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Nueva Jersey se suma al llamado nacional para prohibir al ICE el uso de máscaras

La gobernadora demócrata del Estado firma una ley para que los agentes no puedan cubrirse el rostro, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional asegura que no cumplirá con la normativa

Agentes federales en Nueva York, en junio de 2025.Olga Fedorova (AP)

Al teléfono de Nadia Morsy, la directora de la organización comunitaria Make the Road New Jersey, han llegado varias llamadas en las últimas semanas con denuncias sobre agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) presentándose a una fila de reparto de alimentos a las afueras de una sede de Salvation Army, al sur del Estado, o sacando del auto a choferes indocumentados en pleno semáforo. “El ICE está por todos lados, todos nosotros estamos bajo su vigilancia”, asegura Morsy. Algunas veces se sabe quiénes son los detenidos, pero casi nunca se conoce quiénes están detrás de las redadas, en ocasiones violentas, que están llevando a cabo los agentes federales. Por eso ahora Nueva Jersey se ha sumado al llamado nacional para que a la policía migratoria de Donald Trump, y en general a los agentes del orden público, se les prohíba usar máscaras o pasamontañas.

Este miércoles, la gobernadora de Nueva Jersey, la demócrata Mikie Sherrill, firmó tres leyes que buscan proteger a la comunidad migrante del Estado, asediado por las políticas de la Administración de Donald Trump desde hace más de un año. Entre ellas, la Ley de Protección de los Agentes del Orden Público (S-3114) exige que los agentes migratorios revelen su identidad facial al desempeñar sus funciones oficiales. También exige que muestren una identificación emitida por el departamento antes de arrestar o detener a una persona.

“Mi prioridad como gobernadora sigue siendo la seguridad pública”, declaró Sherrill, quien desde que asumió el cargo hace dos meses se ha enfocado en garantizar la seguridad y el sosiego de los residentes migrantes de New Jersey. “Como hemos visto en todo el país, los agentes del ICE de Donald Trump, sin capacitación, sin rendir cuentas y con mascarillas, están poniendo en peligro a la gente. Por eso, en Nueva Jersey, estamos protegiendo a nuestras comunidades: reforzando nuestras medidas de protección, prohibiendo que los agentes del ICE usen máscaras y protegiendo la privacidad de los residentes frente a la extralimitación del Gobierno federal”, añadió.

El uso de máscaras o pasamontañas por parte de los agentes del ICE ha sido uno de los temas más controvertidos desde que el Gobierno republicano echara a andar su cruzada antiinmigrante en todo Estados Unidos. La razón, según las autoridades, está en la protección tanto de los agentes como de sus familiares. Tom Homan, el llamado “zar de la frontera” de Trump, ha reiterado que sus agentes usan máscaras porque “miles de ellos” han sido víctimas de doxing, es decir, de la exposición pública. “Sus familias también han sido víctimas de doxing. Las fotos de los agentes del ICE aparecen en árboles y postes telefónicos. Las amenazas de muerte son altísimas”, ha asegurado.

Ha sido la misma narrativa oficial de todos estos meses por parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para mantener ocultas las identidades de agentes que, incluso, han desatado incidentes violentos o causado la muerte de varios ciudadanos. El pasado año, cuando California ponía sobre la mesa el tema de la eliminación de las máscaras a lo que el gobernador Gavin Newsom llamó “la policía secreta”, Tricia McLaughlin, entonces portavoz de la agencia federal, afirmó que se trataba de un intento de los políticos “que defienden los santuarios” de “prohibir que los agentes usen máscaras para protegerse de la divulgación de información personal y de ser blanco de simpatizantes terroristas conocidos o sospechosos”. Según la agencia, desde el inicio de esta cruzada, el ICE ha experimentado un aumento del 8.000% en las amenazas de muerte y un aumento del 1.421% en las agresiones contra sus agentes.

El llamado a mostrar la identidad de los agentes, al que ahora se suma Nueva Jersey, empezó primero en California, y luego se ha multiplicado de la mano de funcionarios demócratas en unas 17 ciudades como Pensilvania, Virginia o Nueva York. Newsom dijo el día en que firmó la ley en California que en EE UU se estaba viviendo como en una “película de ciencia ficción distópica”: “Coches sin distintivos, gente con máscaras, gente que literalmente desaparece”. En Nueva York, el contralor de la ciudad, Brad Lander, afirmó en una ocasión en una rueda de prensa que el hecho de que los agentes no usen ningún tipo de distinción imposibilita “exigirles responsabilidades”. Para marzo de este año, el gobernador del Estado de Washington, Bob Ferguson, también se había unido a la petición: “El ICE se esconde para evitar rendir cuentas ante la opinión pública”, declaró, al promulgar una ley para prohibir el uso de máscaras.

En el Congreso, los demócratas mantienen como uno de sus requisitos para restablecer la financiación del DHS, que se quedó sin fondos hace más de un mes, que se prohíba a nivel nacional el uso de máscaras por parte de los agentes migratorios. Tanto la Casa Blanca como los republicanos en el Capitolio se han negado a ceder en este y otros puntos, por lo que la agencia gubernamental permanece clausurada desde mediados de febrero.

Nueva Jersey contra el Gobierno federal

Aunque las autoridades federales podrían ignorar la ley firmada por la gobernadora Sherrill —de la misma manera que fue rechazada en California—, puede que el tema se termine discutiendo en los tribunales. Lauren Bis, portavoz del DHS, dijo en un correo electrónico al diario The New York Times que sus agentes federales no dejarían de usar mascarillas. “Para que quede bien claro: no acataremos esta prohibición inconstitucional”, afirmó. “Los políticos de Nueva Jersey que defienden el estado santuario no controlan a las fuerzas del orden federales”.

No obstante, la firma de esta ley marca un antecedente importante en medio del forcejeo que varias ciudades del país están desatando contra la Administración republicana. “Estas leyes reconocen que estamos viviendo bajo un Gobierno fascista y necesitamos actuar”, asegura Nadia Morsy, de Make the Road New Jersey. “Es el reconocimiento de que estamos viviendo en una crisis y que hay opciones a nivel estatal para tratar de lograr cambios para la comunidad de migrantes”, sostiene.

Se trata del esfuerzo de algunos políticos, de activistas, organizaciones y una comunidad con el segundo mayor porcentaje de inmigrantes del país, después de California. La misma ciudad en la que se construyó el Delaney Hall, el primer gran centro de detención de la era Trump, y donde ahora están demandando al ICE y al DHS para bloquear el plan de convertir un almacén vacío en Roxbury en un nuevo centro de detención. Nueva Jersey es el Estado con mayor cantidad de camas disponibles para albergar a detenidos. Suma unas 1.900 entre el Delaney Hall y el Centro de Detención de Elizabeth, y podrían sumarse unas 1.500 más si llegan a habilitar el espacio del Roxbury. Según la directora de Make the Road, en este último año los arrestos locales aumentaron a un 145%.

La segunda de las leyes firmadas por la gobernadora de New Jersey este miércoles limita la recopilación y el intercambio de datos por parte de entidades gubernamentales, que muchas veces exponen a los migrantes. Una tercera establece la distinción entre los agentes del orden estatales, del condado y locales, así como la cooperación de las fuerzas del orden local con el ICE. “Es demasiado importante, porque sabemos que estas corporaciones están usando tácticas con nuestros datos para monitorear, detener y separar familias”, sostuvo Morsy. “Estamos emocionados y estamos esperando a que los demás Estados nos sigan”.

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