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Una decena de países, entre ellos Israel, Argentina y Marruecos, aceptan la invitación de Trump a la Junta de Paz

Cada vez más Estados dependientes de EE UU o cuyos líderes halagan al presidente republicano se suman al proyecto, que será inaugurado este jueves. Los europeos empiezan a decir no, como Italia, Francia, Suecia y Noruega

Invitación de Trump a la Junta de Paz

La presidenta de Kosovo, Vjosa Osmani, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, han sido este miércoles los dos últimos de la decena de líderes mundiales en aceptar públicamente la invitación del presidente de EE UU, Donald Trump, a integrar su controvertida Junta de Paz. La lista está formada principalmente por países con una política exterior marcadamente proestadounidense por historia, caso de Albania; con líderes que admiran personalmente a Trump, como Argentina (Javier Milei) o Hungría (Viktor Orbán); o que necesitan su apoyo diplomático y militar, caso de Marruecos, Egipto (segundo mayor receptor de ayuda militar estadounidense, después de Israel) y Emiratos Árabes Unidos. Algunos de ellos han adelantado, no obstante, que no pagarán los 1.000 millones de dólares, unos 864 millones de euros, que cuesta el asiento permanente. La Junta será oficialmente inaugurada este jueves, con la ceremonia de firma en el Foro de Davos.

En vísperas del evento, la oficina de Netanyahu ha anunciado en la mañana de este miércoles que “acepta la invitación del presidente estadounidense Donald Trump y se convertirá en miembro de la Junta de la Paz, que estará compuesta por líderes mundiales”. También la presidenta de Kosovo, dejando claro el papel de la historia: Washington lideró la campaña de bombardeos de la OTAN contra Serbia y ha capitaneado su reconocimiento como Estado. “Me siento profundamente honrado por la invitación personal del presidente [...] Estados Unidos contribuyó a la paz en Kosovo. Hoy, Kosovo se mantiene firme como aliado de Estados Unidos, dispuesto a contribuir a impulsar esa paz”, ha escrito. Paraguay (“Asumimos con honor la responsabilidad de trabajar junto a los Estados Unidos por una paz duradera para todos”, dijo su presidente, el conservador Santiago Peña), Azerbaiyán, Bielorrusia o Vietnam son otros de los países que han aceptado integrar la Junta.

Cuando la anunció Trump el año pasado en el marco del alto el fuego en Gaza, la Junta de la Paz era inicialmente un organismo supervisor con ecos coloniales que él mismo presidiría y vigilaría el cumplimiento de los términos de la tregua. La pasada semana, sin embargo, al anunciar el paso (más sobre el papel que en el terreno) a la segunda fase del alto el fuego en la Franja, se transformó en algo más parecido a un club privado muy caro, o a una ONU paralela, con un documento fundacional que ni siquiera menciona Gaza directamente. Su presidente, es decir, Trump, tendrá amplios poderes. Por ejemplo, la última palabra sobre las decisiones de la Junta y el derecho de decidir los invitados, el momento y lugar de las reuniones y votaciones.

“Reemplazar” a la ONU

Este martes, en su rueda de prensa, Trump aseguró que la Junta de Paz “va a ser maravillosa” y que “ojalá Naciones Unidas pudiera hacer más”. “Ojalá no necesitáramos una Junta de Paz. Pero Naciones Unidas nunca me ayudó a resolver ninguna de las guerras que he solucionado. Tampoco les culpo. Nunca les pedí ayuda”, declaró. Acerca de la posibilidad de que esta entidad compita con la ONU, afirmó que “podría” reemplazarla, si bien Naciones Unidas tiene un “gran potencial”.

La Casa Blanca ha invitado de momento a al menos 60 líderes mundiales a unirse al organismo, que presenta como objetivo “promover la estabilidad, restablecer una gobernanza fiable y legítima, y asegurar una paz duradera en zonas afectadas o amenazadas por conflictos”. Algunos, como Italia, Suecia y Noruega, han declinado la invitación. También Francia, lo que llevó a Trump a responder que “nadie los quiere” y amenazar con un arancel del 200% a sus vinos y champanes.

Otros líderes se han limitado a confirmar haber recibido la invitación, sin dar una respuesta. Es el caso del presidente ruso, Vladímir Putin; el rey Abdalá de Jordania o el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif. También está invitada España, que “todavía no ha tomado una decisión” y consulta con sus socios y aliados, según fuentes de La Moncloa.

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