Una IA feminista asistió a más de 2.300 víctimas de violencia de género digital
Olimpia Coral Melo tenía 15 minutos y una causa. Edith Contla, una propuesta lista. En un encuentro nació OlimpIA, la plataforma de inteligencia artificial construida desde las víctimas, para las víctimas

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Ellas se encontraron al pie de una escalera. No era cualquier escalera, era la de un escenario del Woman Economic Forum, específicamente, de un evento organizado por Forbes, en 2023, en México. Se escucharon y dijeron: “Hagámoslo”. Son esos encuentros esperados en lugares inesperados que cambian e impactan en la vida de cientos de mujeres.
La que bajaba la escalera luego de realizar su presentación en ese escenario era Olimpia Coral Melo, sobreviviente de violencia de género digital, una activista a la que cambió la vida desde entonces y que junto a otras que vivieron el mismo infierno, está cambiando leyes y generando conciencia para prevenir y acompañar situaciones similares. Ella no necesita mucha más presentación.
Al pie de la escalera la esperaba Edith Contla, mexicana y cofundadora de la recién iniciada startup tecnológica AuraChat.IA, una empresa de Estados Unidos con sede en Ciudad de México, enfocada en el desarrollo de agentes de inteligencia artificial.
Olimpia tenía 15 minutos “para convencer a personas que no les interesa nuestra causa” de que invirtieran en un desarrollo tecnológico que las defensoras digitales tenían en mente; querían aliviar la cantidad de consultas que recibían por día de mujeres que eran violentadas a través de entornos digitales.
Ya sabían cuánto dinero se necesitaba, pero no lo tenían.
“Entonces conté que teníamos la sistematización analógica, que necesitábamos programarla”. En el público estaba Edith, que junto a sus socios Enrique Partida y David Jafri, ya habían pensado en trabajar junto a la Olimpia, y que ya tenían publicado un manifiesto de IA ética y redactada una propuesta legislativa de más de 60 páginas para regular la inteligencia artificial en México.
“Le dije a mis socios que tenía a Olimpia frente a mí. Me dijeron que hable con ella y que le ofreciera un pro bono”, recuerda Edith, en la charla que tenemos por videollamada. Olimpia resume ese encuentro: “Fue el faro de luz que necesitábamos”.
Este es el inicio de la historia que dio origen a OlimpIA una plataforma desarrollada por mujeres, que integra la metodología de Defensoras Digitales, la Ley Olimpia y la experiencia de víctimas y activistas. Esta es una app que Edith define como “robusta” con 37 modelos de inteligencia artificial, y que reconoce como “la más compleja creada por Aura Chat” hasta la fecha (sus desarrollos comerciales tienen 28 modelos). Opera en una infraestructura privada y ofrece respuestas las 24 horas, los 7 días de la semana de “forma hiperpersonalizada, anónima y confidencial” en texto y voz, a través de WhatsApp. Puede responder en más de 50 idiomas y adelanta que “pronto incluirá llamadas telefónicas y enlaces en lengua de señas mexicana”.
OlimpIA fue reconocido como uno de los 50 mejores proyectos de inteligencia artificial a nivel mundial en el Ai Action Summit en el marco del Paris Peace Forum 2025.
Entre febrero de 2025 y el mismo mes de 2026 recibió 12.480 mensajes y asistió a 2.389 víctimas, que se contactaron sobre todo a la tarde y noche, principalmente en Ciudad de México. Llegar al desarrollo implicó muchos encuentros, mesas de trabajo con las víctimas donde “corrían lágrimas”, reconoce la empresaria, y mucho compromiso.

“Fue un combate a la discriminación tecnológica de género. Nos sentimos muy orgullosas de hacer tecnología que no salió desde las grandes big tech”, destaca Olimpia.
Para ella, esa IA debía contar con el sentimiento y el sentido político de lo que significa para el movimiento la Ley Olimpia y para Defensores Digitales la causa de la atención a víctimas. “Estamos tratando con personas que están viviendo procesos de desigualdad, en contextos diferenciados e incluso de intentos de suicidio”, agrega. Lograrlo ha sido un desafío para el equipo de Aura Chat, que ha trabajado con gran responsabilidad y empatía e integrando la perspectiva de las víctimas en el diseño del código, según explica Edith.
El desarrollo se centró en cuatro ejes de apoyo: psicoemocional, legal, digital y comunitario, priorizando el psicoemocional, que es lo que el 80% de las víctimas solicita primero.
Hay especificaciones que muestran cómo esta es una IA creada por sobrevivientes de violencia: considera que muchas mujeres en peligros no pueden hablar o leer las respuestas, entonces ofrece diversas posibilidades e identifica situaciones de riesgo.
Olimpia resalta que se trata de una estructura “de código feminista autónomo, de territorio” y de “una enseñanza de ética feminista, poder saber que no necesariamente nos va a sanar de manera paternalista el Estado, sino que nos vamos a sanar entre nosotras”.

“Somos un movimiento político de autosanación, de autodeterminación y de autoempoderamiento apoyado en herramientas digitales que hemos aportado, que las víctimas aportan”, es la definición de Olimpia.
Hay numerosas investigaciones sobre cómo la violencia de género digital impacta en la vida diaria de las mujeres, sobre cómo se está utilizando IA como herramienta para violentar. A la par, se está subiendo una escalera, que es sinuosa, donde peldaño a peldaño muchas de ellas diseñan una IA feminista, y por lo tanto, situada, decolonial, que tiene en cuenta la diversidad de mujeres que somos en América Latina y Caribe.
Ese proceso en marcha se inicia con historias como esta, con mujeres que se encuentran y dicen: “Hagámoslo”. Por ellas y por todas.
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