Suspendidos de empleo los dos agentes de la Patrulla Fronteriza que mataron a Alex Pretti en Minneapolis
Un informe preliminar enviado al Congreso desmiente la versión de que el enfermero asaltara a los uniformados con un arma

Los dos agentes federales, miembros de la Patrulla Fronteriza, que dispararon repetidamente por la espalda a Alex Pretti, enfermero de cuidados intensivos de un hospital de veteranos de Minneapolis, han sido apartados de sus empleos, según informó el miércoles un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional.
La decisión se anuncia después de que la Administración de Donald Trump defendiera su actuación, también recurriendo a las mentiras, aunque los vídeos del incidente no dejaran lugar a muchas dudas. El cambio de actitud llega mientras no aflojan las críticas desde el propio Partido Republicano a la política migratoria de la Casa Blanca.
Según el citado funcionario, la suspensión llegó justo después el tiroteo, aunque esa declaración no se compadezca con el hecho de que Trump, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, Gregory Bovino, comandante al mando del operativo antiinmigración en Minneapolis, y otros miembros del Gobierno, dijeran con el cadáver aún caliente que Pretti era “un pistolero”, que estaba dispuesto a “provocar una masacre”, y que la tragedia que el país y el mundo entero pudo ver con sus propios ojos se trató en realidad de un “acto de terrorismo doméstico”.
Hasta ahora solo se sabía lo que había contado el domingo a la CNN Bovino, que, convertido en el rostro de las tácticas más violentas de la Administración de Trump, también ha sido apartado de sus labores al frente del despliegue en Minneapolis y después, silenciado en las redes sociales. Contó que habían sacado a los dos agentes federales de la ciudad más poblada de Minnesota, y que “era más que probable” que acabaran “suspendidos administrativamente”.
No está claro si las medidas disciplinarias afectan a los otros agentes que redujeron a Pretti cuando este se acercó a ellos con un móvil en la mano para impedir la detención de una mujer. Entre todos, inmovilizaron a la víctima, antes de que esta recibiera unos 10 balazos.
El martes, un informe preliminar enviado al Congreso que confirmó que fueron dos los uniformados que dispararon a Pretti, desmiente la versión de que el enfermero planeara un ataque a los agentes.
Gas pimienta
El informe describe cómo estos se encararon inicialmente con dos mujeres que metían ruido con sus silbatos para entorpecer una redada. “El [agente] las apartó a ambas y una de las ellas corrió hacia un hombre, identificado posteriormente como Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, ciudadano estadounidense. El [agente] intentó apartar a la mujer y a Pretti de la carretera. La mujer y Pretti no se movieron”. Entonces, el agente les roció con un aerosol de gas pimienta.
Durante el forcejeo, un agente gritó varias veces: “¡Tiene un arma!”. En los vídeos, parece claro que los uniformados le quitaron la pistola de 9mm que portaba legalmente la víctima, extremo al que se ha agarrado a Trump para justificar la actuación de los agentes. Más o menos cinco segundos después, uno de ellos disparó su Glock 19, y otro, su Glock 47, reglamentarias ambas para la Patrulla Fronteriza, contra Pretti. Una vez callaron las balas, un agente avisó de que tenía el arma de fuego de Pretti en su poder, según el informe.

El subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, uno de los aliados más duros de Trump, declaró que el “personal adicional enviado a Minnesota para la protección de la fuerza debe utilizarse para crear una barrera física entre los equipos de arresto y los alborotadores”, y que las autoridades están examinando si se siguió el protocolo en el lugar del tiroteo de Pretti.
Ese mismo día, Trump prometió a los periodistas que lo esperaban a su partida de Washington rumbo a Des Moines (Iowa), donde dio un discurso el martes, que se llevará a cabo “una investigación muy honrada y honesta”.
Volvió a insistir en el hecho de que Pretti llevara su pistola aquel día. “No se puede ir por ahí con un arma”, dijo, antes de definir lo sucedido como “un incidente muy lamentable”. Trump también afirmó que está “analizando la situación”. Consciente de la crisis de imagen provocada por la segunda muerte de un estadounidense blanco en Minneapolis, tras la de la poeta Renee Good, a la que mató un agente del ICE, el presidente agregó: “Quiero a todo el mundo. Amo a toda nuestra gente. Amo a su familia [por la de Pretti]. Y es una situación muy triste”.
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