Del algoritmo a las urnas: los candidatos ‘tiktokeros’ proliferan en las elecciones subnacionales de Bolivia
Postulantes a alcaldes y gobernadores llegan a la papeleta del domingo a partir del reconocimiento obtenido en redes sociales


El ingeniero agrónomo Carlos Mamen Saavedra, de 51 años, tenía un perfil discreto, de política local, cuando asumió en 2021 como concejal municipal de Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más poblada de Bolivia. Su gestión concluye en mayo y Mamen llega como el candidato más famoso a los comicios del domingo 22 de marzo, cuando se elegirán nuevos alcaldes y gobernadores en los nueve departamentos del país. En el camino, se ha convertido en el político boliviano con más seguidores en TikTok (tres millones), evidenciando su potencial a escala nacional. Ha construido su carrera política exponiendo, en videos publicados en redes, extorsiones de funcionarios públicos u obras fraudulentas. Una de sus denuncias llegó a enviar a la cárcel al actual edil Jhonny Fernández, posteriormente beneficiado con detención domiciliaria.
Durante las anteriores elecciones presidenciales, en agosto pasado, Bolivia presenció su primer fenómeno político surgido de las redes: el actual vicepresidente Edmand Lara, compañero de fórmula del presidente Rodrigo Paz. La tendencia se consolida ahora con la votación del domingo, con varios postulantes que han emergido como “fiscalizadores digitales”.
Aupado justamente por Lara, está el candidato a la alcaldía de El Alto, Gabriel Mamani, conocido como El Mamani. Se hizo popular criticando en transmisiones en vivo la gestión municipal, al punto de que la actual alcaldesa de la ciudad, Eva Copa, lo denunció por violencia política y psicológica. Mamani reforzó entonces una narrativa de perseguido político.
Los creadores de contenido político convertidos en aspirantes escogen TikTok porque, además de ser la red social más usada en Bolivia —9,4 millones de usuarios en un país de 12 millones de habitantes—, la aplicación favorece la viralización de contenidos que generan debate o controversia. “En muchos casos, planifican sus publicaciones para provocar emociones específicas, como indignación, tristeza o entusiasmo, con el objetivo de incentivar comentarios, reacciones y compartidos”, explica a EL PAÍS la periodista boliviana Gabriela Moreno. “La plataforma no diferencia si esas interacciones son de apoyo o críticas; simplemente las contabiliza. Mientras más comentarios y likes genere un video, mayor es su probabilidad de llegar a su audiencia”.

Las producciones que advierten sobre conspiraciones, fraudes o actos de corrupción son las que tienen mayor éxito en la sección política, de acuerdo con un estudio de la periodista Enid López para la verificadora ChequeaBolivia. A lo largo de esta campaña electoral —concluye la investigación—, los contenidos que lograron mayor alcance fueron aquellos que apelaron a emociones intensas, grabados en formatos de storytime (videos que cuentan una historia personal directamente a cámara) o blogs personales.
Forma parte de ese grupo el postulante a alcalde de Santa Cruz de la Sierra Alfredo Solares, fundador de una empresa de colchones que resalta su origen humilde para exaltar su trayectoria de superación. Antes de anunciar su postulación, su cuenta de TikTok consistía en visitas a mercados y barrios periféricos, donde regalaba dinero a personas en situación de calle o compraba toda la mercadería de comerciantes ambulantes.
La red social de origen chino también es la favorita de quienes buscan incidir en la opinión pública porque concentra, sobre todo, a jóvenes que, hasta los 28 años y junto con los niños, componen el 52% de la población, según el censo de 2024. Pensando en ese público, con un tono distendido pero ácido, se presentan los contenidos de los influencers —y ahora aspirantes— Carlos Nemo Rivero y Dayler Callecusi, conocido como Daygon. El primero es candidato del presidente Paz para la Alcaldía de La Paz. Es guitarrista y fundador de la banda Dr. Jet, además de creador habitual de contenido, con más de 300 videos publicados en los que realiza crítica política nacional e internacional.

“Estoy en TikTok porque en Instagram y Facebook todos tus contactos son tus amigos y familiares, y estaba cansado de discutir con gente que conozco. Fue como una forma de ventilar lo que me molesta, pero ante una audiencia ajena”, dijo en una entrevista con un periódico local, antes de hacer público su deseo de llegar a la Alcaldía paceña.
Callecusi utiliza un formato similar: opiniones contadas directamente a cámara, apoyadas con imágenes y en un estudio que evidencia inversión en equipos profesionales. A diferencia de Nemo, su contenido es más informativo que de opinión, o centrado en denunciar injusticias hacia personas vulnerables. A pesar de ser proclamado como candidato a alcalde de El Alto, el Tribunal Electoral inhabilitó su candidatura por tecnicismos. “O un tiktoker les parece peligroso o hay algo demasiado oscuro detrás”, denunció en uno de sus videos.
La politóloga Natalia Aparicio establece un paralelismo entre el papel actual de las redes sociales en la política y el rol que antes cumplían los medios de comunicación: “Primero acumulaban capital simbólico dando la cara en los medios para luego dar el salto a la política. Ahora está ocurriendo con TikTok: no necesitas ser periodista, solo un micrófono y una cámara”. Menciona como ejemplo al histórico presentador de televisión y antiguo candidato a la Alcaldía paceña Carlos Palenque, considerado el primer político populista del país.
¿Son entonces los candidatos surgidos de redes una nueva forma de populismo o un fenómeno distinto? “La forma de hacer política es la misma, en cualquier era; lo que cambia es el vehículo. Los populismos simplemente se adaptaron al algoritmo, al momento tecnológico”, responde Aparicio.
Ella misma ha forjado una carrera en redes sociales: en dos años se ha convertido en una de las creadoras de contenido político más influyentes, llegando a tener su propio programa en la radio más antigua del país. Su nombre no estará en la papeleta del domingo, pero los distintos acercamientos de partidos políticos hacia ella sugieren que podría ser la próxima política surgida de TikTok.
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