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Colombia labra su primer inventario de ‘fantasmas marinos’: animales con una historia de 500 millones de años

Los ctenóforos pelágicos son un tipo de plancton gelatinoso que se deja llevar por las columnas de agua. El país registra 15; 6 de ellas por primera vez

03:27
Los fantasmas del océano en Colombia
El ctenóforo pelágico 'Beroe forskalii'. Foto: National Geographic Pristine Seas | Vídeo: National Geographic Pristine Seas

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Parecen estar diseñados para pasar desapercibidos. Los ctenóforos pelágicos, un tipo de plancton gelatinoso que se deja llevar por las columnas de agua marina, son aparentemente transparentes, a veces diminutos, y se componen en más de un 90% del ambiente que los rodea: el agua.

Bautizados también como fantasmas del océano o peines de mar, lo que para ellos es una ventaja –poder camuflarse–, para la ciencia ha sido un obstáculo. Sobre la vida de los ctenóforos se conoce poco. Si se sacan del mar, se deshacen, y lograr fotografiarlos es una epopeya sobre la que pocos expertos pueden alardear. “Además de ser algo hermoso, fue cautivante visualmente”, recuerda Juan Mayorga, investigador del programa Pristine Seas de National Geographic, que, durante 2022, hizo parte de esta misión para explorar zonas inéditas de los mares de Colombia. Allí, junto a un grupo de científicos y fotógrafos, pudo capturar imágenes de los esquivos animales y así dar un paso para construir el que se acaba de convertir en el primer inventario de los ‘peines marinos’ del país, animales con una apariencia similar a las medusas.

Las fotos y videos tomados durante la expedición, sumados a la revisión de otra información secundaria, indican que en Colombia se registran un total de 15 ctenóforos: ocho en los que, pese a su a veces difícil tamaño, fue posible identificar la especie, asegura el estudio publicado en la revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Seis, además, son especies registradas por primera vez en el país.

La existencia de los llamados fantasmas marinos es algo paradójica. Aunque se cree que aparecieron en el periodo Cámbrico, hace aproximadamente unos 540 millones de años, convirtiéndose en uno de los linajes animales más antiguos que se conocen, en Colombia no se había podido tener ni siquiera la aproximación a un listado sobre las especies que planean en los mares del Caribe y el Pacífico.

“Los ctenóforos siempre salen en las muestras de plancton cuando se hacen arrastres con redes de plancton”, dice Cristina Cedeño Posso, autora principal del estudio e investigadora de Invemar. “Pero salían muy destruidos y no se fijan bien para preservarlos. En alcohol se desintegran y en formol se degradan muy rápido, quedan como una masa blanca”.

“Cuando Cristina vio las imágenes que trajimos, fue ella quien tomó la iniciativa”, cuenta Mayorga. “Dijo: ‘wow, aquí hay mucha información valiosa que podemos usar’”. En la ciencia, algunas cosas también suceden por coincidencia.

Pese a que Pristine Seas llevaba submarinos tripulados y cámaras con la capacidad de bajar hasta a 600 metros de profundidad en el océano, el equipo también quiso hacer buceo en aguas abiertas. Allí, a solo cinco y 40 metros desde la superficie, fue que se toparon con el plancton gelatinoso, ya fuera cerca del Santuario de Fauna y Flora de Malpelo o sobre el Distrito Nacional de Manejo Integrado Colinas y Lomas Submarinas de la Cuenca Pacífico Norte. “Nunca esperamos que fuese a convertirse en una contribución científica, realmente solo lo fotografiábamos por lo hermoso”, insiste Mayorga, refiriéndose exclusivamente a ese instante, pues la expedición no solo contribuyó a que Colombia, bajo el Gobierno de Iván Duque, lograra proteger el 30% de sus áreas marinas, sino a dar material científico que podrá ser analizado por muchos años más.

El segundo paso fue escarbar en toda la información disponible para ver qué otros registros existían. Eso lo lideró Cedeño. Escrudiñó otros estudios científicos publicados, tesis de pregrado, proyectos de investigación y bases de datos de acceso gratuito. También miraron qué había en iniciativas de ciencia ciudadana, como iNaturalist, que, desde 2009, tiene información sobre reportes de plancton gelatinoso en Colombia, y el Proyecto de Investigaciones de Animales Gelatinosos (PIAG Medusozoa), que ella misma lidera. “Lo comencé hace unos 20 años para enseñar a las personas qué son los grupos de plancton gelatinoso”, cuenta. “Yo no puedo estar todo el tiempo en el mar, pero la gente que bucea, las escuelas y estudiantes sí pueden hacer reportes”. En total se encontraron 58 registros de ctenóforos para Colombia: 28 en la literatura, ocho gracias a la ciencia ciudadana y 18 fotos de la expedición de Pristine Seas.

Para entender lo que se veía, se necesitó de un ojo experto. Uno agudo. A simple vista, se puede pensar que se trata de medusas, pero los ctenóforos ni tienen aguijones ni se impulsan con los mismos ritmos corporales. Se mueven, en cambio, por los cilios: eso que cualquier persona puede catalogar como unas patas, brazos, pelos o peines, de ahí su nombre.

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Colombia construye su primer inventario de peines marinos: antiguos animales que habitan los océanos

“Cuando recibí los videos fue fantástico”, recuerda la bióloga marina de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. “Porque es muy distinto poder observarlos en todas sus posiciones, nadando, pausar los videos. Cada vez que un ctenóforo se gira es una perspectiva distinta”.

Los resultados van más allá de una lista de especies -Beroe forskalii, Ocyropsis maculata, Ocyropsis maculata immaculata, Cestum veneris, Leucothea pulchra y Thalassocalyce inconstans. Son una primera aproximación para conocer mejor a un animal del que, pese a su abundancia y antigüedad, solo se han registrado 200 especies a nivel global.

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