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Marco Rubio declara en un juicio en Miami por un caso criminal vinculado al régimen de Maduro

Un amigo del secretario de Estado se sienta en el banquillo por supuestamente cabildear a favor de Venezuela en 2017 a cambio de un contrato millonario

Marco Rubio, entonces candidato al Senado, con el congresista David Rivera, en 2010 en Miami.Alan Diaz (AP)

El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, ha declarado este martes en un tribunal de Miami que un amigo suyo de larga data, el excongresista David Rivera, no le informó de que tenía un contrato de 50 millones de dólares con la refinería estadounidense Citgo, una empresa subsidiaria de la petrolera estatal venezolana PDVSA, cuando ambos mantuvieron una reunión sobre el país caribeño en 2017.

Rivera, de 60 años, está siendo juzgado en Miami por cargos penales federales relativos a actuar como agente no registrado del Gobierno del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro, en un intento por aliviar la presión estadounidense sobre el país. Rivera se ha declarado inocente y sus abogados afirman lo contrario, que trabajaba para ayudar a la oposición a deshacerse de Maduro.

El testimonio de Rubio lo ha apartado brevemente de Washington, en vísperas de un viaje a Francia para participar en la reunión del G-7 y en medio de intensas negociaciones en torno a la guerra de Irán, para llevarlo al tribunal federal en el centro de Miami, su ciudad natal y el lugar donde comenzó su carrera política.

Rubio ha contado a los miembros del jurado que Rivera, en una reunión celebrada en julio de 2017, le había dicho que estaba en contacto con personas influyentes dentro de Venezuela que habían convencido a Maduro de que se echara a un lado. Rubio ha declarado que se mostró escéptico respecto a que la maniobra fuera a funcionar, pero que al día siguiente le comentó brevemente a Donald Trump, entonces en su primer mandato presidencial, que “podría estar sucediendo algo en Venezuela” y que lo mantendría al tanto.

Rivera está acusado de intentar influir ante el Gobierno de Washington para suavizar las sanciones al régimen de Maduro. En el juicio, que comenzó la semana pasada en Miami con la elección del jurado, Rivera y la asesora política Esther Nuhfer enfrentan cargos criminales por conspiración para cometer un delito contra Estados Unidos, no haberse registrado como agentes extranjeros y conspirar para cometer lavado de dinero, entre otros relacionados con sus actividades de consultoría.

Al ser interrogado por el fiscal, Rubio declaró que no estaba al tanto de que la empresa de Rivera hubiera recibido pagos de la refinería petrolera estadounidense Citgo Petroleum, subsidiaria de la petrolera estatal de Venezuela. De haberlo sabido, afirmó Rubio, “no habría tomado ninguna medida posterior en este asunto”. Se espera que Rubio sea llamado de nuevo a declarar por la defensa.

El secretario de Estado testificó que él y Rivera —ambos republicanos cubanoamericanos y firmes opositores a los gobiernos de Cuba y Venezuela— fueron amigos cercanos y compañeros de apartamento en una etapa temprana de sus carreras políticas, en los años noventa del pasado siglo. Rivera representó al sur de Florida en la Cámara de Representantes entre 2011 y 2013.

En su declaración inicial del lunes, el abogado defensor Edward Shohat sostuvo que las interacciones de Rivera con Rubio eran independientes de su contrato con Citgo. Afirmó que el trabajo de Rivera para Citgo estaba relacionado con los negocios, no con la política, por lo que no estaba obligado a registrarse como agente extranjero. “David Rivera no tenía razón alguna para hablarle a Rubio sobre ese contrato”, dijo Shoat.

A pesar del presunto esfuerzo de cabildeo, Trump intensificó las sanciones financieras contra Venezuela durante su primer mandato.

Los miembros del jurado vieron un discurso que Rubio pronunció en el Senado en 2017, en el cual afirmó que aún existía la posibilidad de una transición sin represalias en Venezuela. Rubio dijo que Rivera le había comentado que personas cercanas al Gobierno de Maduro temían ser perseguidas por la oposición si dejaban el poder. “Irónicamente, estas palabras están muy alineadas con lo que estamos intentando lograr ahora en Venezuela”, ha dicho el secretario de Estado.

Maduro fue capturado el pasado 3 de enero en Caracas en una intervención de fuerzas especiales estadounidenses y trasladado a Nueva York. Preso en una cárcel de máxima seguridad de Brooklyn, se halla a la espera de juicio, en el que tendrá que responder a cargos por narcotráfico. Está previsto que este jueves se celebre una vista preliminar del proceso.

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