Flávio Bolsonaro lidera su primer gran mitin como aspirante a la Presidencia de Brasil
El senador evoca la figura de su padre, que desde la cárcel exige la unidad de la derecha


La figura del encarcelado expresidente Jair Bolsonaro, recordado por cada uno de los oradores y en un vídeo, ha compartido protagonismo con su primogénito, el senador Flávio Bolsonaro, que este domingo ha realizado su primer gran mitin como aspirante a alcanzar la Presidencia de Brasil en octubre. El bolsonarismo ha reunido a una multitud en la avenida Paulista con lemas a favor de sacar del poder a Luiz Inácio Lula da Silva y destituir con un impeachment al juez Alexandre de Moraes, del Tribunal Supremo. Desde la cárcel, Bolsonaro padre ha divulgado una carta manuscrita en la que reclama unidad a la derecha.
El senador de 44 años, que lleva media vida en política, se presenta como un Bolsonaro en versión moderada. En las últimas semanas, ha adoptado un discurso cada vez más presidenciable con intervenciones sobre los grandes asuntos nacionales y ataques directos a Lula.
“El miércoles, en la visita a mi padre, le miré a los ojos y le dije: ‘En enero de 2027, vas a subir la rampa de [el palacio presidencial de] Planalto con el pueblo brasileño”, ha contado el político a miles de seguidores vestidos con camisetas de la selección de fútbol.
En su discurso, el primogénito del clan ha proclamado: “Bolsonaro no está olvidado, está más vivo que nunca. Todos llevamos su apellido y enarbolamos sus banderas”. Tras sorprender a propios y extraños al usar un lenguaje inclusivo hace unos días —“Necesitamos ganar las elecciones!! Quiero contar con todas, todos, todes, todys y todXs”—, en su intervención en el mitin dominical ha tenido palabras para los estudiantes endeudados, las mujeres maltratadas o los brasileños pobres que dependen de ayudas públicas como Bolsa Familia.
La movilización bolsonarista en torno a Flávio Bolsonaro se produce unos días después de que por primera vez una encuesta electoral apuntara a un empate técnico con Lula en segunda vuelta y casi tres meses después de que el expresidente Bolsonaro designara por dedazo a su hijo como heredero político. La decisión fue vista como una manera de preservar la marca Bolsonaro, pero también como reflejo de la desconfianza hacia el que hasta entonces era considerado el favorito, Tarcísio de Freitas, gobernador de São Paulo. Aunque De Freitas ha dicho que pretende concurrir a la reelección en São Paulo, apoyará a Flávio. Esta semana ambos se reunieron y posaron sonrientes, pero el gobernador no ha comparecido en la Paulista para arroparlo.
A Bolsonaro hijo le han acompañado en el mitin dos gobernadores, Romeu Zema, de Minas Gerais; y Ronald Caiado, de Goias, además de la estrella emergente de la extrema derecha, el diputado Nikolas Ferreira, y el pastor evangélico más cercano al expresidente, Silas Malafaia.
Mientras toda la izquierda al unísono respalda la carrera de Lula para conquistar un cuarto mandato, la derecha —sea en su versión más centrada o más ultra— lleva meses inmersa en notables tensiones a cuenta de las candidaturas. El golpe de mano que el expresidente Bolsonaro dio en diciembre al nombrar sucesor generó desconcierto por el elegido y la premura, pero las encuestas muestran un sostenido aumento del apoyo al senador. Este carece del carisma de su padre y en el pasado se vio salpicado por sospechas de corrupción. Este enero hizo una gira que le llevó a Israel, a Francia y a Estados Unidos para presentarse ante los aliados de la internacional populista de derechas.
Otra ausencia significativa en el mitin es la de la esposa de Bolsonaro, Michelle. La líder del PL Mujer, la sección femenina del Partido Liberal, en el que milita la familia, ha protagonizado algún enfrentamiento público con los hijos de su esposo, seguidos por reconciliaciones. Retirada de la vida pública para cuidar de su marido, este ha anunciado que ella volverá al ruedo el mes que viene.
Otro hijo de Bolsonaro, Eduardo, participó en el mitin por videollamada desde Estados Unidos, donde se instaló para buscar apoyo político para el patriarca y que ha perdido el escaño de diputado y su empleo como policía a cuenta de las faltas.
Brasil calienta motores para unos comicios en los que elegirá al presidente —Lula busca un cuarto mandato—, a los gobernadores, al Congreso y renovará además parte del Senado.
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