Médicos Sin Fronteras alerta de “un alarmante aumento” de la violencia sexual en Haití
El 57% de las víctimas atendidas por MSF denunció agresiones por miembros de grupos armados, a menudo en violaciones grupales


La clínica Pran Men’m que Médicos Sin Fronteras administra en Puerto Príncipe es testigo de un “alarmante” aumento de la violencia sexual en Haití, un país sumido en el caos y el terror sembrados por las bandas criminales. Un informe publicado este miércoles por la organización humanitaria informa que en esa clínica han sido atendidas 16.999 personas sobrevivientes de actos sexuales en la última década, incluyendo 2.300 casos en los primeros nueve meses de 2025. Se trata, sin embargo, “de una fracción de aquellas personas expuestas a violencia sexual en la ciudad capital de Haití”, alerta MSF.
La intensificación de los enfrentamientos armados en la capital haitiana han hecho que los casos de violencia sexual se haya triplicado desde 2022 “conforme la violencia en los hogares ha sido recrudecida con la violencia en las calles”. El informe advierte de que casi una de cada cinco supervivientes atendidas en la clínica de MSF ha sufrido múltiples incidentes de violencia sexual y de género. La cifra de personas atendidas ha pasado de una media de 95 ingresos al mes en 2021 a más de 250 en 2025. El 57% de las víctimas denunció agresiones por miembros de grupos armados, a menudo en el contexto de agresiones grupales. Más de 100 pacientes denunciaron haber sido violentadas por 10 o más agresores a la vez.

“Sobrevivientes, en su gran mayoría mujeres y niñas, recuerdan vivir en constante terror de agresiones sexuales, de ser expuestas a violaciones repetidas, abuso y, seguido, por múltiples agresores. Ellas cuentan la historia de una ciudad donde la violencia sexual está profundamente arraigada, donde hombres armados usan las violaciones para aterrorizar, controlar y subyugar comunidades y donde el único semblante de protección percibido por mujeres y niñas, por ellas mismas y sus familias, es acercarse al sexo por sobrevivencia”, relata el informe.
MSF recoge historias como la de una mujer de 51 años que relata así su infierno: “Fue realmente una tragedia. Tuve que huir de mi casa sin poder llevarme nada. Cuando regresé a casa para recoger ropa para mis hijos, me encontré con un hombre armado que estaba allí, en el pasillo. Inmediatamente, llamó a un grupo de hombres armados que se le unieron. Luego, me violaron, me golpearon y me amenazaron de muerte. No sabía si iba a vivir o morir, aterrorizada ante la idea de dejar a mis hijos solos. Afortunadamente, sobreviví”.
Otra superviviente de violencia sexual de 53 años cuenta: “Me golpearon y me rompieron los dientes... Tres jóvenes que podrían ser mis hijos... Cuando me negué a acostarme con ellos, me pegaron y me caí. Mientras forcejeaba, me golpearon en la espalda; todavía siento el dolor meses después. Después de violarme, también violaron a mi hija... y luego golpearon a mi esposo. [Mi hija] no quería ir al hospital... No quería que la descubrieran o la estigmatizaran”.
El informe de MSF también advierte de que solo una de cada tres supervivientes llegaron a la clínica Pran Men’m dentro de las 72 horas siguientes a la agresión. “Pasado ese plazo, ya no es posible prevenir la transmisión del VIH”, aclaran. “El 59% de las víctimas no pudieron acceder a la atención sanitaria en un plazo de cinco días para protegerse de un embarazo no deseado. Desde que MSF abrió la clínica en 2015, los equipos han prestado atención a casi 17.000 personas, el 98% mujeres y niñas. ”Es difícil, porque no podemos abordar las causas que hacen que las mujeres sean vulnerables a los ataques. Con demasiada frecuencia, regresan a las calles, enfrentándose a condiciones precarias, inseguridad y al riesgo de revictimización. Y, como es de esperar, muchas de ellas vuelven a nosotros tras haber sido agredidas otra vez", comenta una persona que forma parte del equipo médico.
“El número de supervivientes de violencia sexual y de género que reciben atención en nuestra clínica casi se ha triplicado”, explica Diana Manilla Arroyo, coordinadora general de MSF en Haití. “El incremento muestra cómo la explosión de violencia en Haití en los últimos años ha tenido un impacto directo en los cuerpos de las mujeres y las niñas en Puerto Príncipe”, agrega. Desde esta organización quieren que voces de las víctimas no queden sin ser escuchadas “o convertirse un mero testamento del horror de constante subyugación a la violencia y abuso”. “Deben servir como un catalizador para colocar atención y recursos que son esenciales para satisfacer necesidades de las y los sobrevivientes y colocar su dignidad y agencia en el centro de toda acción”, pide MSF.
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