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Stalin González: “El chavismo prefiere bailar al son de los gringos que perder el poder”

El opositor venezolano observa con prudencia la apertura del régimen

Stalin González en Caracas (Venezuela), el 16 de enero.

Stalin González aparece al otro lado de la pantalla en camisa blanca y chaqueta azul. No tiene la personalidad de los políticos expansivos, se trata más bien de un operador político, un negociador. Practica la discreción, una cualidad necesaria para hacer oposición al chavismo desde dentro de Venezuela. No lee lo que escriben de él en redes sociales para no perder “amigos” que no comprenden que haya participado, como diputado nacional, en las instituciones que hasta hace dos semanas controlaba Nicolás Maduro por completo. Su relación con el entorno de María Corina Machado, la líder con mayor capital político en la oposición, es más bien escasa.

Stalin ha abogado en este tiempo por llegar a la democracia a través de la negociación con el chavismo; Machado, con la intervención y el aislamiento del régimen. Esa diferencia ha creado un cisma entre ellos. Al final, no ha ocurrido ni una cosa ni la otra. Maduro fue derrocado a la fuerza el 3 de enero, cierto, pero el chavismo, a través de Delcy Rodríguez, continúa en el poder.

P. ¿Nos encontramos en un periodo de transición hacia la democracia?

R. No.

P. ¿Por qué?

R. Tenemos que construir un camino hasta llegar ahí. Una elección es parte de ese proceso, pero no el fin. Para que haya una transición, tenemos que volver a la democracia y eso tiene que ser paulatinamente.

P. ¿Cómo y quién gobierna ahora mismo Venezuela?

R. El chavismo es ahora vulnerable. Los que están ahora también son vulnerables. Los gringos solo se llevaron a Maduro y decidieron que ellos se quedaran en el poder. Veo al madurismo haciendo lo que tiene que hacer para sobrevivir. El que parece que marca la ruta es Donald Trump (presidente de Estados Unidos) y ellos tienen que hacer cosas a las que se negaban antes.

P. ¿Cómo cuáles?

R. El núcleo de poder se ha reducido, ahora son los Rodríguez (Delcy Rodríguez y su hermano, Jorge) y Diosdado Cabello (ministro de Interior que controla las bases chavistas y las milicias armadas). Saben que lo tienen difícil. Han sido 27 años en el poder y estamos aquí porque no han reconocido al otro, por querer aniquilar a la oposición, por no escuchar a la gente.

P. ¿En qué periodo le parece razonable que haya elecciones?

R. Sin Maduro, existe la necesidad de una elección presidencial. No sabría decirte cuándo van a ser, si en tres, seis meses o cuando sea. La política es el arte de lo posible. Hay que construir ese camino. Hay que estabilizar el país, mejorar la economía, pero a continuación hay que generar los espacios institucionales para que esto termine bien.

P. ¿Puede Trump, alguien que socava la democracia en su país, conducir la democracia venezolana?

R. La tienen que conducir los venezolanos. Evidentemente, Estados Unidos hizo una acción (la captura de Maduro después de un bombardeo en Caracas) que incidió en la construcción de este nuevo momento político. Pero este proceso tenemos que conducirlo en Venezuela.

P. Washington al final se cerró a negociar con Maduro. Ahora lo hace con Delcry Rodríguez, que cuenta con el aval de Trump. El director de la CIA ha visitado a la nueva presidenta. Estamos en un escenario impensable hasta hace poco.

R. El chavismo es pragmático y se quiere quedar en el poder. Pueden hacer un discurso refrescante, distinto, pero el desgaste es muy grande. Hugo Chávez intentó diversificar los negocios, pero siempre el principal socio fue Estados Unidos. El chavismo se montó sobre la base de un barril de petróleo a 120 dólares. Las expropiaciones y el manejo de la industria petrolera fue herencia de Chávez. Esa política es ya inviable económica y políticamente. Quebraron este país a pesar de tener tantos ingresos. No se justifica el nivel de pobreza que hay, ni el estado de los servicios, ni cómo vivimos.

