Trump ordena pagar a la seguridad de los aeropuertos ante la falta de acuerdo para financiar el DHS
El presidente ha anunciado la medida a través de su red social, Truth, para poner fin al caos que se ha tomado los aeropuertos de Estados Unidos desde hace días


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este jueves que firmará una orden ejecutiva para que el nuevo secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), Markwayne Mullin, pague a los trabajadores de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), que llevan más de un mes sin cobrar a causa del cierre del DHS. La orden aspira a poner fin al caos que se ha tomado los aeropuertos estadounidenses en las últimas semanas y evitar que las filas eternas en los filtros de seguridad, que han causado que miles de viajeros pierdan sus vuelos, se mantengan durante la Semana Santa, cuando aumenta el volumen de viajes.
Trump hizo su anuncio a través de una publicación en su red social, Truth, en la que atacó y responsabilizó a los demócratas por el cierre de DHS. “No es algo fácil de hacer, pero lo voy a hacer”, escribió el republicano. Al comienzo de la semana, agentes del ICE ya habían sido desplegados en varios aeropuertos del país por orden del presidente, pero con limitados resultados, pues no están entrenados para trabajar en los filtros de seguridad y, por lo tanto, se les ha visto con poco que hacer, revisando documentos de identidad y repartiendo agua en las largas filas.
En ese contexto, la presión solo ha ido en aumento para poner fin al impasse y financiar el DHS, del que depende la TSA y sus trabajadores. De acuerdo con reportes, la Casa Blanca había explorado la posibilidad de declarar una emergencia nacional para pagar a los agentes de seguridad de los aeropuertos, ante la falta de avances reales en las negociaciones entre republicanos y demócratas en el Congreso para establecer límites a los agentes migratorios del ICE y así liberar los fondos de DHS.
Por el momento, no está claro si la orden ejecutiva que Trump ha asegurado que firmará incluirá la declaración de una emergencia nacional, pero de ser así, podría estar sujeta a demandas legales. Es posible que el presidente simplemente traslade fondos de otras dependencias para cubrir los costos de TSA temporalmente. En ese sentido, la senadora Susan Collins, republicana por Maine y presidenta de la Comisión de Asignaciones, ha señalado que existen fondos en otras partidas que pueden utilizarse legalmente para pagar a la TSA y a la Guardia Costera, sin necesidad de declarar una emergencia nacional.
El cierre de DHS comenzó a mediados de febrero porque los demócratas exigen que se establezcan límites claros a los agentes del ICE. En concreto, que no puedan ir enmascarados, que lleven cámaras corporales y que solo puedan realizar arrestos si tienen una orden judicial. Esas líneas rojas han resultado infranqueables y los legisladores de ambos partidos no han podido avanzar hacia un punto medio, mientras que desde ambos lados acusan a los contrarios de inflexibles. Ahora, a un día del comienzo de un receso de dos semanas en el Congreso, la urgencia por lograr un acuerdo para financiar el DHS, del cual también dependen otras agencias como la Guardia Costera o la Agencia de Administración de Emergencias Federal (FEMA), ha llegado a su punto más alto.
Si bien el cierre de DHS ha afectado a decenas de miles de trabajadores federales de múltiples agencias diferentes, el impacto más visible, de lejos, ha sido en los aeropuertos. Varios de ellos están registrando índices de absentismo superiores al 40% entre los trabajadores de la TSA y casi 500 de sus cerca de 50.000 agentes de seguridad en el transporte han dimitido durante el cierre.
Trump, que hasta los últimos días había dejado que el Congreso resolviera este tema, llegó a amenazar esta semana con desplegar la Guardia Nacional en los aeropuertos, aparte del despliegue de los agentes del ICE. “Tienen que poner fin a este cierre de inmediato o nos veremos obligados a tomar medidas drásticas”, dijo durante una reunión de gabinete este jueves por la mañana en la Casa Blanca.
Antes de eso, el líder de la mayoría en el Senado, el republicano John Thune, anunció que había presentado a los demócratas una oferta final. No dio detalles, pero señaló que retomaba la propuesta republicana del fin de semana. Cuando los senadores se retiraron a discutir el plan en privado, las negociaciones volvieron a estancarse.
El gran paquete de recortes fiscales del Partido Republicano que Trump promulgó el año pasado destinó miles de millones al Departamento de Seguridad Nacional, incluidos 75.000 millones de dólares para las operaciones del ICE, lo que garantiza que el dinero siga fluyendo para su agenda migratoria y de deportaciones incluso en medio del cierre presupuestario.
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