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Los contagios de sífilis se duplican en Argentina

Datos oficiales muestran un aumento del 109% en la primera semana del año, en comparación con la mediana del período 2021-2025. Expertos señalan el ajuste en prevención y detección

Imagen de una prueba de sífilis.

La sífilis es una enfermedad antigua, bien conocida, fácil de detectar y de curar y, sin embargo, constituye una amenaza creciente en Argentina, donde en 2025 tocó el nivel récord de los últimos 30 años. El primer boletín epidemiológico nacional de 2026, elaborado por el Ministerio de Salud, muestra un aumento del 109% de los casos en la primera semana epidemiológica del año, comparado con la mediana correspondiente al mismo período para los años 2021–2025. Es la profundización de una curva ascendente que lleva más de una década, atribuida al menor uso de preservativo y, más recientemente, al recorte en políticas públicas de prevención.

Concretamente, en la semana del 4 al 10 de enero se reportaron 1092 casos, cuando la mediana para la misma semana de los últimos cinco años fue de 522 casos. Los casos acumulados de sífilis en la población general alcanzaron 55.183 en 2025, lo que representa un incremento del 71% de casos confirmados en comparación con la mediana anual del período 2020-2024.

La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria treponema pallidum. No genera inmunidad, es decir que una persona puede tener sífilis más de una vez. Los registros muestran un crecimiento sostenido de los casos en la última década, con un aumento muy marcado desde 2015. La pandemia provocó un descenso transitorio (más vinculado a la caída en la consulta y el diagnóstico que a una reducción real de la circulación), pero la tendencia volvió a acelerarse a partir de 2022. En 2023 se superaron por primera vez los 30.000 casos anuales en Argentina, y 2025 cerró con el récord desde el inicio de la serie, en 1994.

Para Leandro Cahn, director de la Fundación Huésped, el aumento significativo de casos es el resultado de varios factores combinados. “Por un lado, una disminución sostenida en las estrategias de prevención, específicamente en el uso del preservativo. Vemos un debilitamiento de las políticas públicas de salud sexual, menos información, menos testeo y menos acceso a los insumos básicos de prevención. A eso se suma que el conocimiento general de que existen tratamientos efectivos para las enfermedades de transmisión sexual -sobre todo la más famosa, el VIH- genera una falsa sensación de riesgo bajo y de no necesidad de preocuparse por el contagio”, agrega.

“La sífilis se transmite principalmente por vía sexual cuando no se usan métodos de barrera, pero también puede transmitirse durante el embarazo o el parto, dando lugar a la sífilis congénita”, aclara María Delfina Rimoldi, que es médica infectóloga y trabaja en diversos centros de salud pública de Buenos Aires y sus alrededores como el hospital Perón y hospital Francisco Javier Muñiz, especializado en infecciones.

El comportamiento clínico de esta enfermedad está dividido en etapas y puede provocar daños neurológicos, cardíacos y muerte fetal en las más avanzadas. En el estadio primario, presenta una lesión en la piel -un chancro sifilítico-, similar a una úlcera o una llaga que puede estar en cualquier parte del cuerpo y que contagia al entrar en contacto con las mucosas de otra persona. “Muchas veces, como no duele y desaparece sin tratamiento e incluso puede estar en lugares no visibles como la garganta, el ano o la vagina, puede que el paciente no se de cuenta y transmita la enfermedad. Si se detecta antes del año el tratamiento es una sola dosis de penicilina”, detalla la especialista.

La mayoría de los casos se concentra en personas jóvenes, entre 15 y 39 años, con tasas especialmente altas en mujeres jóvenes. El boletín también da cuenta de un aumento de los casos de sífilis en personas embarazadas. En este grupo, el acumulado de 2025 alcanzó los 11.261 contagios confirmados, frente a una mediana histórica de 9821 entre 2020 y 2024, lo que refleja un crecimiento del 15%. En contraste con el aumento generalizado, se registró un descenso en los casos de sífilis congénita, es decir, la infección transmitida de la madre al recién nacido, pero esa baja también está influida por la disminución sostenida de la natalidad.

“Cuando una enfermedad prevenible y curable aumenta, el problema no es individual, es colectivo y es político. No es solo que de repente las personas ‘se cuidan menos’. Es que hay menos preservativos, menos testeo, menos campañas”, apunta Rimoldi. “La respuesta a la sífilis, como a todas las infecciones de transmisión sexual, tiene que ser integral: preservativos, testeo regular, tratamientos oportunos, campañas sostenidas, espacios de salud amigables, accesibles y respetuosos de las distintas identidades y prácticas”, insiste Rimoldi, que también hace trabajo voluntario de promoción de la salud en barrios marginales de Buenos Aires.

Si bien el acceso gratuito a preservativos es un derecho previsto por la ley argentina, durante el gobierno de Javier Milei su provisión disminuyó abruptamente. De acuerdo con datos oficiales procesados por la Fundación Huésped, en 2025 no hubo compras por parte del Estado Nacional de preservativos y se distribuyeron apenas 832 preservativos, generando faltantes en todo el país. Por otra parte, y de acuerdo a un informe conjunto de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), el presupuesto para 2026 asignado a programas de Educación Sexual Integral se redujo en un 98% respecto de 2023, año de inicio del gobierno de Milei.

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