P. ¿Y qué va a hacer el chavismo ahora?

R. Va a intentar, con los nuevos ingresos petroleros, hacer una mejor gestión para ser competitivos en una elección. Veo difícil que gane unas presidenciales. Su desgaste en el poder ha sido muy grande.

P. Delcy Rodríguez dice que es el momento de “no temer” la contradicción

R. Dentro del chavismo hay discusión sobre lo que están haciendo. Durante muchos años alimentaron las críticas a Estados Unidos. Ahora bailan la música que les ponen los gringos con tal de quedarse en el poder.

P. Hay muchas diferencias entre los opositores que viven en el país y los que están fuera. ¿Puede haber una reconciliación?

R. Si hay que hablar con María Corina, siempre voy a estar dispuesto a hacerlo. Si hablo con el chavismo, ¿cómo no voy a hablar con ellos? El tema es que, así como el chavismo parece que, a raíz del 3 de enero, va rebajando la soberbia, la oposición que está fuera debería rebajarla también y dejar de creerse dueña de la verdad.

P. ¿Teme que cuando regrese esa oposición con un tono más duro no haya espacio a un debate donde se respeten las diferencias desde el antichavismo?

R. La Venezuela de hoy no está esperando un mensaje radical. Ser radical desde Miami, Washington o Madrid no me parece tan valiente. La Venezuela de hoy quiere otra cosa. Lo verdaderamente valiente es intentar construir un acuerdo. No se trata de pasar la página ni de olvidar lo que pasó, sino de mirar al futuro. Aquí existe el chavismo, existe una oposición más intransigente, pero en el medio hay un país que quiere vivir en paz, tranquilo, en democracia. Y poder opinar.

P. Usted es uno de los pocos opositores que el régimen tolera. ¿Ha tenido que autocensurarse?

R. Con Maduro no era autocensurarse, pero uno tenía que decir las cosas sin ser grosero. Lo ocurrido en los últimos 15 días ha hecho que esto cambie un poco, aunque no del todo. La lucha es para que cambie de verdad. Todavía hay denuncias en el interior del país de que en alcabalas hay policías que revisan teléfonos para ver opiniones políticas. Eso tiene que acabarse. Hay un ambiente distinto, pero no es el mejor. Fui a Miraflores hace diez días, escuché a Delcy Rodríguez y le dije que había que soltar a los presos políticos; le entregué la lista. Eso me parece más valiente que pararse en una plaza fuera del país a pedir su libertad. Aquí hay quienes creen que la política es solo likes y retuits, un coliseo romano donde importan los aplausos y no el país. La valentía no es gritar más duro.

P. ¿Se le puede atribuir a Machado la caída de Maduro?

P. No. Sin personalizarlo en ella, fue el mismo plan de 2019 (primer Gobierno de Trump), pero con actores distintos. Un plan que consiste en no hablar con el chavismo y querer ser una amenaza directa. Generó popularidad, pero fue políticamente inviable y fracasó.

P. ¿Ha hecho bien ella en compartir el Premio Nobel de la Paz con Trump?

R. No tengo comentarios.

P. ¿Cree que Jorge y Delcy Rodríguez podrían adaptarse a una transición, convertirse en actores plenamente democráticos?

R. No lo sé. Esto apenas está empezando. Lo van a intentar. Creo que hay una buena oportunidad para que todo esto permita comenzar un proceso de cambio político en Venezuela, o una transición hacia algo más democrático. Por ahora, el gobierno está dando señales.

P. ¿El encaje de Diosdado no es más difícil? ¿Podría ser un elemento desestabilizador en este periodo?

R. Probablemente, muchas de las cosas que están pasando no ocurrirían tan rápido sin Diosdado. Pareciera que Diosdado entiende y comprende mejor lo que pasa en Venezuela que algunos amigos míos que están fuera.

P. Esa frase es muy polémica.

R. ¿Qué es otra raya más para el tigre?

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