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“Corrupto”, “dictador” o “lunático”: el giro hacia una postura más combativa de los demócratas que lidera el gobernador de California

Gavin Newsom se ha convertido en una figura clave de la oposición demócrata gracias a un viraje estratégico en las redes sociales y con una fuerte carga de sarcasmo hacia Trump

Gavin Newsom en California, en agosto de 2025.

Erguida su alta y esbelta figura, con el peinado intacto y un aire de galán de película de Hollywood, el gobernador californiano Gavin Newsom caminaba en territorio enemigo. Todos los aspirantes presidenciales republicanos, salvo Donald Trump, se habían dado cita el 27 de septiembre de 2023 en la Biblioteca Ronald Reagan, erigida sobre una colina de Simi Valley desde la cual puede verse el mar. El auditorio seguía con atención las propuestas con las que algunos buscaban marcar perfil: medidas antiinmigrantes, reproches a una economía maltrecha e incluso el descabellado plan de enviar fuerzas militares a México para combatir a los carteles. Concluido el áspero debate, Newsom enfrentó ese ambiente adverso, dispuesto a esquivar, sin perder la compostura, los dardos que le lanzaron los aguerridos presentadores de Fox News, coorganizadores del evento en el que el gobernador era el único contrapeso demócrata. Habló sereno, moderado, dueño de las normas en el manual de la política correcta.

Hoy, sin embargo, Newsom es otro personaje. Lejos de aquella contención verbal, el demócrata ha afinado un tono más combativo, casi de trinchera, que encuentra en las redes sociales su principal campo de batalla. Desde ahí responde, interpela, cuestiona, se burla y hasta ofende sin censura e inmediatez al presidente Donald Trump, a miembros de su Administración y a personajes de alto perfil que apoyan su Gobierno. Lo hace con un estilo agresivo, exagerando el uso de las mayúsculas y el lenguaje soez, similar al del mandatario. “Trump es un pedazo de mierda”, publicó el pasado 5 de marzo en su cuenta personal de X. Esta podría ser la muestra más clara de hasta dónde piensan llegar Newsom y otros demócratas para arrebatarle el control de la narrativa al inquilino de la Casa Blanca. Con esa frase, el político californiano reprochaba que Trump publicara un video tachado de racista, hecho con inteligencia artificial, en el cual el expresidente Barack Obama y su esposa Michelle fueron representados como simios.

“Corrupto”, “dictador”, “lunático”, “enfermizo”, “repulsivo” y “un imbécil descerebrado que bombardea a niños y protege a pedófilos” (refiriéndose a la explosión que se cobró la vida de decenas de niños que estaban en una escuela iraní y a la supuesta relación cercana entre Trump y Jeffrey Epstein, el fallecido millonario señalado de liderar una red de trata sexual de menores que servía a hombres poderosos), son otros duros calificativos que Newsom le ha colgado al presidente desde sus redes sociales.

La pelea digital ha sido de ida y vuelta. Trump lo ofende llamándole “Newscum”, un juego de palabras que combina el apellido del gobernador con el peyorativo inglés scum, que en español significa escoria o basura. Es un insulto directo, típico de su estilo provocador, buscando desacreditar, ridiculizar y generar un impacto mediático. También describe a California como un lugar que se hunde en una crisis económica, de inseguridad y un elevado costo de vida.

La estrategia del gobernador californiano ha incluido contratar en 2025 a un empleado cuya tarea principal es responder de forma beligerante en las redes sociales a la retórica y acciones diarias de Trump, reveló a este diario una fuente cercana al equipo de Newsom.

Cuando Trump le llamó por error “presidente Newsom” en un encuentro con la prensa en marzo, este respondió de inmediato en X: “NO, GRACIAS. CREEMOS EN LAS ELECCIONES LIBRES”. Y no desaprovechó la oportunidad de expresarse con sarcasmo ante la reciente salida de Kristi Noem del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), encargada de ejecutar las deportaciones masivas de Trump. Noem fue destituida luego de señalamientos de que había aprobado gastos estratosféricos en una campaña publicitaria en la que invitaba a los indocumentados a irse del país de manera voluntaria, así como para adquirir dos jets privados. “Se ha ido, pero no ha sido olvidada”, decía un mensaje de Newsom en X, que incluyó un carrusel de imágenes en blanco y negro de la ex gobernadora de Dakota del Sur y la frase: “En memoria de Kristi Noem. 2025-2026”. De fondo, se escuchaba la melancólica canción I will remember you (Te recordaré), interpretada por Sarah McLachlan.

El giro de Newsom no es improvisado y él mismo ha reconocido que su lenguaje cambió con un objetivo claro: inyectarle fuerza a una oposición demócrata que durante largo tiempo ha permanecido prácticamente en silencio. “Ahora vamos a poner un espejo en lo absurdo del presidente de Estados Unidos vistiendo (en imágenes creadas con inteligencia artificial) como el Papa, disfrazado de Superman, poniendo su cara en Mount Rushmore (el colosal monumento donde están grabados los bustos de los expresidentes Jefferson, Roosevelt y Lincoln)... Vamos a contraatacar y sí, a combatir al fuego con fuego”, declaró el gobernador en una entrevista reciente que concedió al portal de noticias Politico.

“Y lo sé, el error de uno no justifica el del otro. Pero, con todo respeto, vamos a perder este país mientras intentamos ganar ese argumento. Y los demócratas están constantemente intentando ser correctos. El otro lado (los republicanos) son despiadados… Mi partido necesita ser despiadado respecto a ganar, porque si no recuperamos el Congreso, puede que no tengamos una elección justa y libre en 2028. Lo creo firmemente”, agregó, en referencia a las elecciones de medio mandato del próximo noviembre, en las que se juega el control de ambas cámaras legislativas, y a los próximos comicios presidenciales.

Raph Sonenshein, analista político y director ejecutivo de la Haynes Foundation, explica que la táctica de Newsom puede ser efectiva para posicionarlo como un aspirante presidencial, pero también muy temeraria. “En este momento, para ganar el apoyo de los votantes demócratas, realmente es necesario ser mucho más agresivo y poco convencional de lo que lo han sido los candidatos demócratas. Por tanto, esto representa un cambio radical en la política del Partido Demócrata, el cual siempre se había esforzado por mostrarse extremadamente correcto y lo más respetable posible”, expone el experto. “Y Newsom es un personaje interesante, ya que con frecuencia —y a menudo asumiendo un gran riesgo— se sitúa al límite al probar nuevas estrategias políticas y tácticas. De hecho, su estilo de sarcasmo e imitación en las redes sociales —muy al estilo de Trump— ha resultado sumamente eficaz para elevar su perfil entre los votantes demócratas. No cabe la menor duda”.

Las observaciones de Sonenshein apuntan a que otros políticos demócratas que también buscarían llegar a la Casa Blanca de cara a 2028 desarrollan estratégicamente una imagen más confrontativa y desafiante. Es el caso de los gobernadores J. B. Pritzker (Illinois), Josh Shapiro (Pennsylvania) y Andy Beshear (Kentucky). En un punto, considera el analista, estas figuras deberán enfocarse en ganar la nominación presidencial del partido, más allá de darle puntapiés constantes a Trump.

“La retórica dura y la agresividad son ahora la norma dentro del Partido Demócrata; algo que resulta sencillamente asombroso para quienes llevan mucho tiempo observando la política del instituto”, señala Sonenshein. “Sin embargo, lo distintivo en su caso (el de Newsom) es el toque particular que aporta: esa habilidad para aprovechar la cultura con un tipo de agresividad capaz de calar hondo y sacar de quicio a cualquiera”.

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