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Milei proclama la muerte de Maquiavelo y avanza en su cruzada contra las ciencias sociales

El presidente ultra aboga por el predominio del mercado sobre la política, mientras celebra su ajuste sobre las disciplinas dedicadas al conocimiento y la investigación social

Javier Milei en la WEF, en Davos, Suiza, el 21 de enero.

“Estoy aquí frente a ustedes para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto”, fueron las primeras palabras que pronunció Javier Milei en el Foro Económico Mundial que se desarrolla en Davos. Al ensayar su habitual promoción del mercado comercial como único ordenador de la vida social, la invectiva del presidente ultraderechista contra el autor de El príncipe, uno de los fundadores de la disciplina hoy conocida como ciencia política, se inscribió en su avanzada contra las ciencias sociales en Argentina. Hace apenas una semana, Milei celebró sus medidas de ajuste al sistema universitario y científico tendientes a la “eliminación de gastos innecesarios en áreas sociales o politológicas”. En una declaración institucional, académicos de todo el país alertaron que esa definición de Milei implica “un enorme desacierto estratégico” que propiciará “soluciones parciales y desconectadas de la realidad social y el desarrollo sustentable y, por lo tanto, altamente ineficientes e ineficaces”.

Milei llegó a Suiza el lunes y tiene previsto regresar a Buenos Aires este viernes. Antes de cerrar su participación en el Foro de Davos, el argentino integró la veintena de mandatarios que firmaron este jueves la conformación de la Junta de Paz global impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El discurso de Milei ante el foro fue el miércoles. Allí festejó el avance de las fuerzas de derecha en América y dijo que la región “será el faro de luz que vuelva a encender a todo Occidente”. Al inicio de su exposición, en busca de denostar el ejercicio de la política, así como cualquier intervención del Estado en la actividad social, intentó refutar la idea de que “el fin justifica los medios” –atribuida a Nicolás Maquiavelo (1469-1527) aunque no aparece en la obra del filósofo–. Después de anunciar la muerte del florentino, argumentó que “a la hora de diseñar políticas públicas, el dilema entre eficiencia y justicia es falso”, dado que “lo justo no puede ser ineficiente, ni lo eficiente injusto”. “La degradación ética y moral que atraviesa Occidente”, se repitió Milei, es consecuencia de “haber abrazado la nueva agenda socialista”. Para superarla, abogó, “hoy la defensa del sistema capitalista de libre empresa debe estar basado en su virtud ética y moral”, porque “el capitalismo no sólo es más productivo, sino que además es el único sistema justo”.

La obra de Maquiavelo es asumida como pionera de la filosofía política moderna, entre otras razones, por su planteo de la política como una esfera particular del conocimiento y la acción, con lógicas y reglas propias, cuyo estudio y ejercicio exige apartar principios morales y religiosos.

“El discurso de Milei en Davos continúa su línea de configuración del enemigo”, dice el politólogo Sergio De Piero. “El difuso enemigo simbólico que construye Milei son claramente las mujeres, las ciencias sociales, los políticos, los movimientos populares… Esas serían las fuerzas del mal que, supone, se oponen al capitalismo o son comunistas. Es una visión maniquea, moralista y antimoderna de la realidad”. Para De Piero, “detrás de lo que dijo Milei sobre Maquiavelo, entendido de una manera muy superficial, está la idea de que la política está escindida de la racionalidad económica. Los ‘libertarios’ creen que funciona así. Como eso tiene un mensaje absolutamente ideológico, lejano a cualquier justificación empírica, Milei necesita argumentar con este tipo de construcciones moralistas”.

Desde su asunción a fines de 2023, Milei ha denigrado en varias oportunidades a académicos e investigadores, en particular a quienes cultivan ciencias sociales, mientras aplica un severo ajuste del financiamiento al sistema universitario y científico, sin discriminar disciplinas. En un comunicado con su firma, Milei anunció el viernes pasado la participación de Argentina en la misión aeroespacial Artemis II de la NASA, “para volver a la Luna”. El texto señalaba: “El desarrollo tecnológico y la investigación en asuntos estratégicos es la prioridad de la inversión en ciencia de este Gobierno, mientras se eficientizan los recursos a partir de la eliminación de gastos innecesarios en áreas sociales o politológicas”.

La sentencia de Milei fue respondida esta semana por una declaración conjunta del Consejo de Facultades de Ciencias Sociales y Humanas, el Consejo Interuniversitario Nacional y la Sociedad Argentina de Análisis Político. “Fragmentar el conocimiento”, advierten los académicos, “impide abordar problemas complejos desde múltiples ángulos (tecnológicos, éticos, políticos, sus implicancias sociales)”. La declaración destaca que “cuando el presidente persiste en estigmatizar a las ciencias sociales y politológicas, ignora el contexto vital de las sociedades y, al mismo tiempo, desperdicia el potencial de soluciones integrales, en un mundo que requiere más que datos técnicos, entendimiento humano y de sistemas”.

Diversos analistas han señalado la contradicción entre los ataques de Milei a las ciencias sociales y su constante referencia a la importancia de dar “la batalla cultural”, un concepto derivado del pensamiento de Antonio Gramsci (1891-1937), otro filósofo clave para la ciencia política. Del mismo modo, su diatriba contra Maquiavelo fue introducida en el contexto de un discurso donde el presidente argentino se mostró moderado en comparación con sus estridentes apariciones previas en el Foro de Davos, en las que dejó fluir su particular credo y, luego, debió afrontar fuertes cuestionamientos y manifestaciones de protesta. Como si hubiera comprendido, a dos años de haber asumido, que el ejercicio de la política exige ciertas concesiones. “Conviene que el príncipe se transforme en zorro y en león”, escribió Maquiavelo. “Los que sólo se sirven de las cualidades del león demuestran poca experiencia”.

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