Luis Salgado: “Es un honor que un director hispano cuente la historia de la independencia de Estados Unidos”
El director puertorriqueño presenta una nueva versión de la obra ‘1776′ en el histórico Ford’s Theatre de Washington que coincide con el inicio de las conmemoraciones por los 250 años de EE UU

En el escenario del Ford’s Theatre —un espacio cargado de memoria histórica— el director y coreógrafo Luis Salgado presenta una nueva versión de la obra 1776 que dialoga con el pasado y el presente de Estados Unidos. El estreno, el pasado 18 de marzo, coincide con el inicio de las conmemoraciones por los 250 años de la independencia del país, una coincidencia que el artista no considera menor. Salgado, una de las voces más activas del teatro latino en EE UU, no solo revisita un clásico del repertorio musical, sino que lo hace desde una perspectiva que interpela directamente las contradicciones fundacionales del país. “Para mí es un gran honor que hayan seleccionado un director hispano para contar precisamente la historia de lo que es la Declaración de Independencia”, afirma.
La obra, que reconstruye los debates del Congreso Continental en torno a la independencia de Gran Bretaña, encuentra en esta versión una nueva capa de lectura. Salgado pone el foco en una de las tensiones centrales del texto: la decisión de avanzar hacia la libertad mientras se omiten los derechos de las personas esclavizadas. “Es también precisamente el problema principal que me seduce cuando yo veo el material del show”, explica por videollamada. “Todos estos padres fundadores deciden luchar por la Declaración de Independencia a costo de borrar e ignorar la cláusula que defendía los derechos humanos de aquellos que en ese momento estaban esclavizados”.

La propuesta escénica incorpora, además, una dimensión sonora que amplía ese conflicto histórico. Junto al orquestador colombiano Daniel Gutiérrez, Salgado introduce matices afroantillanos en la partitura original. “Es un diálogo y una colaboración entre el tambor militar y el tambor africano. No están compitiendo, se están hablando entre sí, porque todas nuestras voces son importantes”.
Dirigir una obra profundamente ligada a la identidad estadounidense desde una mirada latina no está exento de tensiones. Sin embargo, para Salgado, la recepción ha sido una confirmación. “Para mí, la satisfacción es escuchar y leer al crítico anglo honrar exactamente lo que yo te estoy diciendo”, comenta. “La obra es maravillosa, el libro, la música es increíble, y le doy gracias a la vida y a los dioses del arte que se haya puesto en mis manos este trabajo”.
El equilibrio entre reinterpretación y respeto por el material original ha sido uno de los principales desafíos del montaje. En un teatro institucional como el Ford’s Theatre, donde convergen públicos diversos, el director ha optado por una estrategia de diálogo más que de confrontación. “Yo estaba muy consciente de que no gano si soy tan provocador que el público se me va a la mitad del primer acto”, admite. “Tengo que saber ser muy cauteloso en mi propuesta de dirección”.

Ese mismo espíritu de diálogo es el que espera trasladar a la audiencia. Más que ofrecer respuestas, Salgado busca abrir preguntas. “Para mí sería hermoso que personas que ven el mundo con distintas perspectivas, al final del show quieran salir a tomarse una cerveza juntos y hablar de 1776”, dice. Y subraya la importancia de las nuevas generaciones: “El público que viene incluye también muchas escuelas de high school, muchos estudiantes universitarios. Que esos jóvenes universitarios tengan las ganas de seguir aprendiendo y de seguir cuestionando nuestra historia y el mismo patriotismo americano".
El director, nacido en Puerto Rico, un territorio no incorporado de Estados Unidos, afirma que el patriotismo le parece bien, pero dentro de ese orgullo destaca la importancia de tener conciencia “de que solo tenemos 250 años de historia, y que antes de estar aquí nosotros hubo mucha otra historia que no podemos ignorar, y que dentro de la historia hay muchos errores que hemos cometido” como país. Recuerda que hay que tener todo eso en cuenta “antes de ir a tomar un voto, antes de ir a hacer una protesta, antes de ir a criticar a una persona que parezca ser diferente”.
En esa línea, Salgado establece paralelismos explícitos entre los debates del año 1776 y el clima político actual: “Yo creo que esa es la magia”. “Una de las cosas más hermosas de este show es que, antes de que hubiese independencia, hubo debate”, afirma, y agrega que, a su juicio, la “tristeza” de hoy día es que “en nuestro sistema político actual casi no hay debate; estamos pasando a un sistema de alguna forma totalitario”. Menciona como “ejemplo claro” de ello el hecho de que agentes del temido Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) estén desplegados en los aeropuertos del país.

Y si bien destaca que es importante debatir y es importante tener una diferencia de pensamientos, “dentro de esa diferencia de pensamientos hay que escucharnos buscando lo que es el mejor resultado para el país. Y eso es precisamente lo que pasa en 1776”.
Para Salgado, la obra funciona como recordatorio de la importancia de la discrepancia y el compromiso: “No dejemos de escuchar, permitamos el debate y, a través del debate, encontremos la respuesta más coherente para hacerlo mejor por nuestra nación”. “Es importante que también sepamos que sí hay gente que está tratando de luchar por ese tipo de debate, por ese tipo de balance, pero los estamos llamando izquierdistas o radicales, y los estamos censurando”, agrega.
Este momento en su carrera coincide con una expansión de su trabajo más allá de las narrativas explícitamente latinas. Con una trayectoria que incluye producciones en Broadway, off-Broadway y escenarios internacionales, entre las que se destacan In the Heights y On Your Feet, Salgado defiende una visión más amplia del lugar de los artistas latinos en el teatro estadounidense. “Para mí redefinir el teatro americano a través del lente latino es mi misión ahora mismo”, afirma. “Pero imagínate, ¿cuándo podemos nosotros, como latinos, contar otras historias, como es 1776? Ese es donde la expansión tiene que ocurrir”.
En paralelo al estreno de 1776, que podrá verse en el Ford’s Theatre de la capital hasta el 16 de mayo, Salgado prepara el debut de Aguardiente en el GALA Hispanic Theatre el 30 de abril, un proyecto original desarrollado durante tres años junto a Gutiérrez. “Aguardiente es nuestro nuevo bebé”, dice.
Ambas producciones, aunque distintas en temática y origen, comparten una misma inquietud: explorar identidad, memoria y pertenencia desde el escenario. En manos de Salgado, el teatro se convierte en un espacio de encuentro donde la historia no es un relato cerrado, sino una conversación en curso.
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