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La muerte de Alex Pretti agrieta la alianza entre los defensores de las armas y Trump

La poderosa Asociación Nacional del Rifle rechaza que portar un arma justifique la muerte del ciudadano a manos de los agentes migratorios

Minneapolis, Minnesota

La muerte a tiros del ciudadano estadounidense Alex Jeffrey Pretti a manos de agentes de inmigración el sábado pasado en Minneapolis le ha supuesto al Gobierno de Donald Trump el enfrentamiento con uno de sus tradicionales aliados: la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por las siglas en inglés). La poderosa e influyente organización, abanderada del derecho de los ciudadanos a tener y portar armas en público, ha saltado a la palestra para contradecir a la Administración, que ha justificado que los agentes de la Patrulla Fronteriza dispararan contra Pretti porque llevaba una pistola.

“Las voces públicas responsables deberían esperar a que se complete una investigación exhaustiva, en lugar de hacer generalizaciones y demonizar a los ciudadanos que cumplen la ley”, publicó la NRA en la red social X. La organización respondía así a un comentario del fiscal federal de Los Ángeles Bill Essayli, quien en la misma red se hizo eco de la postura del Gobierno y declaró tras conocer el asesinato que “si se acercan a las fuerzas del orden con un arma, existe una alta probabilidad de que estén legalmente justificados para dispararles. ¡No lo hagan!”. La NRA calificó los comentarios de Essayli de “peligrosos y erróneos”.

La Administración de Trump, como ya pasó con la muerte de la ciudadana estadounidense Renee Good por los disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 7 de enero en Minneapolis, cerró filas en torno a los funcionarios federales alegando que mataron a Pretti porque el hombre pretendía atacarles con un arma. Los vídeos que se han hecho públicos grabados por testigos del incidente muestran que Pretti se interpuso entre una mujer y un agente que la estaba rociando con gas pimienta y luego él mismo fue rociado. Sostenía un teléfono en una mano y no llevaba nada en la otra cuando le atacaron varios agentes. Las imágenes muestran que uno de ellos le desarmó antes de ser disparado varias veces.

Uno de los tópicos que más dividida tiene a la población es la posesión y porte en público por parte de los ciudadanos de armas de fuego, un derecho según sus defensores y la causa —que se podría prevenir con una regulación— de las masacres en escuelas, universidades y otros centros públicos que cada vez son más frecuentes en el país, según los detractores. La Segunda Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, parte de la Declaración de Derechos ratificada en 1791, establece que “siendo necesaria una milicia bien regulada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido”. El debate es si el derecho se aplica a ciudadanos individuales. Cuando se aprobó la Segunda Enmienda aún estaba reciente la Guerra de la Independencia (1775-83), en la que las milicias, grupos de hombres que se unían para proteger sus comunidades, jugaron un papel fundamental.

Trump ha contado siempre con el apoyo de los grupos pro armas, que han financiado sus campañas y a quienes ha defendido en numerosas ocasiones. La muerte de Pretti, que contaba con un permiso para portar su pistola, ha revelado fisuras políticas entre el movimiento a favor del derecho a portar armas y el presidente, a quien se considera un aliado. Estos grupos, además, ya han advertido contra el exceso de poder del Gobierno federal.

La organización Gun Owners of America, uno de los grupos defensores de las armas más grandes del país, también se pronunció tras la muerte de Pretti y el comentario de Essayli, que consideró “inapropiado”. “No es ‘muy probable’ que los agentes federales estén ‘legalmente justificados’ para ‘disparar’ contra personas con licencia de armas que se acercan portando legalmente un arma de fuego. La Segunda Enmienda protege el derecho de los estadounidenses a portar armas durante las protestas, un derecho que el gobierno federal no debe infringir”, respondió en X.

No obstante, el grupo se alineó con la Admnistración al culpar a los grupos de izquierda de la violencia que se extiende por las calles del país como respuesta ciudadana a los abusos de los agentes federales en la campaña contra la inmigración. “Finalmente, la izquierda debe dejar de antagonizar a los agentes [migratorios], quienes están sacando a los delincuentes de las calles y desempeñan un papel crucial en la protección de las comunidades y el mantenimiento del estado de Derecho”, añadió.

Essayli se defendió de las críticas afirmando que sus palabras se habían tergiversado. “Nunca dije que estuviera legalmente justificado disparar contra personas que portan armas de forma legal y cumplen la ley. Mi comentario se refería a los agitadores que se acercan a las fuerzas del orden con un arma y se niegan a desarmarse”, declaró. Pero reiteró su posición: “Mi consejo sigue siendo el mismo: si valoras tu vida, no te acerques de forma agresiva a las fuerzas del orden si vas armado. Si perciben una amenaza razonable y no dejas las armas de inmediato, están legalmente autorizados a usar fuerza letal”.

No piensan lo mismo los miles de ciudadanos que están desafiando una tormenta de frío extremo y nieve para salir a la calle en Minneapolis a protestar por la muerte de Fretti, un enfermero del hospital de veteranos de 37 años que perdió la vida por proteger a una mujer de la brutalidad de los agentes de inmigración. El jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, declaró que Pretti no tenía antecedentes penales y que poseía un permiso de armas que le autorizaba a portar una pistola abiertamente.

“Nosotros, el pueblo, tenemos derecho a portar armas en público”, afirmó Cam Edwards, destacado activista a favor del derecho a portar armas. “Me he encontrado con innumerables policías mientras portaba un arma y nunca me han disparado. La presencia de un arma de fuego, por sí sola, no es indicio de intención criminal ni de amenaza para las fuerzas del orden”.

También el director del FBI, Kash Patel, defendió la actuación de los agentes al matar a Pretti por llevar encima un arma. “No se puede llevar un arma de fuego cargada con varios cargadores a ningún tipo de protesta. Es así de simple. No tienen derecho a infringir la ley”. Paradójicamente, Patel fue uno de los defensores de Kyle Rittenhouse, quien, a los 17 años, llevó un rifle tipo AR-15 a una protesta en Kenosha, Wisconsin, en 2020.

Rittenhouse disparó contra tres hombres, matando a dos e hiriendo a uno, y posteriormente fue absuelto de todos los cargos. “El mismo régimen de Trump que celebró a Kyle Rittenhouse, que apareció en una protesta portando un arma, está llamando a un enfermero de los veteranos asesinado ‘terrorista doméstico’, que estaba armado con un teléfono en su mano y murió protegiendo a una mujer de la violencia de los fascistas”, escribió un usuario en X.

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