Descacharrante Una muerte ideal, de ritmo electro-epiléptico. Los dúos con las veteranas Ana Belén y Massiel también funcionan.

- Nat Simons, ‘Pregúntale a Sarah Connor’
¿Quién es? De nombre real Natalia García Poza, esta cantante rockera madrileña llega a su quinto disco, seguramente el mejor de su carrera.
¿Es tan bueno Pregúntale a Sarah Connor? Podemos buscar etiquetas para Nat Simons y quizá la que más se ajuste a su estilo sea la de cantautora rockera. Pero aquí lo que importan son las buenas canciones, y su nuevo trabajo viene cargado de ellas. Moviéndose entre el pop-rock con actitud rockera, Simons presta su versátil voz a temas que hablan de resiliencia, de perder el miedo a morir, de añoranzas infantiles o de tipos que se creen Alain Delon. El álbum suena elegante y cálido para que luzcan unas composiciones que pueden decantarse por la americana, por el sonido stoniano o por el pop-rock atemporal.

- Jim Basnight, ‘Under the Rock’
¿Quién es? Veterano de la escena rock estadounidense, Jim Basnight fue miembro de los esenciales del power-pop Moberlys y ha teloneado a los Ramones o a Blondie. También trabajó como cronista deportivo, porque con la música no le llegaba.
¿Es tan bueno Under the Rock? Jim Basnight no vende futuro. Lo suyo va más de colgarse una guitarra y tocar rock and roll clásico. Lo hace con pasión y buen gusto y así le salen canciones como That’s Right, ese tipo de medio tiempo que cantaba tan bien Joey Ramone. Este es un disco que te gustaría que sonase un viernes por la noche en un local rockero, los pocos que quedan por ahí.
JOYA RESCATADA DEL MES...
Todos los meses recomendamos un disco que quizá quedó fuera del radar.

- Teenage Fanclub, ‘Bandwagonesque’ (1991)
¿Quiénes son? El año 1991 fue una locura. Se publicaron discos como Nevermind, de Nirvana; Out Of Time, de R.E.M.; Screamadelica, de Primal Scream, o Loveless, de My Bloody Valentine. También el tercer álbum de los escoceses Teenage Fanclub, que con un perfil más bajo que los antes citados consiguió ser casi tan influyente. Los Teenage, por cierto, fueron teloneros de Nirvana en una gira que pasó por Madrid en 1992 y cuyo Palacio de los Deportes (hoy MovistarArena) no se llenó.
¿Es tan bueno Bandwagonesque? Teenage Fanclub no desdeñó la moda de su época protagonizada a principios de los noventa por la distorsión de las guitarras; y la fundió con su pasión por bandas con pegada melódica como Big Star. Les salió esta joya con esa portada comiquera de colores fuertes que conseguía que enseguida prestarás atención al disco cuando entrabas en una tienda de música. Las letras son casi todas cándidas cartas de amor, las melodías desbordan y la mala leche la ponen en la interpretación instrumental. Esa combinación de fiereza con dulzura ofreció piezas tan gloriosas como The Concept, What to Do to Me o December.
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